Publicado: junio 12, 2026, 3:30 am

España vive en una paradoja energética: es, por un lado, uno de los países europeos que más energía solar recibe y, por otro, uno de los que menos está haciendo por aprovechar la lotería de esta privilegiada ubicación geográfica. Es cierto que el despliegue de infraestructura de generación renovable ha alcanzado un ritmo nada desdeñable, merecedor de celebración dentro de nuestras fronteras y de un aplauso generalizado fuera de ellas. La capacidad de España para producir electricidad con fuentes renovables y cómo estas han amortiguado los efectos más inmediatos en el alza de los precios de la energía tras la crisis de Ormuz ha sido alabada, de hecho, por muchos expertos internacionales. Pero, aun así, España se está quedando a medias en la revolución más importante de este siglo: la electrificación.
