Lo que espera la UE de Trump tras las 'midterms': se reafirmaría su "mano dura" si gana y se volvería más imprevisible si pierde - Mexico
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Lo que espera la UE de Trump tras las 'midterms': se reafirmaría su «mano dura» si gana y se volvería más imprevisible si pierde

Publicado: noviembre 3, 2026, 8:36 am

Donald Trump afronta unas elecciones de medio mandato (midterms en inglés) que pueden ser decisivas para lo que le queda en el poder, pero en la Unión Europea no ven que vayan a cambiar demasiado la relación de ambos lados del Atlántico, pase lo que pase. En Bruselas asumen que un buen resultado reafirmaría las tesis de la Casa Blanca y uno malo volvería al presidente quizá más imprevisible, según explican fuentes diplomáticas de varios Estados miembros a 20minutos.

En la esfera comunitaria no se entra en qué puede pasar: los Republicanos están al borde, según las encuestas, de perder tanto el control de la Cámara de Representantes, como del Senado, lo que convertiría a Trump en lo que se conoce como «pato cojo», es decir, un presidente que apenas tiene margen de maniobra porque su partido no domina ninguna de las dos Cámaras. Ese escenario, avisan las fuentes, puede hacer que el presidente estadounidense vete cualquier movimiento y endurezca mucho algunas de sus políticas, como por ejemplo la comercial.

«Perder las dos cámaras o incluso una lo cambiaría todo. Los nombramientos del Supremo, la legislación, el presupuesto… todo pasa por ambas cámaras, y sin ellas, ya no existe ese cheque en blanco que facilita la aprobación de muchas iniciativas«, explicó a este medio Adam Dubin, profesor de la Universidad Pontificia Comillas. En la UE, contra la que pueda parecer, no creen que un Trump con las manos atadas vaya a girar demasiado en sus planteamientos.

En caso de que, contra las encuestas, los Republicanos ganen y mantengan el control de las Cámaras, Trump vería reafirmada su deriva, asumen en Bruselas. Por ejemplo, el presidente entendería que se valida su ofensiva contra Irán, que además se ha recrudecido en las últimas horas, justo en la previa del paso por las urnas. Trump está ahora mismo en su nivel más bajo de aprobación desde la vuelta a la Casa Blanca, y en parte eso se debe al encarecimiento de la vida y a la subida de precios de los combustibles, importante sobre todo para las zonas rurales. De hecho, el conflicto en Oriente Medio es una de las cosas más impopulares a nivel ciudadano.

Los países europeos entienden que la guerra solo parará cuando lo decida Estados Unidos, y han aceptado el nuevo escenario… aunque eso implique por ejemplo una maniobra de Washington junto a Rusia para frenar la subida del precio de la energía: en Bruselas se ha leído así el pacto. Trump llamó a Putin porque consideró que un acuerdo petrolero con Moscú serviría para paliar la crisis e impulsarle de cara a las elecciones de medio mandato. No parece, eso sí, que los sondeos le hayan dado esa gracia y para Europa la pinza EEUU-Rusia frente a Ucrania es cada vez más clara. La conclusión es que si gana, comentan muchas voces, se reafirmaría su política «de mano dura».

La derrota cambiaría poco las cosas, si acaso le volvería más imprevisible. Las fuentes consideran que cuando el presidente de Estados Unidos está acorralado tira de dos opciones: la coerción comercial o las ansias expansionistas. Y ponen dos ejemplos, retomó el poder con una subida masiva de aranceles y una guerra comercial que llevó a la UE a firmar un mal acuerdo en Turnberry hace dos veranos; ese pacto sigue en el aire, con la Unión obligada a aprobar salvaguardias porque no se fía de Trump. Ese arma sigue en manos de EEUU en caso de que el presidente quiera apretar las tuercas, insisten.

La mayor imprevisibilidad en caso de perder puede verse también, dicen, en situaciones como la que ya se ha vivido con Groenlandia: un ansia expansionista por controlar más y más zona de interés, sea en el Ártico o en América Latina. No descarta nadie en Bruselas tampoco un movimiento sobre Cuba para recuperar fuelle, algo parecido a lo que pasó con Venezuela. Eso sí, las fuentes en este sentido recuerdan que ese impulso se dio solo entre sus seguidores: la captura de Nicolás Maduro supuso un impulso político para Donald Trump entre los afines, pero no se tradujo en un aumento claro y sostenido de su popularidad entre el conjunto de los estadounidenses. Por ejemplo, los sondeos de enero de 2026 -un mes después de la operación militar- mostraron un respaldo considerable a la operación entre los republicanos (74%), frente al 13% de los demócratas y el 34% de los independientes

Mientras, la UE busca tener espacio propio, y lo hace mirando hacia dos socios que considera claves frente a la deriva de Estados Unidos: Canadá y el Reino Unido. Con los primeros, el nuevo socio preferente al otro lado del Atlántico, como ha reconocido la propia Ursula von der Leyen, se reafirmó el pasado fin de semana que se quiere «una asociación al más alto nivel». Canadá no será miembro de la UE, pero las partes quieren formar lo que han definido como «la alianza del futuro»; un plan que, aunque no se diga, busca plantar cara a Donald Trump. Al mismo tiempo, Londres busca volver al redil de la Unión… aunque sea sin una membresía plena (algo que también está en el aire). Por lo pronto, el próximo 20 de noviembre ya hay fijada una cumbre para abrir esa nueva era de buenas relaciones estratégicas.

Trump puede ganar o perder, pero en Bruselas quieren, pase lo que pase, dejar de moverse en función de los impulsos que salgan de la Casa Blanca. Las midterms no cambiarán esa idea. Vistos los precedentes, será una mala noticia para la UE una victoria o una derrota. Da igual. La tesis que se repite en los países miembros y en Bruselas viene siendo la misma desde hace tiempo: EEUU puede ser un socio en algunos temas, pero ya no es un aliado.

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