Publicado: septiembre 30, 2026, 3:00 am
Hay creencias sobre salud dental tan repetidas que ya nadie se plantea si son ciertas. Algunas se transmiten de generación en generación y otras se han instalado en nuestra rutina hasta parecer verdades incuestionables. Pero ciertos hábitos que damos por buenos pueden estar perjudicando nuestros dientes sin que lo sepamos, como por ejemplo los siguientes mitos que comentamos y qué hay realmente de cierto en ellos.
«Cuanto más fuerte te cepilles, más limpio queda»
La placa bacteriana es blanda y se elimina con constancia y una técnica adecuada, no aplicando más presión. Cepillarse con demasiada fuerza puede desgastar el esmalte y favorecer la retracción de las encías, provocando sensibilidad dental y dejando expuestas zonas más vulnerables.
«Es la creencia que más daño causa, porque parece de sentido común y es justo al revés. Un cepillado eficaz no depende de la fuerza, sino de una buena técnica«, explica la Dra. Nadia Sarmini, directora de Clínica Dental Bernabéu y experta con casi 20 años de trayectoria clínica. La clave, por tanto, está en dedicar el tiempo suficiente al cepillado y llegar a todas las superficies de los dientes, en lugar de aumentar la presión para intentar conseguir una mayor sensación de limpieza.
«Si no me duele, no tengo ningún problema»
La ausencia de dolor no significa necesariamente que la boca esté sana. La caries, la enfermedad periodontal y otras patologías pueden avanzar durante meses sin producir síntomas evidentes. Cuando aparece el dolor, el problema puede encontrarse ya en una fase más avanzada. Tal como indica la doctora, «el dolor es la última señal, no la primera. Cuando un paciente llega por una molestia, en muchos casos llevamos meses, incluso años, de evolución silenciosa por detrás». Por eso, las revisiones periódicas tienen un papel preventivo: permiten detectar alteraciones cuando todavía son más sencillas de tratar, incluso aunque la persona no note ninguna molestia.
«Las carillas arruinan tus dientes naturales»
Este temor tiene su origen, en parte, en técnicas más antiguas que requerían un mayor desgaste de la estructura dental, pero los tratamientos actuales permiten trabajar de forma mucho más conservadora cuando el caso está bien indicado y planificado.
«La odontología digital ha cambiado completamente este escenario. Hoy podemos simular el resultado antes de tocar un solo diente y realizar tratamientos, en muchos casos, sin desgaste o con un desgaste mínimo, muy alejado de lo que se hacía hace una década», apunta la Dra. Sarmini. Esto no significa que las carillas sean un tratamiento adecuado para todo el mundo. Su indicación depende del estado de los dientes, las necesidades del paciente y una valoración profesional previa.
«La ortodoncia invisible es solo una cuestión estética»
Los alineadores transparentes se han popularizado como una alternativa discreta para mejorar la sonrisa, pero corregir la posición de los dientes puede tener también implicaciones funcionales. Una mordida incorrecta puede dificultar la masticación y favorecer determinados problemas en la articulación temporomandibular. Además, los dientes apiñados o mal posicionados pueden resultar más difíciles de limpiar, lo que complica el control de la placa dental.
La doctora Nadia Sarmini señala que corregir la alineación dental no es solo un tema de estética: «Mejora la función masticatoria y facilita muchísimo la higiene diaria, lo que reduce el riesgo de caries y enfermedad de las encías a largo plazo.
«El azúcar es el único responsable de las caries»
El azúcar favorece la aparición de caries, pero reducir el problema únicamente a este alimento simplifica demasiado cómo se desarrolla la enfermedad. También influyen la higiene, la frecuencia con la que comemos, la composición de la saliva y la susceptibilidad individual. Además, no solo importa qué comemos, sino cuántas veces exponemos los dientes a los ácidos producidos por las bacterias de la boca. Picar continuamente entre horas mantiene ese proceso durante más tiempo.
«No es tanto lo que se come, sino cuántas veces al día se expone el esmalte a un ataque ácido. Tres comidas con postre dulce son menos perjudiciales que picotear continuamente, aunque sea fruta», concluye la doctora Sarmini sobre el azúcar y los mitos acerca de la salud dental.
