Publicado: septiembre 24, 2026, 8:17 am
El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), liderado por el presidente de la Federación marroquí de fútbol, Fouzi Lekjaa, y uno de los tres que estaba en el gobierno de coalición, se ha proclamado vencedor de las elecciones legislativas de Marruecos, celebradas este miércoles y marcadas por una abrumadora abstención del 61,9%, la más alta en veinte años, según datos provisionales del Ministerio del Interior marroquí.
Casi nueve horas después del cierre de los colegios electorales, el ministro del Interior, Abdeluafi Laftit, anunció la ventaja de la formación liberal, que se alzaría con 97 de los 395 escaños del Parlamento. El partido encabezado por Fouzi Lekjaa, que se perfila como el nuevo primer ministro, se ha impuesto a sus socios de coalición: la agrupación de centroderecha RNI, que pasa de liderar el Ejecutivo a segunda fuerza con 66 escaños; y a los nacionalistas de Istiqlal, que mantienen el tercer puesto, con 65 asientos en la Cámara.
Los resultados anunciados por el titular de Interior no arrojan sorpresas sobre las proyecciones de los analistas, que vaticinaban la ventaja del PAM seguido de sus socios de coalición. El PAM fue fundado en 2008 entre otros por Fouad Ali El Himma, compañero de colegio del rey Mohamed VI y consejero real.
Es también, desde hace dos meses, la formación de Fouzi Lekjaa, titular de Presupuesto, presidente de la Federación marroquí de Fútbol y una de las figuras que tendrá mayor protagonismo en la nueva legislatura, volcada en el Mundial 2030 que Marruecos organiza con España y Portugal.
De hecho, Lekjaa ha sido clave para que el país alauí pueda acoger este evento dentro de cuatro años, ya que es una persona de la máxima confianza del presidente de la Federación de Fútbol Internacional (FIFA), Gianni Infantino.
La victoria de Lekjaa en las elecciones de Marruecos y su estrecha amistad con Infantino pueden aumentar los temores en España de que Marruecos acabe acogiendo la final del Mundial de fútbol 2030 en su futuro estadio de Casablanca.
La sorpresa de las elecciones ha llegado de la mano del Partido Justicia y Desarrollo (PJD, islamista moderado), que se anota 54 escaños tras el descalabro electoral sufrido hace cinco años, cuando bajó de 125 a 13 asientos. La derrota puso fin a una década de predominio electoral del PJD, que había llegado al Gobierno tras las protestas de 2011 y volvió a imponerse en las legislativas de 2016.
También ha habido alegría en las filas de la izquierda, que pese a su presencia minoritaria en el escenario político marroquí, logra avances significativos al conseguir ocho legisladores. Los escaños se reparten según un sistema que se calcula no en función de los votos válidos, sino del número de inscritos en cada circunscripción, lo que favorece la fragmentación e impide las mayorías absolutas. Con esta premisa, analistas locales coinciden en que es muy probable que se repita la actual coalición de Gobierno -PAM, RNI, Istiqlal-, aunque con mayor peso de los liberales.
La abstención, la gran protagonista
Las proyecciones de los expertos que anunciaban una abrumadora abstención como prueba del distanciamiento entre la clase política y la sociedad marroquí acertaron de lleno. La cita de este miércoles contó solo un 38,08% de participación, la cifra más baja desde 2007, unos seis millones de electores de los 15,8 inscritos en el censo electoral, condición necesaria para votar en el país. En contra de la tendencia general, Laftif destacó la gran afluencia de votantes en el Sáhara Occidental, que cifró en un 77% en Aaiún y un 61% en Dajla.
La elevada abstención ha sido una característica repetida en los sucesivos comicios electorales durante los últimos 25 años. En 2021, en la ultima convocatoria, la abstención llegó al 49,6%, una cifra que aún siendo muy alta arroja la mayor participación en 20 años, ligeramente por encima del 50%. En el histórico electoral, la mayor abstención sobre los electores inscritos desde que Mohamed VI ascendió al trono se registró en 2007, un 63 %, seguida del 57 % de 2016. La jornada trascurrió con «normalidad» salvo por incidentes aislados que «no tuvieron impacto en el proceso electoral«, dijo el ministro, sin mencionar las denuncias sobre manipulación de urnas y votos en mesas electorales de Tánger (norte).
Unos 3.000 observadores, entre ellos 200 internacionales, han seguido el proceso, añadió. Tras la divulgación de los resultados oficiales, el rey Mohamed VI nombrará al nuevo presidente del Gobierno, que será un miembro del PAM, el partido que haya obtenido el primer puesto de estas elecciones. El favorito, según los analistas, es Lekjaa, aunque el partido cuenta con una dirección colegiada en la que participan los actuales ministros de Vivienda, Fatima Ezzara El Mansouri, y Juventud y Cultura, Mehdi Bensaid.
