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Dos estudios aclaran la relación entre el Ozempic y la pérdida repentina de visión

Publicado: julio 13, 2026, 9:00 pm

Durante el último año, la popularidad de los fármacos agonistas del receptor de GLP-1 —conocidos en las farmacias por nombres comerciales como Ozempic o Wegovy— ha venido acompañada de un minucioso escrutinio sobre sus posibles efectos secundarios. Entre las alertas más llamativas surgidas recientemente se encontraba la sospecha de que estos medicamentos podían estar vinculados a la neuropatía óptica isquémica , una enfermedad poco frecuente pero grave en la que el flujo sanguíneo hacia el nervio óptico se interrumpe, provocando una pérdida súbita e irreversible de la visión en un ojo. Esta semana, dos estudios internacionales publicados de forma independiente en la revista ‘ Annals of Internal Medicine ‘ aportan ahora la dosis de contexto necesaria para interpretar esta alarmante noticia. Las investigaciones, lideradas desde la Universidad de Rutgers (Estados Unidos) y en el Instituto Karolinska (Suecia), coinciden en sus conclusiones fundamentales . Existe, en efecto, una asociación estadística que vincula a los fármacos GLP-1 con un riesgo ligeramente mayor de sufrir este tipo de infarto ocular si se comparan con otros tratamientos tradicionales para la diabetes. Sin embargo, ambos equipos insisten en un matiz crucial que a menudo se pierde en los titulares, y es que el riesgo absoluto para los pacientes sigue siendo extraordinariamente bajo , situándose muy por debajo de un caso por cada mil personas. Para llegar a estas conclusiones, los científicos recurrieron a la epidemiología de precisión, analizando historiales médicos reales a través de metodologías que simulan ensayos clínicos a gran escala. En el caso estadounidense , el equipo de investigadores de la Universidad de Rutgers, dirigidos por Chintan Dave, rastreó las reclamaciones de seguros médicos de miles de adultos de entre 18 y 65 años con diabetes tipo 2 diagnosticada entre los años 2017 y 2022. El objetivo era medir cuántos de ellos desarrollaban la patología ocular tras iniciar el tratamiento con GLP-1 frente a los que tomaban otras familias de fármacos. Tras un seguimiento minucioso de 18 meses, los números hablaron con claridad en las pantallas de los ordenadores. La incidencia de la neuropatía óptica isquémica afectó a menos de uno de cada mil pacientes en todos los grupos de estudio. Aunque las tasas fueron sutilmente más elevadas en el grupo que consumía los nuevos fármacos de moda, la rareza de la afección disipa cualquier motivo de alarma generalizada en las consultas de endocrinología. El análisis norteamericano aconseja interpretar estos datos con suma prudencia. En las conclusiones del trabajo, los autores advierten de que, si bien se observa esta correlación estadística , el riesgo absoluto continúa siendo muy bajo. Además, los investigadores apuntan a que estos resultados podrían no deberse a un efecto biológico directo de la medicación en sí, sino reflejar en parte las diferencias en el estado de salud previo de los propios pacientes que reciben un tratamiento u otro. Al otro lado del Atlántico, el equipo del Instituto Karolinska decidió validar estas sospechas utilizando los exhaustivos registros sanitarios nacionales de Suecia, diseñando un estudio de cohorte que emula un ensayo clínico. El grupo de trabajo, que cuenta con el epidemiólogo Peter Ueda como autor principal, abarcó una muestra de pacientes de entre 35 y 84 años diagnosticados con diabetes tipo 2 a los que se realizó un seguimiento entre los años 2013 y 2024. Su análisis comparó directamente la evolución de 107.518 personas que iniciaron terapias con GLP-1 contra 185.898 pacientes que optaron por otros fármacos, como los inhibidores de SGLT-2 o la metformina. Los resultados suecos replicaron con precisión matemática el escenario norteamericano. Al cabo de un año de tratamiento, el riesgo de sufrir neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica fue del 0,04% para el grupo de GLP-1 frente al 0,02% detectado en el grupo de comparación. Si bien estadísticamente el riesgo relativo se duplica, en la práctica un 0,04% se traduce en un evento anecdótico en el día a día clínico.

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