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Marian Rojas Estapé, psicóloga: «La persona sensible, bajo un factor de estrés, se convierte en vulnerable»

Publicado: julio 6, 2026, 10:00 am

¿Te has preguntado alguna vez qué le ocurre al organismo cuando permanece demasiado tiempo en estado de alerta? Para Marián Rojas, psiquiatra y divulgadora, la respuesta pasa por aprender a conocernos mejor. Entender cómo funciona nuestra mente, cómo reacciona nuestro cuerpo y cuáles son nuestras vulnerabilidades es, a su juicio, una de las herramientas más eficaces para prevenir y gestionar el estrés de forma saludable.

«Una de las cosas que más recomiendo a todo el mundo, a jóvenes, estudiantes, adultos, estés donde estés y trabajes en lo que trabajes, es que tengas unas nociones básicas de cómo funcionas tú como ser individual, como persona, y cómo funciona la mente humana y el organismo humano en general», explica.

El estrés no afecta a todos por igual

Ese autoconocimiento implica identificar cómo responde cada persona ante la tensión sostenida. Porque el estrés no afecta a todos por igual ni se manifiesta de la misma manera. «Si eres de los que tienen problemas de espalda, tienes que saber que en tus momentos de estrés la espalda será la que te mande la señal de aviso», señala. En otros casos, pueden aparecer síntomas físicos diferentes: visión borrosa, alteraciones digestivas, cambios en la piel o manifestaciones neurológicas como el temblor del párpado o el hormigueo en las manos.

Pero el análisis también debe incluir la propia personalidad. «¿Quién soy yo? ¿Cómo es mi forma de ser? ¿Soy tímido? ¿Soy sensible? ¿Soy impulsivo? ¿Soy obsesivo? ¿Soy perfeccionista? ¿Le doy muchas vueltas a todo?», plantea. Para la psiquiatra, hacer «un pequeño diagnóstico de uno mismo» resulta clave para reconocer qué situaciones activan nuestras alarmas internas.

«¿Cuáles son los factores que me estresan? ¿Cuáles son los factores que me ponen en modo alerta? son otras de las preguntas que hay que hacerse. Pueden ser personas, cosas, recuerdos, momentos o circunstancias», afirma Marián Rojas Estapé. Identificarlos permite comprender por qué cambiamos cuando estamos sometidos a presión. «El sensible, cuando está bajo un factor de estrés, se convierte en una persona muy vulnerable; el tímido se bloquea; el impulsivo es más agresivo; quien da vueltas a las cosas se vuelve más obsesivo y entra en pensamientos en bucle». Y añade que «el perfeccionista, cuando está estresado, tiene una sensación de insatisfacción vital porque nada está a la altura de lo que quiere».

Lo que comes también importa

Además del autoconocimiento, Rojas defiende la importancia de adoptar hábitos que reduzcan la inflamación física y emocional derivada del estrés crónico. «Siempre digo que, si tuviéramos un detector de inflamación, el detector se rompería», asegura. «La gente, más que nunca, va con tanta incertidumbre y con tanto estrés que existe un estado de inflamación latente en la sociedad».

En este contexto, la alimentación adquiere un papel relevante, aunque alejado de posiciones extremas. «Hay que cuidar la comida, pero tampoco obsesionarse», explica. «Comer con conocimiento de lo que a uno le sienta bien y mal». La especialista recuerda que «hoy en día se ha demostrado que mucha alimentación inflama y altera el organismo» y recomienda que «la comida mala sea la excepción y no la regla».

Otro de los pilares fundamentales es el descanso: «Hoy en día es clave. Cuando uno duerme mal, la probabilidad de que todo se desbarate es altísima», dice. Durante el sueño, «reparamos nuestra mente, reparamos nuestro organismo, reparamos nuestro sistema inmunológico». También el hipocampo, la región cerebral relacionada con la consolidación de los recuerdos, «pone todo en orden«.

Menos pantallas y personas que ponen en modo alerta

Sin embargo, el uso excesivo de pantallas y las preocupaciones constantes dificultan ese proceso reparador. «Hoy en día dormimos muy mal«, advierte. A ello suma la necesidad de encontrar válvulas de escape saludables para descargar la tensión acumulada. Entre ellas, destaca el ejercicio físico moderado. «Con el ejercicio desmenuzamos ese cortisol, casi lo evaporamos del organismo», señala. Eso sí, advierte sobre los excesos: «Cuidado con el ejercicio excesivo, porque ahí te pones en modo alerta».

Rojas también pone el foco en la relación que mantenemos con nosotros mismos. «Sabemos ya que esa voz interior tendrá un impacto en mi vida”, explica. “Que mi voz interior vaya dirigida a apoyarme y no a hundirme». Y no solo importa el diálogo interno. También el entorno. «A veces parte del problema es que vivo rodeada de personas que me ponen en modo alerta«, afirma. Para la psiquiatra, el gran desafío consiste en recordar que el ser humano no está diseñado para permanecer de forma permanente en estado de activación.

«El ser humano no está diseñado para vivir en el sistema nervioso simpático constantemente», subraya. Ese estado puede ser útil puntualmente para responder a desafíos concretos, pero mantenerlo en el tiempo «supone un gran riesgo de hundirse».

Por eso insiste en la importancia de activar el sistema parasimpático: el de la relajación, la respiración consciente, la meditación y la conexión con uno mismo. «Cuando soy capaz de desconectar del modo alerta para conectar con el modo relajación, recupero mi organismo, recupero mi mente, recupero mis habilidades e incluso recupero mi sistema inmunológico».

Por tanto, aprender a interpretar las señales del cuerpo, entender la propia personalidad y crear espacios de calma no es un lujo ni una moda. Es, según Marián Rojas, una forma de proteger nuestra salud en un mundo que parece haber normalizado vivir permanentemente acelerados.

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