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Turquía, el eje de la OTAN que se volverá capital con el repliegue de Trump

Publicado: julio 6, 2026, 3:00 am

La cumbre de la OTAN de este martes y miércoles en Ankara es importante por muchos motivos; uno de ellos es el rol que tiene y que podría tener en el futuro el país anfitrión: Turquía. Con el anunciado repliegue de Estados Unidos, en la OTAN 3.0, como se ha empezado a llamar la nueva realidad, el país otomano aspira a ser no solo un actor clave, sino también el eje sobre el que pueden pivotar muchas de las decisiones que se tomen en la Alianza.

Por capacidad y por posición geográfica, Turquía está llamada a dar un paso adelante. Es miembro de la OTAN desde 1952 y es el segundo ejército más numeroso de la Alianza, solo por detrás precisamente del estadounidense. Pero en el caso otomano no hay que hablar tanto de números como de enclaves. Turquía alberga puntos y bases clave para la Alianza. Es el caso de la base aérea de Incirlik, la de Konya y el mando terrestre en Izmir, que cumplen funciones esenciales en operaciones aéreas, vigilancia y coordinación militar. Aunque el número es reducido en comparación con el total de infraestructuras militares del país, su valor estratégico es muy alto debido a la ubicación de Turquía en el flanco suroriental de la OTAN, cerca de zonas de conflicto como Oriente Medio.

Cuenta con aproximadamente 355.000 militares en servicio activo, alrededor de 379.000 reservistas y cerca de 150.000 miembros de fuerzas paramilitares, lo que suma un total aproximado de 884.000 efectivos. Sus fuerzas armadas disponen de más de 2.200 tanques, 61.000 vehículos blindados, más de 1.000 aeronaves militares y una marina con 182 buques de guerra. Además, mantiene vigente el servicio militar obligatorio.

Ese giro hacia un rol más activo lo ha defendido precisamente estos días el ministro de Defensa turco, Yasar Guler, en declaraciones a los medios. «La OTAN sigue siendo una plataforma sin parangón y fundamental para la seguridad y la defensa euroatlánticas. No consideramos el período que estamos atravesando como una crisis, sino como un proceso de adaptación al cambiante entorno de seguridad», defendió. Asumen en Ankara que lo de Estados Unidos no será una retirada, pero al mismo tiempo sí ven el repliegue de Trump como una llamada de atención para que Europa dé un paso al frente. En esa asunción de responsabilidades también entra Turquía.

Así lo ven desde la UE también y lo demostró la Alta Representante, Kaja Kallas, que hace días se vio con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, para reafirmar la coordinación con un país que además es candidato a la adhesión a la Unión -aunque las negociaciones están congeladas desde 2018-. «Turquía está haciendo una contribución significativa a la protección del Flanco Oriental de la OTAN», reconoció la jefa de la diplomacia europea, que ve al país otomano como «un socio clave en materia migratoria, energética y de seguridad», según expuso en el mismo mensaje.

Han pasado 22 años desde que Turquía acogiera la última cumbre de la OTAN; fue en Estambul, en 2004, y con el foco puesto entonces en el despliegue en Afganistán, también acompañando a las tropas estadounidenses. Ahora Erdogan quiere reforzar no solo el papel de su país, sino también su liderazgo. Las fuentes diplomáticas consultadas por 20minutos entienden que no habrá grandes sobresaltos porque los temas están claros, y el Gobierno turco tratará de apaciguar cualquier choque entre aliados. Erdogan mantiene buena relación con Trump y su vínculo por los europeos ha gozado de peor salud en otras épocas, reconocen las fuentes. El gasto en defensa, la guerra en Ucrania o la futura reestructuración serán los temas de la agenda y Erdogan apostará por el pragmatismo que le caracteriza en muchos momentos, apuntan los expertos.

La mediación en la guerra de Ucrania

Turquía también aspira, por otro lado, a tener un papel importante como mediador. La cumbre de Ankara volverá a centrarse en Ucrania y el país otomano ya intentó mediar en el conflicto en 2022… sin suerte. Ahora podría volver a intentarlo si precisamente Estados Unidos no logra desatascar las conversaciones entre Kiev y Moscú. Tiene motivos Erdogan para querer ocupar ese ‘puesto’, dado que Ankara fue clave en la firma del acuerdo para la exportación de cereales a través del mar Negro, que ayudó a reducir el riesgo de una crisis alimentaria mundial. Volodimir Zelenski, de hecho, estará en el cónclave junto a los que también son sus aliados.

Con todo, el Ejecutivo de Erdogan ya demostró en 2022 que es exigente con la OTAN. En aquel entonces, en la previa de la cumbre de Madrid, Ankara decidió bloquear hasta el último momento la entrada en la organización de Suecia y Finlandia, que dieron ese paso precisamente ante la amenaza rusa. Tras varios días de tensiones, Turquía abrió la mano previo compromiso de los nórdicos de, entre otras cosas, agilizar la extradición de considerados terroristas -miembros o cercanos al partido PKK- por parte del Gobierno otomano. Hasta entonces, Suecia y Finlandia eran considerados por Erdogan como «refugios de terroristas».

La cumbre de Ankara es fundamental porque la OTAN ha entrado, por iniciativa de Trump, en un proceso de transformación. Si la primera fuerza de la Alianza, que es Estados Unidos, decide dar un paso al lado, la mirada se pone en el segundo de abordo. Por eso Turquía no es solo anfitrión del encuentro de los 32 aliados, sino también el elemento de ‘socorro’ mientras Europa se mentaliza sobre sí misma; los otomanos son, en realidad, el suplente que tiene que salir a ganar el partido que juega ahora la Alianza Atlántica.

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