Publicado: junio 29, 2026, 3:33 am
En un contexto en el que la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad estratégica para empresas e instituciones, cada vez cobra más fuerza una visión que, sin dejar de ser fundamental, va más allá de la reducción de emisiones. Unicaja, que recientemente ha registrado su huella de carbono de 2025 y ha reforzado sus iniciativas de impacto social, es un ejemplo de cómo las organizaciones integran hoy los desafíos ambientales y sociales dentro de una misma estrategia de actuación.
Durante años hablar de sostenibilidad era hablar, de forma casi exclusiva, de medioambiente. Reducir emisiones, mejorar la eficiencia energética o avanzar hacia modelos productivos menos contaminantes eran los principales indicadores para medir el compromiso de empresas e instituciones con un desarrollo más responsable.
Sin embargo, en la actualidad, la sostenibilidad se entiende desde una perspectiva mucho más amplia, en la que la lucha contra el cambio climático convive con otros desafíos igual de relevantes: la inclusión social, la igualdad de oportunidades, el acceso a la educación, la cohesión territorial o el apoyo a colectivos vulnerables. Los denominados criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), que Unicaja refleja en su Plan Estratégico 2025-2027.
Esta visión integral responde a una realidad cada vez más evidente: la transición hacia una economía baja en carbono no puede medirse únicamente por las toneladas de emisiones evitadas, sino que también debe valorarse por su capacidad para generar bienestar, reducir desigualdades y crear oportunidades en los territorios donde se desarrolla.
El reto ambiental
La acción climática sigue siendo una de las grandes prioridades. En un contexto marcado por los compromisos internacionales de descarbonización y por una regulación cada vez más exigente, la medición de la huella de carbono se ha convertido en una herramienta esencial para las organizaciones. El objetivo es común: avanzar hacia modelos económicos capaces de combinar crecimiento y sostenibilidad.
En este ámbito, Unicaja ha dado recientemente un nuevo paso al registrar oficialmente su huella de carbono correspondiente a 2025 y obtener el sello ‘Calculo + Reduzco’, otorgado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El reconocimiento acredita tanto la medición de las emisiones como la aplicación de medidas efectivas para su reducción. Entre los resultados obtenidos, destaca una disminución del 90,81% en la intensidad media de emisiones de los alcances 1 (emisiones directas) y 2 (emisiones indirectas asociadas al consumo de electricidad) en el trienio 2023-2025 respecto de 2022 a 2024.
La reducción de emisiones y la inclusión social persiguen construir modelos económicos más sostenibles y preparados para el futuro
En este contexto, Unicaja ha reforzado, además, en los últimos años sus políticas internas de reducción de emisiones y eficiencia energética, así como el desarrollo de instrumentos de financiación verde. Desde 2022, la entidad ha emitido cinco bonos verdes, destinados a financiar proyectos de energías renovables y edificios sostenibles.
Al respecto, los fondos captados a través de estas emisiones permitieron evitar la emisión de 142.583 toneladas de CO₂ en 2025, un 76% más que en el ejercicio anterior. Asimismo, diversas agencias independientes han mejorado recientemente la calificación ESG del banco, destacando sus avances en gobernanza, control interno y gestión del riesgo climático.
La otra dimensión de la sostenibilidad
Pero la sostenibilidad no termina donde acaban los indicadores ambientales. Cada vez más organizaciones incorporan objetivos relacionados con el impacto social, conscientes de que el desarrollo económico solo puede ser sostenible cuando contribuye a mejorar la vida de las personas.
La inclusión financiera, el apoyo al emprendimiento, la lucha contra la brecha digital o el desarrollo de las zonas rurales forman parte de esa dimensión social que gana protagonismo dentro de las estrategias de sostenibilidad. Una política de la que Unicaja está plenamente convencido.
Precisamente, además de canalizar recursos hacia proyectos sostenibles, la entidad actúa como agente de cohesión, facilitando el acceso a servicios financieros y promoviendo herramientas que permitan a las personas tomar decisiones económicas informadas.
Durante 2025 Unicaja impulsó más de 360 iniciativas sociales dirigidas a favorecer la inclusión, generar oportunidades y mejorar la calidad de vida de las personas. Entre ellas, destacan programas de educación financiera, acciones de apoyo al mundo rural, iniciativas de emprendimiento femenino y proyectos vinculados al deporte y los hábitos de vida saludables.
Más de 360 iniciativas sociales y una reducción del 90,81% en la intensidad de emisiones reflejan cómo la sostenibilidad se mide de forma amplia
Uno de los ejemplos más representativos es el Proyecto Edufinet, desarrollado junto con la Fundación Unicaja, que durante el último año alcanzó a más de 40.000 beneficiarios mediante actividades adaptadas a diferentes segmentos de población.
Sin duda, la sostenibilidad del futuro no se medirá únicamente por las emisiones evitadas o por la energía ahorrada, sino que también se evaluará por la capacidad de contribuir al bienestar colectivo, fortalecer la cohesión social y generar oportunidades de desarrollo. Una visión que Unicaja integra en su modelo de actuación para avanzar hacia un crecimiento más responsable y sostenible. Y es que avanzar hacia una economía más sostenible significa construir un modelo que sea mejor para el planeta, pero también para las personas.
