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Los retos del día después del despliegue renovable: almacenar la electricidad y ampliar redes para electrificar verde y barato

Publicado: junio 15, 2026, 3:00 am

España ha hecho un gran esfuerzo en los últimos años por desplegar la generación de electricidad de fuentes renovables, sobre todo fotovoltaica y eólica, aprovechando que tienen «sol, viento y territorio» y gracias a lo que se ha convertido un caso de éxito dentro de la UE. Una vez que este proceso está «muy encaminado», el reto ahora es hacer la siguiente parte del camino, en el que la meta es la electrificación de la economía, la sustitución de los combustibles fósiles por electricidad verde y mucho más barata, que hará ganar en competitividad a la vez que se descarboniza y se lucha contra el cambio climático.

«Los objetivos de descarbonización exigen que no solo se produzca electricidad renovable, sino que otros sectores, sobre todo industriales, de transporte y los ciudadanos, se descarbonicen«, apuntó la presidenta de la Asociación de Empresas de Distribución de Electricidad (Aelec), Marina Serrano, en la Cuarta Jornada del Clima de La Información y 20minutos que se celebró hace unos días en Madrid en colaboración con Endesa y Moeve que moderó la coordinadora de La Información Económica, Ingrid Gutiérrez. «Hay que reconocer el esfuerzo que se ha hecho en asimilar esta generación de electricidad, hay 95GW instalados de energía renovable y una producción de 150 GW, el 55% del consumo de electricidad en España es de origen renovable», apuntó el director de Sostenibilidad y Medio Ambiente de Endesa, Jorge Pina, que ve «impactos muy positivos» en estos datos históricos: «Una aportación muy relevante».

«Generar energías renovables lo tenemos muy encaminado, el resto está en integrar, gestionar y aprovechar esa energía», añadió la directora general de Transición Energética y Economía Circular de la Comunidad de Madrid, Cristina Aparicio, en una conversación ‘a cinco’ en la que quedaron claros los retos para que esto sea así.

Del gas y el petróleo a la energía verde para mover el país

«El primer reto es la electrificación», enumeró Pina, que no va todo lo rápido que debería. «La segunda palanca es la flexibilización del sistema. Hemos hablado de lo fantásticas que son las energías renovables pero tenemos que ser capaces de almacenar», añadió Pina, para quien el «tercer pilar fundamental» son las redes eléctricas.

«Tenemos que echar un vistazo a los vertidos, que van en aumento, a la demanda eléctrica que no crece como debería y al almacenamiento, que no se está desarrollando«, coincidió Aparicio en una conversación sobre cómo consolidar el modelo energético, de cara a lo que Helena Arronis, de EsadeGeo, se refirió al «cambio de paradigma» en el que ya está instalada España dentro de una transición energética en la que «ha sido un ejemplo a nivel europeo», tal y como apuntó Paula Ceballos, responsable de Energía y Medio Ambiente de la oficina de la Comisión Europea en Madrid.

En el capítulo de electrificación, es decir, de hacer que incluso sectores que dependen tanto del gas o del petróleo como la industria pesada o el transporte pasen a moverse con electricidad de origen renovable, las cifras indican que España tiene que mejorar. El Gobierno fijó que para 2030 tendría que llegar al 35% en el uso de energía y de momento está en el 23,5%. Y, en palabras de Ceballos, «no llegará» tampoco al 38% fijado por la UE para 2030. Para 2040, la Comisión Europea acaba de pedir un objetivo de electrificación del 50%. «Es verdad que ha subido un 2,8%, pero está muy por debajo de los niveles del PNIEC para 2030 o del 50% para 2040. Es evidente que el ritmo de electrificación va a tener muchas dificultades», apuntó Pina, que señaló que «más allá de los objetivos», no electrificar la economía hace «perder autonomía».

Para el directivo de Endesa, España demostrará que ha hecho una buena transición energética si electrifica su economía. «Avanzar significaría que habríamos hecho bien muchas cosas» para «aprovechar la gran oportunidad» de tener una energía a precio competitivo, porque sobre todo la fotovoltaica da «el megavatio/hora más económico que existe».

Almacenamiento y el elemento clave, las redes

Si la mudanza de los combustibles fósiles a la electricidad renovable es el punto final y la ‘prueba’ de que las cosas se hayan hecho bien, antes España tiene que afrontar otros dos grandes desafíos, que sigan a la meta ya lograda de generar electricidad renovable en gran cantidad y a precios competitivos.

El primero tiene que ver con el desarrollo del almacenamiento para que no se pierdan megavatios de electricidad eólica o fotovoltaica que no se consumen en el momento, un problema particularmente en momentos como la primavera, con mucha generación y todavía no una gran demanda impulsada por los aires acondicionados. «El almacenamiento no se está desarrollando», advierte la responsable de la Comunidad de Madrid, que también alude a las consecuencias, «vertidos [de electricidad]» o las «horas a coste cero, que es una buena noticia pero no es sostenible».

Con todo, la ampliación y la modernización de las redes tanto de transporte como de distribución de electricidad son el elemento clave que le está faltando a España en estos momentos, como muestran los mapas de capacidad de las redes que en los últimos meses han publicado Red Eléctrica y las empresas distribuidoras y que evidencian la prácticamente nula capacidad para atender nuevas demandas y conexiones a ella. «Se ha infravalorado», apuntó Pina sobre el hecho de que «el 88% de la red está saturada» y no permite más conexiones. «Quizá de manera lógica, lo primero era la descarbonización del mix eléctrico y despertamos tanto el apetito que la red se percibe ahora como elemento clave», señaló el directivo de Endesa.

El estado de la red eléctrica y las reclamaciones desde hace años por parte de las distribuidoras para que se amplíen, se refuercen y se pueda invertir más en ello es algo que conoce muy bien Serrano, presidenta de la patronal de las grandes eléctricas. «Se ha puesto mucho el foco en la producción renovable sin valorar la demanda», explicó hasta llegar a una situación en la que la planificación de red que hace el Gobierno «va lenta»: en 2024 se otorgó acceso a 33.000 megavatios, pero la demanda fue de 67.000. Más de la mitad insatisfecha.

«Hay una necesidad y las redes tienen que dar servicio«, apuntó Serrano sobre un problema, el de la falta de capacidad, que no se da solo en España. Según Ceballos, «al menos 15 de los 27 países de la UE tienen problemas por falta de capacidad de la red, por falta de administración o por cierta especulación», es decir, por la acaparación de permisos de acceso y conexión a las redes por proyectos que se beneficiaron del criterio que ha primado hasta ahora, el de ser los primeros en solicitarlos, sin que se trate de proyectos «maduros». Esto va a cambiar porque en el real decreto con medidas por la guerra en Oriente Próximo, el Gobierno introdujo en marzo un cambio, de modo que tendrán prioridad proyectos considerados «estratégicos«, aunque no fueran los primeros en pedir el permiso de conexión. Entre ellos, está la construcción de viviendas, de fábricas o ampliación de existentes, transporte o almacenamiento.

«Había como un principio clásico de derecho de acceso a las redes al primero que llega, siempre que haya capacidad», recordó la presidenta de la Aelec sobre algo consagrado incluso por el Tribunal Supremo. Ante el volumen de peticiones, Serrano y la presidenta de la Aelec se preguntaron si «es lo adecuado o tenemos que cambiar el paradigma y dar acceso a aquel que está maduro y preparado».

Como caso práctico, la directora general de la Comunidad de Madrid advirtió de que las consecuencias de no poder dar más acceso a la demanda eléctrica ya están aquí. «Ahora no se pueden atender determinados consumos pero ¿qué pasará cuando no podamos atender un hospital», planteó sobre una limitación a la integración de la demanda que apuntó que no tiene lógica económica. «Por cada millón que se invierte [en redes] se obtienen 1,3 millones», apuntó Aparicio. A su lado, Serrano aprovechó para hacer otra reclamación clásica de las distribuidoras de electricidad, «elevar el límite de inversión» -del 0,13% del PIB -aunque podrá aumentarlo un 62% durante dos años de manera excepcional- y también una «mayor visibilidad en la planificación».

Innovación, regulación y colaboración institucional

Una vez identificadas las necesidades, son también elementos clave la innovación tecnológica y la regulación. Para Pina, la principal innovación que tiene que darse es una sobre la «gestión integral de un sistema más complejo, que tiene que tomar decisiones en tiempo real» y donde la IA tendrá «un papel». En palabras de Serrano, «la descarbonización solo se puede hacer mediante la innovación tecnológica, la gestión de la demanda, las comunidades energéticas y la monitorización de las redes en tiempo real». «La gestión de la red va a cambiar todo y exige innovación y tecnología» tanto en redes de transporte como de distribución.

Con respecto a la regulación, a nivel europeo, el actual mandato de la Comisión Europea ya cambió el chip de la generación -sobre todo para desprenderse de su dependencia de los combustibles fósiles de Rusia- y en los últimos meses ha presentado planes para agilizar la ampliación de las redes -sobre todo en ocho grandes corredores identificados en Bruselas- y para impulsar que al menos el 60% de los materiales necesarios salen de factorías europeas. «Es el paradigma de la política industrial y se pone el énfasis en que una parte considerable de la producción de esos equipos se haga en Europa» o, al menos, en países terceros con una «relación de confianza», explicó Ceballos.

En la parte de regulación, también aparece la declaración de impacto ambiental de los proyectos, que la Comunidad de Madrid advierte de que requiere de «muchos informes» y de «mucha coordinación entre administraciones» que no siempre se da. «Es necesario seguir avanzando en una mejor coordinación entre administraciones y en la lealtad institucional entre las propias administraciones, porque en ocasiones ante un mismo proyecto hay criterios contrapuestos, invasión de competencias o mucha duplicidad de trámites», apuntó Arronis.

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