Publicado: mayo 21, 2026, 3:23 pm
Stellantis asesta un giro de 180 grados a su estrategia europea con la intención de diluir su capacidad de producción en el Viejo Continente con la reducción de más de 800.000 vehículos. Según consta en su nuevo plan estratégico hasta 2030, el consorcio que controla sellos como Jeep, Ramp, Peugeot y Fiat pretende ejecutar este recorte sin el cierre de ninguna planta, a cambio de incrementar el uso de sus fábricas actuales en torno al 80%.
La nueva hoja de ruta, presentada este jueves en Michigan (Estados Unidos) nace con el nombre de FaSTLAne 2030 y trae bajo el brazo una inversión de 60.000 millones de euros, la más ambiciosa que ha desplegado hasta la fecha. De este importe, el grupo de origen franco-italiano destinará cerca del 60%, unos 36.000 millones de euros, a marcas y producto. Esto dará como resultado más de 60 lanzamientos de vehículos nuevos y 50 renovaciones a lo largo de los próximos cuatro años. El restante irá a parar a nuevas plataformas, motorizaciones y tecnologías con vocación mundial.
Stellantis tratará de articular este recorte a golpe de alianzas, reservando una parte de las capacidades de sus plantas a sus socios chinos Leapmotor, en el caso de Madrid y Zaragoza, y Dongfeng, en Francia. La compañía ha llamado a la cautela al garantizar que el recorte de sus capacidades en Europa se va a llevar a cabo «velando por preservar los empleos industriales, y su CEO, Antonio Filosa ha reiterado que «está previsto que eso se lleve a cabo sin que implique el cierre de ninguna planta».
Se trata del primer plan estratégico que lleva el sello de Filosa, quien tomó el relevo de Carlos Tavares al frente del grupo el pasado junio con la misión de surfear la crisis que azota a la automoción europea y enderezar el rumbo de la compañía. Para ello, la nueva Stellantis ha redoblado su apuesta por Estados Unidos con la ambición de disparar su producción en suelo americano en un 80% en los próximos años, yendo así al órdago de Trump con sus aranceles del 25% a los vehículos ‘made in Europe’. Sus planes también pasan por Oriente Medio y África, donde espera localizar una mayor producción y alcanzar «una utilización completa de las capacidades» en ese mismo horizonte.
La compañía aprovechará este plan para sentar un punto de inflexión en su porfolio de marcas y estructurar su negocio en torno a las que considera sus cuatro marcas mundiales –Jeep, Ramp, Peugeot y Fiat-, que concentrarán el 70 % de las inversiones, junto a ProOne, la dedicada a las furgonetas. Chrysler, Dodge, Citroen, Opel y Alfa Romeo, por su parte, tendrán el estatuto de «marcas regionales» y la tarea de reforzar «la diferenciación» para responder mejor a las demandas de sus clientes. DS Automobiles y Landia serán «marcas de especialidad» y estarán pilotadas, respectivamente, por Citroen y Fiat. En el caso de Maserati, su marca de lujo, el grupo gana tiempo y se da hasta diciembre para revelar su estrategia.
En el plano financiero, Stellantis prevé incrementar su facturación de aquí a 2030 de forma diferenciada según cada región: un 25% en Norteamérica, con un margen operativo estimado entre el 8% y el 10%; un 15% en Europa, con un margen del 3% al 5%; un 10% en Sudamérica, también con un margen de entre el 8% y el 10%; un 40% en Oriente Medio y África, donde espera alcanzar un margen del 10% al 12%; y en Asia-Pacífico aspira a situar su margen operativo entre el 4% y el 6%.
