Publicado: mayo 13, 2026, 1:02 pm
El presidente ejecutivo de Fluidra, Eloi Planes, ha estrenado su andadura al frente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) con un mensaje a las autoridades para sacar adelante el entorno de «incertidumbre» y «crispación» que afrontan las empresas familiares en España: «Las empresas familiares han demostrado históricamente una enorme capacidad de construir incluso en momentos más difíciles que el actual. Ahora bien, también necesitamos un país y una Europa que nos acompañen, un país que funcione en lo básico, en los temas que necesitamos cada día, pero que genere confianza, que dé estabilidad, que tenga visión de largo plazo».
El IEF ha elegido la Fundació Joan Miró de Barcelona para celebrar su tradicional asamblea anual y dar posesión del cargo a Planes, quien ha agradecido a su predecesor, Ignacio Rivera, el «sentido común, naturalidad, capacidad de unir y de evolucionar sin perder la esencia» que ha caracterizado su etapa como presidente del instituto. Ante un auditorio repleto de empresarios y autoridades públicas como el conseller de la Presidencia de la Generalitat, Albert Dalmau -en lugar de un Salvador Illa ausentado por su viaje a California-, el directivo catalán ha seguido el tono de Rivera para poner de manifiesto que los empresarios «no son el problema frente a los retos actuales» sino que son «una parte fundamental de la solución».
Planes ha aprovechado los focos para marcar el rumbo que guiará su mandato con un objetivo claro: reforzar la presencia pública del IEF. «El instituto y las territoriales debemos jugar un papel más activo, no solo defendiendo la empresa familiar, sino ayudando también a construir esta visión, a generar reflexiones, a participar en los grandes debates económicos y sociales de nuestro país y de Europa» ha defendido antes de definir la empresa familiar como «empresas arraigadas a su tierra, con una visión universal». «Somos una cadena de personas, de decisiones y de responsabilidades que va pasando de generación en generación» ha esgrimido.
El reto del acceso a la vivienda
Antes de dar paso al discurso de Planes, ratificado por unanimidad como nuevo presidente de la institución, el IEF ha entregado el protagonismo a algunos de los principales expertos del sector para radiografiar uno de los grandes retos que tiene por delante la economía española: el acceso a la vivienda. En esta mesa redonda, el economista Jorge Galindo, director de ESADE EcPol, ha resumido el principal problema que afronta la vivienda en España en el déficit habitacional en España: «Entre enero de 2021 y diciembre de 2025 se han creado 1,2 millones de hogares nuevos netos en España, pero solo se han terminado 465.000 viviendas. El Banco de España hablaba de 600.000 en 2023; ya hemos superado esa cifra con creces». Una brecha que, a su juicio, tiene consecuencias directas sobre la juventud: «Dos terceras partes de las personas de entre 28 y 34 años viven o dependen económicamente de sus padres».
En la misma línea, Alberto Valls, socio responsable de Real Estate de Deloitte, ha puesto cifras a la magnitud del reto. Cerrar ese millón de viviendas de déficit requeriría una inversión de 160.000 millones de euros, con una necesidad de capital propio de 32.000 millones, lo que convierte el problema en lo que él mismo observa como una «deuda inmobiliaria» de difícil asunción para las finanzas públicas. «Si pretendes dejar la vivienda asequible al sector privado sin darle la compensación adecuada, no va a ocurrir», ha advertido para reclamar fórmulas de colaboración público-privada similares a las empleadas en otros sectores de infraestructuras.
Desde la perspectiva promotora, Mónica Rodríguez, directora de Inmobiliaria de Acciona, ha subrayado que la demanda no proviene únicamente de jóvenes que buscan emanciparse, sino también del atractivo internacional que ha adquirido España. «Este país se ha situado como destino turístico, de retiro y de trabajo en remoto, lo que tensiona especialmente las zonas de costa, donde coinciden primera y segunda vivienda», ha explicado. Un fenómeno que, a su juicio, es positivo pero exige respuesta. El problema, ha señalado, está también en los plazos: «Desde que un promotor tiene suelo disponible y finalista, tardamos tres años en generar vivienda.»
No obstante, el encargado de subir el tono del debate ha sido Mikel Echevarren, CEO de Colliers España y Portugal, al retratar la gestión política del problema: «Tenemos lo que nos hemos ganado. Un déficit monstruoso que es imposible de atajar.» Echevarren ha ido aún más lejos al calificar de «política suicida en el inmobiliario» la llegada de 600.000 personas al año sin la capacidad de alojamiento necesaria para absorberla. Por último, se ha referido a la «inseguridad jurídica» para ilustrar el freno que está suponiendo sobre la inversión: «Uno de los principales fondos de inversión del mundo está valorando la posibilidad de comprarse miles de viviendas en España y, ¿sabéis cuál han sido los factores que más ha discutido? No, no ha sido la guerra de Oriente Próximo, ha sido el real decreto del Gobierno de extensión a los alquileres» ha escenificado.
