Publicado: mayo 6, 2026, 3:00 am
Uno de los consejos más repetidos por los expertos para poner en orden tus finanzas es evitar la deuda mala y eliminar todas las deudas salvo la hipoteca. Para hacerlo de forma ordenada es necesario contar con un plan de acción y aquí es donde empiezan a surgir las dudas: ¿es mejor empezar por las deudas de menor cuantía o por las que tienen intereses más altos?
Esta pregunta resume las dos principales estrategias para terminar con la deuda. La primera se conoce como método catarata o bola de nieve. La segunda es el método avalancha. Las dos son muy eficaces, pero en función del punto de partida y del tipo de deuda, una puede tener mejor resultado que la otra y eso es lo que vamos a ver a continuación.
En qué consiste el método cascada
El método cascada para terminar con las deudas parte de una premisa muy sencilla: las primeras deudas que conviene eliminar son las de cuantía más baja. Para ponerlo en marcha solo necesitas listar todas tus deudas y ordenarlas de menor a mayor según lo que quede por pagar.
A partir de ahí, el siguiente paso es centrar los esfuerzos en acelerar el pago de la deuda más pequeña. Para hacerlo puedes destinar lo que ahorras cada mes a adelantar pagos o, si tu capacidad de ahorro es limitada, acordar el pago mínimo en el resto de préstamos y destinar el dinero que se libere a terminar con esa primera deuda. Una vez pagada, solo hay que usar el dinero de esa cuota que ya no hay que pagar para ir a por la siguiente deuda de la lista.
La ventaja del método cascada frente al método avalancha es más mental que financiera. Ser capaz de quitarte una deuda de forma rápida es una motivación para seguir con el plan porque ves que da resultados. Además, así se libera antes un dinero mensual que ayudará a que el plan acelere. Por eso se conoce también como bola de nieve: conforme más deuda liberas, más capital tienes para seguir con el plan.
En qué consiste el método avalancha
Frente al método cascada está el método avalancha, que empieza por adelantar las deudas con intereses más elevados porque son las más dañinas para tu economía. Al margen de esa peculiaridad, el sistema es exactamente el mismo: centras los esfuerzos en una deuda mientras pagas el mínimo del resto y una vez terminas con ella, usas ese dinero para acelerar el pago de la siguiente.
La ventaja del método avalancha es financiera: en la mayoría de casos pagarás menos intereses totales por la deuda porque primero te quitas las más duras. Tiene una lógica matemática frente a la lógica conductual del método catarata, que prima el avance rápido frente a la eficiencia financiera.
¿Catarata o avalancha? Cuál escoger según tu caso
Las dos estrategias son igual de válidas y escoger entre bola de nieve o catarata tiene más que ver con dos cuestiones:
- Tu personalidad y forma de ser.
- Las deudas que acumulas, su tipo de interés y su cuantía.
Para el primer punto la pregunta clave que debes responder es: ¿necesitas ver avances rápidos para no desanimarte? Si es tu caso, el método catarata tiene más sentido como punto de partida porque mantendrá tu motivación más alta. En caso contrario, puedes optar por el método catarata sabiendo que tardarás más en ver cómo desaparece tu primera deuda.
Con ambos necesitarás tener disciplina y saber que esta es una carrera a largo plazo, pero con la estrategia de catarata te costará menos al principio.
El segundo punto resume la parte personal de las finanzas personales. Y es que, una cosa es la recomendación general y otra diferente tu punto de partida concreto.
Por ejemplo, imagina que la primera deuda con intereses más elevados es muy grande y tardarás varios meses en terminar con ella. Sin embargo, hay otra con un tipo menor, pero más pequeña y que puedes eliminar en uno o dos meses. En ese caso puede tener sentido empezar por la más pequeña y después pasar a la de intereses más altos. Es decir, empezar con el método cascada y terminar con la avalancha.
El razonamiento es sencillo: no solo ganas motivación inicial, también liberas mucho más rápido un dinero con el que acelerar el pago de la deuda de más intereses que, de otra forma, tardarías más en pagar. Por eso mismo, más que escoger entre uno y otro, lo importante es sentarse a analizar esa deuda y su composicion para crear un plan personalizado para tu situación.
