Publicado: abril 4, 2025, 2:07 pm
El Partido Popular y Vox han conseguido zanjar la crisis de gobierno que ponía en riesgo la mayoría de María José Catalá en el Ayuntamiento de Valencia. El partido de Abascal ha readmitido a los dos concejales díscolos que anunciaron su baja de la formación hace apenas dos semanas y acudieron al último pleno como no adscritos, evidenciando que los socios de gobierno, ya con solo 15 concejales, podían quedar en minoría en cualquier momento frente a los 16 que suma la oposición de Compromís (9) y PSOE (7).
Catalá ha tenido que remangarse en conversaciones con la dirección nacional de Vox para volver a garantizar la estabilidad de su gobierno en los dos años que quedan de legislatura. Si bien expulsó al ex teniente de alcalde, Juan Manuel Badenas, de la junta de Gobierno y le retiró las delegaciones a petición de su partido -que le había abierto un expediente ante las denuncias de irregularidades en un contrato público-, mantuvo a Cecilia Herrero en su gobierno e incluso abrió la puerta a restituir a Badenas, algo que la llevaría a saltarse el Pacto Antitransfugismo y lo que Vox advirtió que no estaba dispuesto.
La alcaldesa siempre ha defendido que el problema era interno de sus socios pero ha intermediado con habilidad negociadora para encontrar una solución que ha llegado este viernes, antes de la visita de Santiago Abascal el próximo domingo para comer con militantes. Pero los movimientos comenzaron antes. Badenas y Herrero, que lanzaron graves acusaciones a la dirección de Vox, pidieron el reingreso en el partido y fue aceptado. También se comunicó a la secretaría general del pleno que volvían a formar parte del grupo municipal del que, eso sí, el portavoz será ahora José Gosálbez.
«Vox acepta su solicitud ante el compromiso adquirido y voluntad manifestada, tanto por Juan Manuel Badenas como por Cecilia Herrero, de defender los principios y políticas de Vox con lealtad, confianza y convicción, siguiendo la disciplina de voto del Grupo Municipal y sus posicionamientos», explicó el partido en un comunicado.
A este primer paso se ha sumado un segundo que ya ha sido será de la alcaldesa: la remodelación de su Gobierno en el que Badenas y Herrero recuperan competencias que antes ostentaba el PP y pasarán a estar bajo el paraguas de la concejala popular Julia Climent. Ninguna de una de las delegaciones que fueron redistribuidas entre los dos ediles fieles a Vox el pasado 3 de marzo, cuando estalló la crisis, ha vuelto a los díscolos que, eso sí, se garantizan los salarios como concejales de Gobierno.
Catalá ha nombrado segundo teniente de alcalde a José Gosálbez y a Badenas ha encomendado la delegación de Patrimonio Municipal. No le ha restituido ni Parques y Jardines ni Empleo pese a que los servicios jurídicos municipales emitieron un informe que no ve irregularidades en los contratos por los que Vox expedientó a su entonces portavoz.
En el caso de Cecilia Herrero, entró en la Junta de Gobierno este viernes con responsabilidades en Parques y Jardines y Agricultura y salió solo con Responsabilidad Patrimonial. De hecho, ya no volverá, porque Catalá la sustituye por otra concejala de Vox, Mónica Ros.
Fue la alcaldesa María José Catalá la que anunció estos cambios. «Mi socio de gobierno ha conseguido resolver los problemas suscitados. Siempre apunté a la necesidad, desde la responsabilidad, de gestionar esa situación para tener estabilidad», manifestó. Esa estabilidad pasa por tener el control de los 17 votos que le dan la mayoría.
Desde la oposición, las primeras críticas llegaron del PSOE. «Han decidido readmitir en el Gobierno a dos personas expulsadas por sospechas de corrupción y, desde entonces, no ha cambiado nada. Catalá la elegido entre tener mayoría o un gobierno de altura ética y libre de corrupción. Le vale cualquier cosa a cambio de mantener el poder», aseguró el portavoz socialista, Borja Sanjuán.