Publicado: marzo 28, 2025, 3:07 am

Cuando Sumar era solo un concepto abstracto y Yolanda Díaz eludía confirmar si encabezaría una candidatura a las urnas, 35 personas de la sociedad civil dieron un paso al frente en la definición de su proyecto. La vicepresidenta convocó un acto para presentar a una treintena de nombres que, en calidad de expertos, ayudarían a dar sentido al embrión que entonces era Sumar. Los elegidos para nutrir a la plataforma de contenido eran referentes ya conocidos en los círculos de la izquierda: activistas, juristas, economistas… Profesionales de sus respectivos ámbitos en los que Díaz se apoyó para dibujar las líneas maestras de su marca. Sin embargo, dos años y medio después de aquella puesta de largo, solo siete de ellos acompañarán a la vicepresidenta este fin de semana en el nuevo grupo coordinador de su partido.
«Sumar no va de correr, no va de relatos; va de tejer un movimiento ciudadano», expuso Díaz en septiembre de 2022, cuando dio a conocer a su elenco de sabios. Sobre el escenario estaban Marta Lois -que sería su portavoz parlamentaria-, el juez del Tribunal SupremoFernando Salinas y el politólogo Ignacio Sánchez-Cuenca. Ellos tres fueron los encargados de coordinar los grupos de trabajo sobre cuidados, justicia y calidad democrática, respectivamente. Junto a otros 32 nombres -la activista Yayo Herrero, el sociólogo César Rendueles, el sindicalista y profesor Agustín Moreno…-, constituían la cuota social que Díaz pretendía integrar en Sumar para dibujar su «proyecto de país», a medio camino entre partido político y movimiento ciudadano.
«Era algo que tenía muy buena pinta, aspiraba a ser algo menos partidista», valoran algunos de esos expertos, que asemejan su labor a la de un think tank -laboratorio de ideas- al servicio de Sumar. «Era un ejercicio de reflexión abierto a profesionales que no estamos adscritos a una opción política determinada».
Los grupos comandados por estos 35 profesionales estuvieron trabajando en esbozar el proyecto hasta que el 2 de abril de 2023 Díaz presentó oficialmente su candidatura a las elecciones generales al frente de Sumar. Aquel acto en el pabellón Antonio Magariños (Madrid) se produjo apenas dos meses antes de que, sorpresivamente, Pedro Sánchez decidiera adelantar la cita con las urnas, obligando así a la vicepresidenta a precipitar sus planes.
A aquel «acelerón» miran hoy algunos de esos sabios al reflexionar sobre cuándo perdió Sumar su carácter de movimiento ciudadano. «Todos entendimos que se debían centrar en la parte más política», explican, aunque reconocen que las elecciones les «pillaron de improviso» y hubo que apresurar la definición del proyecto en la que ellos venían trabajando.
Sin embargo, una vez superada la cita con las urnas, Sumar, lejos de recuperar su esencia de movimiento ciudadano, dio el giro para ser un partido político al uso. «El feedback que dimos se recogió -apunta uno de esos expertos-, pero por descoordinación o falta de tiempo no se terminó de implantar». Y lamenta: «Era el momento de reconectar y no se hizo».
En enero de 2024, 18 de aquellos 35 sabios pasaron a formar parte de lo que Sumar denominó su «grupo promotor», en un momento de reconfiguración del espacio tras la ruptura con Podemos. Sin embargo, la otra mitad no quiso dar el paso de integrarse en el partido de esa manera. Las ausencias eran reseñables. Dentro de aquel grupo inicial de 35 expertos, los ya citados Sánchez-Cuenca y Rendueles constituían el armazón más ideológico. El primero es un intelectual de la socialdemocracia y fue una referencia para Zapatero. El segundo es otro profesor universitario de calado en la izquierda. No quisieron ir más allá de esta asesoría puntual. Igual que pasó con el magistrado del Tribunal Supremo Fernando Salinas. Los tres más mediáticos de los 35 no pasaron a la vida de partido. Y otros ya habían avisado de que se apartarían cuando el carácter de movimiento ciudadano se disipara.
En marzo de 2024, Sumar celebró su asamblea fundacional y eligió a su dirección. En la lista al «grupo de coordinación» que encabezó Yolanda Díaz figuraban 16 de los 35 expertos que asesoraron al proyecto en su definición, confirmándose así que muchos de ellos renegaban de vincularse a Sumar orgánicamente. Sí formó parte de aquella lista la activista y escritora Elizabeth Duval quien, pese a que no fue una de esas sabias que comandaron los grupos de trabajo, era el principal referente del movimiento ciudadano que aspiraba a aglutinar Díaz. Hace una semana, sin embargo, Duval renunció a renovar su puesto en la formación tras haber comprobado las «limitaciones de la política institucional y partidista».
Un año después, los nombres que componen la candidatura oficialista a dirigir Sumar dan cuenta de que la participación de la sociedad civil en el partido está «desdibujada». Solo siete de los 35 expertos permanecen en la lista al «grupo coordinador» de la formación -una más figura como candidata a nivel autonómico-. Algunos de quienes estaban en 2024 y ahora no circunscriben su labor a aquellos grupos de trabajo, y dan así por finalizado el vínculo. Mientras, los 20 primeros puestos de la lista los ocupan personas del núcleo duro de Díaz: tres secretarios de Estado, su ex jefe de gabinete y siete diputados.
Vínculo con la sociedad civil
35 EXPERTOS EN 2022. En septiembre, cuando Sumar aún no estaba registrado como partido político, Yolanda Díaz reunió a 35 profesionales para asesorarle en la definición del marco ideológico de la formación. Cada uno de ellos comandó un grupo de trabajo sectorial para dotar de contenido a la plataforma.
16 EN LA LISTA DE 2024. En marzo, Sumar celebró su asamblea fundacional. Entre quienes se integraron en su «grupo coordinador», liderado por Díaz, figuraban 16 de los sabios, aunque los perfiles más mediáticos quedaron fuera.
SOLO OCHO EN 2025. En la asamblea de este fin de semana, ocho de aquellos expertos revalidarán su adhesión orgánica a Sumar: los juristas Javier Burón, Marina Echebarría y Amparo Merino (secretaria de Estado), la socióloga Margarita Barañano, el físico Joaquín Sevilla, la antropóloga Dolors Comas, el ingeniero Fernando Ferrando y la activista Viviane Ogou (diputada).