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Vox arrastra a sus votantes en su ruptura de los tabús y no sufre su distancia con el Rey, la Iglesia y el Ejército

Publicado: enero 6, 2026, 3:07 am

Los caminos de Vox y las instituciones tradicionalmente asociadas al ámbito conservador habían discurrido, históricamente, en paralelo. Los de Santiago Abascal, desde su fundación, han venido evitando cualquier tipo de confrontación directa con instituciones como la monarquía o la Iglesia, abogando por alejarlas del debate político. Sin embargo, la consigna ha cambiado en los últimos meses: Abascal entró al choque directo con los obispos en 2025 y los reproches a Felipe VI por parte de dirigentes del partido son cada vez menos disimulados. El plante del líder de Vox al Rey el 12 de octubre, cuando se ausentó de la tribuna de autoridades durante el desfile militar, fue el broche a un cambio de planteamiento que venía intuyéndose desde meses atrás. Y que, a la vista del crecimiento demoscópico del partido en 2025, no ha suscitado rechazo entre sus electores.

El 11 de octubre, Abascal anunció que no volverá a acudir a ningún acto institucional en el que esté el presidente del Gobierno -«solo compartirá espacios con [Pedro] Sánchez donde pueda denunciar su corrupción»-. Esto incluye los actos a los que acude el Rey, como el funeral de Estado por las víctimas de la dana o el evento que conmemoró los 50 años de la monarquía, y aquellos organizados anualmente por la Corona, como la Fiesta Nacional. Para esta, Abascal comunicó por carta su ausencia a Felipe VI y dijo estar seguro de que el monarca no interpretaría como un feo a la Casa Real su ausencia en la tribuna. Pero sus compañeros de filas, e incluso él mismo, sí han deslizado cierto tono crítico con Felipe VI en los últimos meses por otros asuntos.

«Lo lamento», dijo Abascal preguntado por el silencio del Rey sobre el Premio Nobel a María Corina Machado. Esquivó criticar directamente a la Casa Real, acusando a Pedro Sánchez de «estar intentando secuestrar» esta institución, aunque terminó deslizando que el Gobierno «está intentando esconderse detrás de la Corona y haciendo que no responda a su papel institucional». Más explícito fue, en redes sociales, el eurodiputado de Vox Hermann Tertsch: «Un Rey mimetizado con sus enemigos se desvanece».

Tres semanas antes, en septiembre, el discurso de Felipe VI en la Asamblea General de la ONU, en el que condenó el «brutal e inaceptable sufrimiento» de Gaza, también despertó reproches entre los dirigentes de Vox. Tertsch dijo que el Rey «asumió la narrativa de Sánchez que acaba dando la razón a los terroristas frente a quienes los combaten» y el también eurodiputado Juan Carlos Girauta escribió en su columna en El Debate: «Yo quiero pensar que no [que el Rey no cree en lo que dijo], pero se me hace cada vez más difícil justificar que alguien que no cree en algo se avenga a defenderlo».

Los dirigentes de Vox siempre justifican cualquier reproche a Felipe VI bajo la premisa de que la Corona está «asaltada» por el Gobierno. Lo hicieron la primera vez que apelaron directamente a la Casa Real: en junio de 2024, cuando el Congreso aprobó definitivamente la Ley de Amnistía y el Rey debía firmarla, llamaron a Felipe VI a dar una «respuesta», «porque los españoles se sienten abandonados». Aquello se produjo solo unos días después de que el activista Alvise Pérez, rival por la derecha de Vox, irrumpiera en el Parlamento Europeo con un discurso más crítico con el monarca.

Seis meses después, la Navidad pasada, los de Abascal guardaron silencio sobre el discurso del Rey, pese a que en años anteriores sí lo habían valorado -el líder de Vox llegó a publicar fotos de su familia siguiendo el discurso y utilizó en sus redes el hashtag «viva el Rey»-. Este año, de nuevo, Vox ha sido el único partido que no ha reaccionado al mensaje de Felipe VI en Nochebuena, cuando el jefe del Estado habló de que «los extremismos, los radicalismos y populismos se nutren de [la] falta de confianza» y llamó a la «convivencia democrática». «La Corona es el símbolo de la unidad y la permanencia de España. […] No nos apropiamos de los discursos del Rey ni de sus palabras», se limitó a afirmar el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, preguntado por ello dos días después.

Este martes, el monarca abrirá con la Pascua Militar un año en el que Vox parece dispuesto a seguir en la misma tónica. Y lo hace, además de convencido por su discurso, respaldado por su electorado. Pese a que la monarquía es una institución tradicionalmente asociada al espectro conservador, no son los seguidores de Vox los más afines a Felipe VI. Una encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO realizada el pasado noviembre reveló que solo el 45,2% de los votantes de Abascal cree que el Rey contribuye «mucho» o «bastante» a la «defensa de los valores democráticos en España», mientras que el 52,5% de sus electores piensa que lo hace «poco» o «nada». Así, son más los que respaldan a Felipe VI entre los afines al PP -71,5%- y al PSOE -52,2%-. Así, los choques de Vox con la Corona parecen ir, en cierta medida, de la mano de la opinión de sus electores. Y, por ello, al partido no le está restando apoyos su cada vez menos férrea defensa de Felipe VI.

Tampoco parece haber penalizado a Abascal, a la vista de su crecimiento en los sondeos, su crítica a los obispos, otra institución tradicionalmente asociada al espectro conservador y con la que el partido había evitado chocar. El pasado verano, el líder de Vox deslizó que la posición de la Conferencia Episcopal y su «silencio» ante las políticas migratorias -y otras- del Gobierno podría responder «a los ingresos públicos que obtiene», a los que recibe «como consecuencia del sistema de ayudas a la inmigración ilegal» o a los «casos de pederastia que la tienen amordazada». Fue la primera vez que Abascal criticó abiertamente la postura de la máxima institución eclesiástica española.

Si en julio, antes de aquellas declaraciones, Vox reunía el apoyo del 17,9% de los católicos practicantes y del 16,2% de los no practicantes -según la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO-, en diciembre esos porcentajes escalaron al 20,9% y al 17,9%, respectivamente. Además, según los sondeos de esta casa demoscópica, las tesis antiinmigración que Vox defiende y la Iglesia rechaza hicieron que el partido sumara 300.000 votantes católicos el pasado verano, cuando más reforzó su ofensiva contra quienes llegan irregularmente.

Hasta aquellas declaraciones de Abascal, las críticas de dirigentes de Vox a la Iglesia venían siendo más sutiles. Sobre todo se producían con motivo del choque de posturas en materia de inmigración, aunque también despertó rechazó en el partido el plan del Gobierno para resignificar el Valle de Cuelgamuros -la Iglesia defendió el diálogo con el Ejecutivo en esta materia-. «No voy a poner la X para la Iglesia católica en la declaración de la Renta», dijo entonces Tertsch. Semanas después, en el Congreso, Abascal se refirió también a este proyecto, con una crítica explícita al plan y velada a quienes lo respaldan: «No hay fondos para arreglar y adecuar el barranco del Poyo […], pero sí hay fondos para resignificar el Valle de los Caídos y para convertirlo en un templo masónico. Con apoyos sorprendentes, por cierto».

Hay una tercera institución, tradicionalmente asociada al ámbito conservador, con la que Vox aún mantiene los lazos, aunque con algunas polémicas puntuales: las Fuerzas Armadas. Abascal no siguió el desfile militar del 12-O desde el lugar que tenía reservado, pero sí estuvo en la calle, «honrando los símbolos nacionales y apoyando a las Fuerzas Armadas», según aseguró.

Un mes antes de aquel 12-O, el jefe de la Armada chocó con Vox al hilo de sus planteamientos migratorios. «Que nadie piense que la Armada va a estar combatiendo en la mar la inmigración ilegal», dijo el almirante general Antonio Piñeiro, a la pregunta del diputado de Vox Javier Ortega Smith sobre si consideraba necesario incrementar la presencia de la fuerza naval en aguas de Canarias, Ceuta y Melilla para frenar la llegada de personas. El partido de Abascal no esquivó responder al almirante: «La Armada, igual que los Ejércitos del Aire y de Tierra, están para defender a los españoles», señaló Vox en su perfil de redes sociales, aplicando también a la Armada el discurso de que el Gobierno «está asaltando las instituciones». «Una pena que algunos se dejen tan fácilmente», añadió la formación de Abascal.

Tampoco este choque parece alejar a su electorado. Vox abre este nuevo año más distanciado de las instituciones con las que tradicionalmente se le había vinculado, pero aun así, al alza en las encuestas. Sus afines parecen dar el visto bueno a la hoja de ruta de Abascal, al que ni las polémicas -internas o externas- están afectando en los últimos meses.

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