Publicado: marzo 27, 2025, 12:00 pm
Entre las potentes máquinas de la Apple Store ha aparecido un infiltrado. Un dispositivo que no puedes comprar, pero que seguramente desearías tener. No es un MacBook Pro, ni Vision Pro, ni siquiera un prototipo filtrado del próximo gran lanzamiento. Es el Lumon Terminal Pro, el ordenador que nunca existió fuera de la serie Separación de Apple TV + pero que ahora ocupa un espacio en el sacrosanto catálogo de productos de Apple. Y es que desde Cupertino se continúa dominando el sutil arte del marketing. Poco a poco. Gota a gota. Música para trabajar por aquí, una recreación física por allá… y ahora, un producto ficticio que aparece como por arte de magia en la web de Apple.
Un extraño entre nosotros: el ordenador de ‘Separación’ aparece en la web de Apple
El Lumon Terminal Pro se ha materializado entre los MacBook Air, iMac o Mac Studio. Este peculiar dispositivo tiene aspecto retro-futurista: con un inconfundible teclado azul, pantalla de biseles generosos y ese trackball que parece salido de un museo de la informática. Al hacer clic en él, no encontramos especificaciones técnicas ni opciones de compra. En su lugar, Apple nos redirige a un documental Behind the Mac, donde desgrana el proceso creativo de una de sus series más aclamadas. ¿Curioso, verdad? Un producto que no existe nos invita a descubrir cómo se crea un producto que sí existe.
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La pantalla del Lumon Terminal Pro muestra un mensaje en puro estilo Lumon Industries: «Saludos. Nos complace mostrarle un video sobre el arte de combinar imágenes en movimiento para obtener una respuesta emocional. Si durante el visionado experimenta sensación de calor, pulso acelerado o sudoración, no se alarme. Al contrario, ¡alégrese! La inspiración ha sido exitosa. Alabado sea Kier.»
83 terabytes de metraje y un editor que prefiere Avid a Final Cut
El vídeo Behind the Mac, de 11 minutos, nos adentra en el complejo proceso de edición de Separación. El supervisor de edición Geoffrey Richman aparece trabajando en un ecosistema Apple perfecto: un iMac como ordenador principal. También se conecta remotamente a un Mac mini y utiliza un MacBook Pro para trabajo en movimiento. ¿El iPhone? No puede faltar para no perder ni una idea.
El mini documental revela detalles técnicos vertiginosos. El episodio final requirió procesar 83 TB de metraje. Una sola escena tenía 70 ángulos diferentes entre los que elegir. Para manejar esta complejidad, Richman utilizó un sistema que le permitía visualizar nueve ángulos simultáneamente. Y todo editado desde un iMac, Mac mini o MacBook Pro. Ni siquiera se han tenido que apoyar en un potente Mac Studio, lo que deja clara la potencia de los chips de Apple.
Nos maravilla ver cómo Separación se ha editado con Mac que todos podemos tener en casa, pero hay algo que los editores de vídeo nos preocupa, y es el software que han utilizado.
El hecho de que Geoffrey Richman, editor de una de las series insignia de Apple, utilice Avid en lugar de Final Cut Pro nos habla de una batalla silenciosa que se libra en las salas de edición de todo el mundo. Como estudiante de producción, recuerdo como si fuese ayer las clases de Final Cut y Avid. Final Cut se presentaba como la opción intuitiva, la herramienta que te permitía obtener resultados impresionantes con relativa facilidad. Su interfaz limpia y su rendimiento fluido hacían que muchos realizadores lo prefirieran.
Sin embargo, la realidad del mundo profesional contaba una historia diferente. Al final, todos terminábamos usando Avid Media Composer. ¿Por qué? Porque Avid es el estándar en la industria del cine y la televisión. Su robustez y capacidad para manejar proyectos enormes y colaborativos lo convierten en la opción predilecta para producciones de gran envergadura.
Final Cut Pro parece haberse quedado en una especie de limbo. Demasiado potente para ser considerado una herramienta de aficionados, pero no lo suficientemente «pro» para las exigencias de una producción como Separación. Muchos profesionales argumentan que Apple ha descuidado el desarrollo de Final Cut en los últimos años, centrándose más en mantenerlo accesible que en dotarlo de características avanzadas que los editores de alto nivel necesitan.
Para ponerlo en perspectiva: editar una serie como Separación implica manejar terabytes de metraje, coordinar el trabajo de múltiples editores simultáneamente y aplicar efectos visuales complejos. Avid Media Composer está diseñado desde cero para este tipo de flujos de trabajo masivos. Final Cut Pro, aunque potente, se queda corto en estas situaciones extremas.
Es irónico que Apple tenga que recurrir a software de terceros para editar sus propias producciones estrella. Esto me deja en la cabeza preguntas interesantes: ¿Ha perdido Apple interés en el mercado de edición profesional de vídeo? ¿O es simplemente que la inercia de la industria es demasiado fuerte incluso para una compañía del tamaño y la influencia de Apple?
Para vídeos de YouTube o incluso documentales independientes, Final Cut es una app increíble. Yo particularmente la uso a diario y es mi razón número uno por la que uso Mac. Pero, en parte, se me rompe un poco el corazón al ver que incluso una serie de Apple TV+ se tiene que editar con un programa que no es suyo.
El arte de editar el tiempo y la memoria
Lo que más se destaca en el documental es cómo se traduce técnicamente la estética tan particular de Separación. La serie juega constantemente con la memoria separada y la «persona real». Y estos conceptos se materializan en decisiones editoriales concretas.
Geoffrey Richman explica cómo construyeron secuencias donde los personajes se mueven entre sus identidades «separadas», utilizando técnicas de edición que alteran el ritmo, el color y el sonido. Lo que en pantalla parece mágico es, en realidad, el resultado de decisiones técnicas meticulosas ejecutadas en un Mac.
Una campaña de marketing maestra
Apple ha estado desplegando una estrategia de marketing para Separación que va mucho más allá de los banners publicitarios y trailers tradicionales. De hecho, ya le gustaría al iPhone 16 Pro haber tenido esta promoción. Por ejemplo:
- Recrearon físicamente las oficinas de Lumon Industries en la estación central de Nueva York.
- Publicaron The You You Are, el libro ficticio del Dr. Ricken que tiene un papel crucial en la trama.
- En Londres han puesto un globo gigante con la cara de Mark S. y han llevado a los actores a las orillas del Támesis.
- Y ahora, han introducido sigilosamente el Terminal Pro en su tienda oficial, borrando las fronteras entre producto real y ficción televisiva.
Netflix vende merchandising de Stranger Things. Disney convierte cada película en una línea de juguetes. Pero Apple está jugando un juego más sofisticado: está convirtiendo sus productos reales en extensiones narrativas de sus contenidos. Mientras tanto, yo seguiré soñando con tener un Lumon Terminal Pro en mi escritorio. No para refinar macrodatos, sino para recordarme que algunas de las mejores ideas nacen de tecnologías que ni siquiera existen. Y que, a veces, el producto más deseable es precisamente aquel que nunca podremos comprar.
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La noticia
Un nuevo ordenador se cuela por sorpresa en la web de Apple: revela los secretos de producción de ‘Separación’
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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