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Un estudio español analizará el riesgo de suicidio en adolescentes y jóvenes con autismo

Publicado: julio 8, 2026, 2:55 pm

Conocer para poder adelantarse y prevenir. Ese es el objetivo del proyecto RISCATEA , que reunirá a investigadores de ocho centros españoles para estudiar los factores que pueden influir en el riesgo de suicidio en adolescentes y adultos jóvenes con trastornos del espectro autista (TEA). El trabajo, que estará coordinado desde el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) por la investigadora Montse Fernández Prieto, jefa del Grupo Cognición, Género y Neurodesarrollo (CogniGeND), también se desarrollará en hospitales de A Coruña, Pontevedra, Barcelona, Madrid, Valencia y Navarra. Se trata de uno de los 21 proyectos científicos seleccionados por la Fundación Mutua Madrileña, que ha congregado este miércoles a investigadores de toda España, entre ellos muchos jóvenes, para la entrega de sus XXIII Ayudas a la Investigación Médica, dotadas con 2,3 millones de euros. En esta edición, se apoyará el trabajo de equipos de investigación de 25 centros de 12 comunidades autónomas diferentes. RISCATEA es un estudio colaborativo de gran magnitud que responde a la necesidad de aumentar la prevención en salud mental infanto-juvenil. En España, y en el mundo, el incremento de casos de suicidios en adolescentes se ha convertido en un incipiente problema de salud pública. Pero en los últimos años, además, se ha detectado que las personas con TEA presentan un riesgo mayor que la población general de desarrollar conductas suicidas. «Los estudios realizados hasta el momento reflejan cifras alarmantes: el 15% de las personas con TEA han intentado suicidarse en alguna ocasión y el 37% ha tenido algún tipo de idea suicida. Estos datos reflejan una importante preocupación de salud pública para nuestro país», señala la investigadora Montse Fernández Prieto. En este proyecto se realizará un análisis detallado de aspectos clínicos y genéticos de un grupo de 800 pacientes de entre 12 y 30 años , «un rango estratégico que cubre la franja de mayor vulnerabilidad y la transición a la vida adulta que, en el caso del TEA, constituye una etapa crítica en el desarrollo», apunta Fernández Prieto. El objetivo de este estudio, explica la investigadora, es combinar la información clínica y genética para comprender mejor los factores que influyen en el riesgo suicida en las personas con TEA. Esto permitirá investigar si existen perfiles de riesgo diferentes entre los participantes y desarrollar, en el futuro, herramientas que ayuden a los profesionales sanitarios en la evaluación del riesgo. Los 21 nuevos proyectos se desarrollarán en las áreas de trasplantes (cinco estudios en total), salud mental infanto-juvenil -enfocada en la prevención del suicidio- (cuatro proyectos), enfermedades raras infantiles (cuatro investigaciones), lesiones graves traumatológicas (cuatro estudios) y oncología -centrada este año en el cáncer de mama- (tres estudios). Además, se apoyará económicamente un estudio en cáncer de mama liderado por especialistas del cuadro médico de Adeslas, compañía aseguradora líder en seguros de salud y perteneciente al Grupo Mutua. Los trabajos han sido seleccionados por el comité científico de la fundación, que preside el doctor Rafael Matesanz, y del que forman parte los doctores Ana Lluch, Enriqueta Ochoa, Miguel Caínzos, Antonio Torres y Fernando Marco. El acto ha estado presidido por Ignacio Garralda, presidente del Grupo Mutua y su fundación, quien ha recordado que la Fundación Mutua Madrileña «mantiene desde hace 23 años su apoyo a la investigación de excelencia, pero también está impulsando una visión cada vez más integral de la salud, en la que la ciencia, la atención médica y la humanización de los cuidados formen parte de una misma realidad». En este sentido, la Fundación Mutua Madrileña inició en 2023 una línea de humanización de espacios en hospitales públicos de la Comunidad de Madrid a la que ya ha destinado más de un millón de euros. Durante el acto, la doctora Alba Segarra, del Hospital San Pau, de Barcelona, que lidera uno de los proyectos beneficiarios de este año en enfermedades raras pediátricas, ha agradecido la ayuda a los investigadores jóvenes y ha recordado que «para poder avanzar y mejorar la vida de las personas debemos apostar por la investigación». Además de RISCATEA, hay otro estudio colaborativo, que implicará a nueve unidades de trasplante pulmonar de distintos puntos de España y estará liderado desde el Hospital Universitario 12 de octubre de Madrid por el doctor Rodrigo Alonso Moralejo, del Servicio de Neumología. El proyecto analizará el impacto del acortamiento telomérico en la evolución del trasplante de pulmón. Los telómeros son los extremos de los cromosomas y su longitud está directamente asociada con el envejecimiento y muerte celular. Se trata del primer estudio prospectivo diseñado para evaluar cómo influye este acortamiento de los telómeros en el receptor y también en el tejido pulmonar donado en el primer mes del trasplante. «La presencia de acortamiento telomérico puede explicar episodios de mala evolución en el postoperatorio inmediato, y en la evolución a largo plazo. Podría ser una pieza importante más que ayude a entender las peculiaridades de este trasplante, y por qué un subgrupo de pacientes tienen peor respuesta», explica el doctor Rodrigo Alonso Moralejo. Además, si tener los telómeros cortos es un marcador respecto al pronóstico y evolución final del trasplante, «esto nos va a dar herramientas a los médicos para estar más atentos a una serie de pacientes y ofrecer tratamientos personalizados », concluye el investigador. En trasplantes, se llevarán a cabo además otros proyectos para prolongar el tiempo de conservación del órgano en frío y mejorar la logística del trasplante pulmonar; la generación de tolerancia inmunológica mediante el trasplante dual: renal y hematopoyético; o la generación de piel autóloga programable para la regeneración de heridas. En oncología, los proyectos se centran este año en cáncer de mama. Uno de ellos validará terapias dirigidas frente a la proteína AXL en cáncer de mama, identificada como posible factor de resistencia a los tratamientos del cáncer de mama HER2+ y cuya inhibición farmacológica podría revertir la situación y aumentar la respuesta a la terapia; mientras que otros dos estudios se centran en mejorar el diagnóstico del cáncer de mama postparto. En particular, el Proyecto HERA, impulsado desde el IMIBIC con el aval científico de GEICAM, busca desarrollar un test no invasivo capaz de anticipar el riesgo de cáncer de mama posparto a partir de unas gotas de leche materna . Lo dirigen el doctor Juan de la Haba y la doctora Silvia Guil, del grupo GC06 Nuevas Terapias en Cáncer del IMIBIC, junto a una red de profesionales del Hospital Reina Sofía, el Hospital San Juan de Dios y la Asociación Almamar de Córdoba. En España, cada año, se diagnostica con este tipo de cáncer de mama postparto a unas 5.000 mujeres. Supone ya el 60% de los cánceres de mama en féminas menores de 45 años. En enfermedades raras, dos de los proyectos utilizan la tecnología multiómica para mejorar los diagnósticos. En concreto, en uno de ellos se utilizará una nueva tecnología de secuenciación para analizar el ADN que permite detectar cambios genéticos que hasta ahora eran muy difíciles o incluso imposibles de identificar con las técnicas habituales. «Este estudio se centrará en pacientes con enfermedades neuromusculares de inicio de debut en la infancia que todavía no han obtenido un diagnóstico genético tras las pruebas convencionales realizadas en el ámbito asistencial. Además, combinaremos la información obtenida del ADN con el análisis del ARN extraído de biopsia muscular. Esta integración nos ayudará a identificar con mayor precisión la causa genética de la enfermedad y a aumentar las posibilidades de llegar a un diagnóstico », apunta la doctora Alba Segarra Casas, investigadora del Institut de Recerca de l’Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Por último, en el campo de la traumatología, destaca el estudio OSTEOFRACT-AI, cuyo objetivo es desarrollar y validar una estrategia de detección precoz de osteoporosis y predicción del riesgo de fractura en personas mayores, combinando inteligencia artificial aplicada a radiografías de tórax rutinarias con información clínica, funcional y biomarcadores inflamatorios.

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