Publicado: marzo 31, 2025, 2:07 am

Sumar toma la delantera en el debate de la unidad con Podemos y pone las cartas boca arriba: «Si no se hace, no se va a poder revalidar el Gobierno». Así de claro lo ve el socio minoritario del Ejecutivo. Igual que en el sector del PSOE, que directamente lo tacha de «imposible» por los estragos que causa la división del voto de la izquierda, para regocijo de PP y Vox, que ganan diputados en ese río revuelto y disparan sus opciones de ampliar la mayoría absoluta de los sondeos.
Sin tiempo que perder, Sumar sale de su segundo congreso, celebrado este fin de semana, con la misión autoimpuesta de conseguir coser las heridas con Podemos y poder reconstruir la alianza que, juntos, formaron para las elecciones de 2023. Gracias a la cual, y de manera inesperada, el Ejecutivo de coalición logró una segunda legislatura, aun a costa de pactar con todas las demás fuerzas del Congreso.
El proyecto de Sumar y su líder, Yolanda Díaz, han roto el tabú sobre este tema a lo largo del fin de semana para hacer un llamamiento rotundo y directo a Podemos para hacer posible ese pacto. «La gente nos está esperando», proclamó la vicepresidenta segunda en la clausura de la asamblea, «la gente quiere que caminemos juntas». La candidatura unitaria deja de verse como un deseo para convertirse en una obligación para poder derrotar a las derechas y tumbar «la España negra de Abascal y Feijóo».
Se asume que yendo separados «no se va revalida el Gobierno»
Sumar se anticipa con tiempo y tiende la mano a Podemos en un momento decisivo. Primero porque lo ha convertido en el leit motiv de una cita tan simbólica como su asamblea y, segundo, porque lo hace apenas dos semanas antes de que el partido morado celebre la suya. Así que traslada toda la presión a Ione Belarra e Irene Montero para dar una respuesta sobre sus verdaderas intenciones de futuro.
A nadie se le escapa que hace tiempo que Podemos decidió poner un rumbo propio con el objetivo de hacerse de nuevo con la hegemonía de la izquierda alternativa, y echar a Sumar y Yolanda Díaz de esa posición de dominio. Para esto apuesta a su mejor carta: la candidatura de Irene Montero. Todo el partido está ya en esa lógica para superar a Sumar y recuperar el trono que perdió con la traumática abdicación de Pablo Iglesias en la actual vicepresidenta segunda. La quiso tutelar, pero no se dejó. Las relaciones se envenenaron, las dinámicas se volvieron tóxicas y los odios cruzados propiciaron decisiones que fracturaron la candidatura conjunta de 2023. Que ya fue un milagro en sí que ésta se diera en aquellas circunstancias. Luego sólo resistió seis meses de vida.
Guiño a IU y otros socios: «El tiempo del partido único se acabó»
Ahora que no hay elecciones a la vuelta de la esquina, y hay tiempo para ir acercándose, Díaz pidió dejar a un lado los «matices». «La gente no quiere que pensemos igual», dijo, y apeló a la «mistura» [mezcla, en gallego] como valor para levantar un proyecto como el de 2023 para que Sumar vuelva a «ser clave» en la continuidad del Gobierno. Para las generales quedan, a priori, más de dos años, sin embargo, en 2026 Castilla y León y, sobre todo, Andalucía, tienen elecciones autonómicas y se presentan como lo laboratorios de esa unidad.
La oferta de Sumar a Podemos es «garantizar» su «autonomía política» en la candidatura conjunta y celebrar «primarias» para la configuración de listas. O al menos eso es lo que sale de este congreso.
Pero para la candidatura unitaria tan importante es recuperar lo que se fue, como mantener lo que ya está. Y la asamblea de Sumar ha servido también para dar un vuelco a su modelo de relación con los socios para facilitar su comodidad dentro de la alianza tras una experiencia turbulenta. Nada mejor sobre este nuevo espíritu que el guiño a IU y otros partidos de Lara Hernández en su discurso como coordinadora general -que se reparte con Carlos Martín-: «El tiempo del partido único se acabó. Es tiempo de acuerdos, de confluencias, de coaliciones». Ahora hay voluntad de «aprender» y «escuchar» a las fuerzas que «forman la coalición, las que lo hacen hoy y las que lo hicieron el 23-J».