Publicado: abril 20, 2026, 11:30 am
«Quiero 4.000 cafés» fueron las palabras que se pronunciaron en la primera llamada pública que se realizó desde un iPhone. Ya habían pasado las 10 de la mañana del 9 de enero de 2007 en California y aquellas palabras las pronunció Steve Jobs en una llamada a un Starbucks.
Lo que fue una demo para demostrar que el iPhone también tenía funciones de móvil clásico como las llamadas terminó por ser, en un contexto completamente diferente, otra gran anécdota de una multinacional. En este caso fue con Tesla y se lió tanto que hasta Elon Musk tuvo que intervenir para evitar el desastre.
Tesla es más de dulces que de cafés
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Aquella llamada que realizó Steve Jobs formaba parte de la demo del primer iPhone. Algo tan simple como enseñar las funciones de llamada en aquel inédito producto era digno de enseñar. Y aunque formase parte de una demo, fue una llamada real que Jobs, con su habitual sentido del humor, decidió hacer a un Starbucks cercano.
Los 4.000 cafés encargados por Steve Jobs nunca llegaron, ya que el por entonces CEO de Apple lo cortó a tiempo. «Es solo una broma, me he he equivocado de número», fue como finalizó Jobs la llamada cuando aquella camarera, seguramente alucinada, no había tenido todavía oportunidad de formalizar el pedido. De no haberlo hecho, la broma le hubiese salido cara a Steve Jobs. No menos de 20.000 dólares si tenemos en cuenta el coste de un café medio en la famosa cadena de cafeterías.
Muchos años después, en 2024, alguien hizo algo similar desde Tesla. En este caso no fue en ninguna demo y tampoco fue una llamada pública. Ni siquiera era parte de una broma como sí lo fue el de Jobs. Alguien en Tesla encargó 2.000 pastelitos que acabarían siendo 4.000. Es una historia que contó The Guardian en su día y que ilustra como hasta Elon Musk tiene su corazoncito, pese a toda la polémica que siempre le envuelva.
El encargo se realizó a The Giving Pies, una pequeña pastelería ubicada en San José y que hace dos años recibió un pedido de 2.000 mini pasteles por parte de un empleado de Tesla. El problema es que, aunque lo entregaron a tiempo, no lo pagaron. Y muy a pesar de que la propietaria trató de contactar con la compañía para formalizar el pedido, no hubo éxito.
Llegó el día del pago, pero en Tesla nadie sabía nada
Cualquiera pensaría que recibir una llamada de Tesla encargando 2.000 pasteles es más propio de un bromista aburrido que de un encargo real. Sin embargo, en The Giving Pies estaban acostumbrados a ello. Dada su buena reputación y estar situada en una zona cercana a las sedes de algunas Big Tech, suelen recibir enormes pedidos por parte de grandes compañías. Por tanto, aquel pedido no parecía fruto de una broma.

Voahangy Rasetarinera, dueña de la pastelería The Giving Pies
Tesla acabó derivando la responsabilidad del pago a un proveedor externo llamado City Flavor. Sin embargo, no se llegó a materializar y la dueña de la pastelería ya se temía lo peor cuando, llegado el día del pago, este no se efectuó.
Ese mismo día, lograron contactar con Laura, la agente de City Flavor que trató este asunto. Tras disculparse con la pastelería, encargó 2.000 pastelitos más. En total, 4.000 pastelitos y una factura superior a los 16.000 dólares. Y encima con la mitad de ellos ya entregados y sin haber recibido el correspondiente pago por ello.
Sobra decir lo problemático que fue para este pequeño negocio, el cual tuvo que redoblar esfuerzos y pagar horas extras a sus empleados. Y, por supuesto, rechazando cualquier otro pedido entrante, dado el altísimo nivel de trabajo que suponía atender el pedido de Tesla (y su proveedor).
Fruto de la desesperación, dado el grave problema económico que les había supuesto, desde The Giving Pies se pusieron en contacto con la prensa y el 22 de febrero «explotó» el caso en los medios. Se hizo tan viral en redes que incluso Elon Musk tuvo que responder. Y menos mal, ya que fue para bien de la pastelería.
«Haré que todo salga bien para la pastelería»
La reacción de Elon Musk a esta noticia llegó a través de su cuenta de X, red social de la que es propietario. Afirmó no saber nada del asunto hasta ese momento y prometió poner cartas en el asunto por el bien de la pastelería, además de garantizar que «podrán confiar en Tesla».
Dicho y hecho. Tiempo después se ha sabido que el magnate se encargó personalmente de la deuda pendiente, además de asegurar la compra de todos los pasteles que Giving Pies sea capaz de producir. Esos mismos pasteles se donaron a organizaciones benéficas de San José, por lo que además de salvar de la ruina el negocio, sirvió en última instancia para ayudar a la comunidad local.
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Una versión de este artículo se publicó en 2025
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La noticia
Steve Jobs encargó 4.000 cafés a Starbucks. Alguien hizo lo mismo en Tesla y Elon Musk salió a impedir la bancarrota
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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