Publicado: marzo 31, 2026, 10:08 am
En el mundo del trabajo se pueden establecer decenas de distinciones. Asalariados y autónomos, jornadas completas o parciales, contratos temporales o indefinidos… pero a menudo se suele pasar por alto una distinción que tiene consecuencias decisivas para la salud. Hay una España que trabaja sentada y otra, cuyo día a día implica pasar largas horas de pie, caminando, cargando peso o que directamente se juega su físico.
Los datos arrojan una conclusión sospechada, pero no por ello menos relevante: los trabajadores con más desgaste físico tienden a tener un nivel educativo y de renta inferior que quienes pasan la mayor parte de su jornada sentados ante un ordenador. La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE refleja que el 60% de los empleados con estudios universitarios trabaja habitualmente sentado, casi el doble que quienes tienen estudios secundarios o inferiores.
Por ejemplo, solo el 11% de los trabajadores que tienen estudios primarios o inferiores trabaja habitualmente sentado, un porcentaje que se eleva al 18% entre los empleados que solo han completado la primera etapa de la educación secundaria y que alcanza el 31% entre quienes culminaron la segunda etapa de secundaria.
En cambio, cuanto menor es la formación, más exigencia física demanda el empleo. Así, el 89% de los ocupados con estudios primarios o inferiores trabaja de pie, se desplaza y levanta cargas pesadas frecuentemente o está expuesto a tareas que requieren un gran esfuerzo físico. Unos porcentajes que se reducen al 82% para los trabajadores que completaron la primera parte de la secundaria y al 69% entre quienes culminaron esta etapa por completo. Entre los universitarios ese porcentaje cae al 40%.
El caso más extremo de esa división de clases es el de los trabajos que requieren gran esfuerzo físico. Mientras que el 21% de los trabajadores con estudios básicos tienen este tipo de empleos, apenas un 3,4% de los ocupados que completaron estudios superiores tienen que desempeñarlos.
La capacidad que tiene o no un trabajador de trabajar sentado está muy relacionada con la renta. Así, solo el 23% de los empleados más pobres (el primer quintil de renta) trabaja sentado, en comparación con el 63% del escalafón más acaudalado de la renta nacional (el quinto quintil de la distribución).
La carga física del empleo también está relacionada con el sexo. Aunque las mujeres tienden a trabajar sentadas algo más que los hombres (un 42,5% de ellas lo hacen, frente a un 40% de los varones), hay diferencias significativas. Las mujeres trabajan más de pie que los hombres (34% en comparación con un 25%), pero realizan menos tareas que implican cargar peso o un gran esfuerzo físico, algo que afecta a un 35% de los varones, frente a un 24% de las mujeres.
Llama la atención también cómo la exigencia física de los empleos no cambia demasiado a medida que avanza la edad. Se podría pensar que los trabajadores más mayores tienden a ocupar puestos más livianos, pero la realidad es que en torno al 30% de los trabajadores, sea cual sea su edad, transporta cargas o hace tareas de gran exigencia física habitualmente.
A nivel autonómico, la estructura económica de cada territorio marca la posibilidad de trabajar sentado o no. Las comunidades donde la agricultura, la industria o la construcción tienen más peso en el empleo tienen a más trabajadores exigidos físicamente, mientras que las que se centran en servicios de oficina suelen tener a más empleados sentados.
Así, Madrid y Cataluña son los territorios donde más se trabaja sentado (un 50 y un 46% de sus empleados lo hacen, respectivamente), mientras que Murcia (31%), Extremadura (33,5%), Castilla-La Mancha (34%), La Rioja (34%), Cantabria (35%) o Castilla y León (36%) son las que menos pie dan a ello.
Más accidentes de trabajo y sueldos más bajos
Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida apuntan en la misma línea que otras estadísticas. La Encuesta Española de Condiciones de Trabajo del año 2021 refleja que el 31% de los trabajadores mantiene posturas dolorosas o fatigantes siempre o casi siempre en su trabajo. Algo que es especialmente frecuente entre los trabajadores cualificados en el sector primario (53%), los artesanos y personal de la industria y la construcción (46,5%) o las ocupaciones elementales. Oficios que los trabajadores no universitarios ocupan más a menudo y que están comparativamente peor retribuidos que la media.
Además, los trabajadores con oficios más exigentes físicamente están más expuestos a los accidentes de trabajo. No en vano, los accidentes causados por sobreesfuerzo físico suponen un 23,2% de todos los que se registran cada año en el país.



