Publicado: enero 8, 2026, 12:00 pm
Enero suele ser mes de propósitos y, en mi caso, el primero era casi una obligación periodística. El pasado 7 de enero, aprovechando la resaca de Reyes, me acerqué a la Apple Store de la Puerta del Sol. Es una de las tiendas con más tránsito de España, una auténtica «zona de guerra» para cualquier dispositivo de exposición. Si había un lugar donde comprobar si el famoso scratchgate del iPhone 17 Pro era real o solo ruido de redes, era allí.
¿Recuerdas el pánico de septiembre? Fotos virales, bordes picados y la teoría de que el nuevo cuerpo unibody de aluminio se rayaba con «solo mirarlo». Casi cuatro meses después y con la perspectiva que da el tiempo, la respuesta estaba sobre las mesas de madera de la tienda. A día de hoy, los iPhone de exposición ya no están rayados.
Plata y Naranja: los supervivientes
Mi primera parada fue en las mesas de los modelos con color claro. Tal y como pronosticamos en su lanzamiento, el color Plata juega en otra liga. Al ser el tono natural del aluminio, cualquier microabrasión es invisible. Las unidades de Sol, tras pasar por miles de manos, estaban prácticamente intactas.


Lo mismo ocurre con el modelo Naranja, que ha aguantado el tipo de forma sorprendente. Ambos colores confirman que el aluminio, bien tratado, envejece con dignidad. No había rastro de ese deterioro que nos vendieron en las redes sociales durante las primeras semanas de vida del dispositivo.


El modelo Azul y la suciedad que parece lo que no es
El color Azul sigue siendo el protagonista de la historia, pero no por las razones que creíamos. Es cierto que es el que peor luce, pero al examinarlo de cerca en la tienda, el 90% del problema no son daños permanentes, sino suciedad.


Las famosas marcas circulares del MagSafe siguen ahí, pero son solo residuos de goma que se limpian. Incluso llegué a asustarme al ver lo que parecía un rayón profundo cruzando la zona de las cámaras. Sin embargo, bastó la clásica «prueba del dedo» para que la marca desapareciera. Era suciedad superficial, probablemente transferencia de material de algún objeto metálico, pero no un daño en el anodizado tal y como dijo Apple en septiembre.
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El verdadero talón de Aquiles: la arista de la cámara
Donde sí hay que dar la razón a los críticos es en el diseño del módulo de cámaras. Si buscas el problema, lo encuentras en el borde biselado que rodea las lentes. Apple ha diseñado una «meseta» con un corte muy recto, casi a 90 grados, y esa arista es un imán para los golpes.
En las unidades de exposición, ese filo sí presentaba algún picotazo donde el color había saltado, revelando el aluminio plateado de debajo. Es un déjà vu del iPhone 5 negro y sus biseles delicados. Es un punto que Apple debería anotar para el futuro: quizá el iPhone 18 necesite unos bordes más suavizados o redondeados para evitar que el anodizado sufra en los ángulos más expuestos.

Mi experiencia personal: mejor abollado que roto
Más allá de la tienda, la prueba definitiva la llevo en el bolsillo. Mi iPhone 17 Pro en color Plata está impoluto tras cuatro meses de uso intensivo. Y digo impoluto con un matiz: sufrió una caída hace unas semanas. Desde la altura del hombro y hacia un suelo porcelánico de casa. Duro, duro. El resultado de ese accidente fue una pequeña abolladura en el aluminio, nada más. Y aquí es donde se cierra el círculo de aquella teoría de septiembre: el aluminio es un material «blando» que absorbe el impacto.

Mi iPhone 17 Pro con un picotazo en el aluminio pero el resto del cuerpo intacto
El iPhone 17 Pro ha demostrado ser más resistente estructuralmente. Y aunque hay aspectos a mejorar como en cualquier generación, la realidad sigue siendo la misma que repetíamos en septiembre: el aluminio se raya, el cristal se rompe.
No es la primera vez que lo vemos. El iPhone 15 Pro y su titanio también tuvieron una polémica similar, y curiosamente también con el color azul como protagonista. La historia se repite. Por eso, es muy probable que Apple tome nota y ataje estos dos problemas de cara al iPhone 18. Seguramente veamos desaparecer este tipo de acabados tan delicados y, sobre todo, un cambio de diseño en el bisel de las cámaras para suavizar esa arista y evitar esos pequeños picotazos que afean el conjunto.
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La noticia
Se decía que el iPhone 17 Pro se rayaba «con solo mirarlo». He vuelto a una Apple Store casi cuatro meses después para comprobarlo
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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