Publicado: enero 7, 2026, 3:00 pm
Para millones de personas que viven con dolor nervioso, incluso un roce leve puede resultar insoportable. Los cientÃficos sospechan desde hace tiempo que las células nerviosas dañadas fallan porque sus fábricas de energÃa, las mitocondrias, no funcionan correctamente. Ahora, una investigación publicada en la revista ‘ Nature ‘ sugiere un camino a seguir: suministrar mitocondrias sanas a las células nerviosas en dificultades. Utilizando tejido humano y modelos murinos, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke (EE.UU) han descubierto que la reposición de mitocondrias reducÃa significativamente el dolor asociado a la neuropatÃa diabética y al daño nervioso inducido por la quimioterapia. En algunos casos, el alivio duró hasta 48 horas. En lugar de enmascarar los sÃntomas, el enfoque podrÃa solucionar lo que el equipo considera la raÃz del problema: restablecer el flujo de energÃa que mantiene las células nerviosas sanas y resistentes. « Al inyectar mitocondrias nuevas a los nervios dañados, o al ayudarlos a producir más, podemos reducir la inflamación y favorecer la curación », afirma el autor principal del estudio, Ru-Rong Ji. «Este enfoque tiene el potencial de aliviar el dolor de una forma completamente nueva». Sus hallazgos se basan en la creciente evidencia de que las células pueden intercambiar mitocondrias, un proceso que los cientÃficos están empezando a reconocer como un sistema de apoyo incorporado que puede afectar muchas afecciones, entre ellas la obesidad, el cáncer, los accidentes cerebrovasculares y el dolor crónico. El trabajo destaca un papel previamente no documentado de las células gliales satélite, que parecen transportar mitocondrias a las neuronas sensoriales a través de pequeños canales llamados nanotubos tunelizadores. Cuando se altera esta transferencia mitocondrial, señala Ji, las fibras nerviosas comienzan a degenerarse, lo que provoca dolor, hormigueo y entumecimiento, a menudo en las manos y los pies, los extremos distales de las fibras nerviosas. «Al compartir las reservas de energÃa, las células gliales satélite pueden ayudar a mantener a las neuronas alejadas del dolor», indica Ji. Cuando se incrementó esta transferencia de energÃa, los comportamientos de dolor en los ratones disminuyeron hasta en un 50%, mostró el estudio. Los investigadores también probaron un enfoque más directo . Inyectar mitocondrias aisladas, tanto de humanos como de ratones, directamente en los ganglios de la raÃz dorsal, un grupo de células nerviosas que envÃan mensajes al cerebro, produjo resultados similares, pero solo cuando las mitocondrias del donante estaban sanas; las muestras de personas con diabetes no tuvieron ningún efecto. El equipo también identificó una proteÃna, MYO10, como esencial para formar los nanotubos que permiten la transferencia mitocondrial. Aunque se necesita más trabajo, el estudio muestra una vÃa de comunicación obviada anteriormente entre las células nerviosas y gliales que podrÃa tratar el dolor crónico en su origen.
