Publicado: marzo 27, 2026, 5:08 am

La decisión de Donald Trump de ampliar hasta el lunes 6 de abril el ultimátum para que Irán reabra el estrecho de Ormuz -antes de destruir sus centrales eléctricas- ha provocado reacciones contradictorias en los mercados de materias primas. El barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, ha caído ligeramente, si bien se mantiene por encima del nivel de los 100 dólares, un nivel que puede resultar lesivo para muchas economías de mantenerse en el tiempo. Mientras, el oro, que había actuado desde hace meses como refugio en plena guerra de aranceles, está cada vez más cerca de entrar en mercado bajista, esto es, de caer más del 20% desde sus máximos más recientes.
La tregua de diez días que ha dado Trump ofrece un respiro temporal a los mercados energéticos globales. Desde el inicio del conflicto hace casi un mes, el oro ha perdido más de un 15% de su valor, moviéndose en buena medida en paralelo a las acciones, pero de forma inversa a como lo viene haciendo el petróleo. El repunte de los precios energéticos ha elevado el riesgo de inflación y ha llevado a los inversores a apostar por que los bancos centrales mantendrán los tipos de interés sin cambios o incluso los subirán, en lo que supone un giro de la política monetaria de los últimos meses. Ese giro supone un viento en contra para el oro.
Los mercados de materias primas entran en una fase dominada por el miedo
El precio de la onza cayó cerca del 4% al cierre de los mercados el jueves hasta los 4.407 dólares. «Los mercados de materias primas están entrando ahora en una fase dominada por el miedo, impulsada por la preocupación ante un conflicto prolongado, interrupciones en las exportaciones de petróleo y la ausencia de señales claras de desescalada» apunta Regina Hammerschmid, gestora de carteras de materias primas en Vontobel.
Otros analistas sostienen que la corrección en el oro y los metales preciosos ya está bastante avanzada. «Puede que los precios tarden algunos meses en recuperarse y comenzar a alcanzar nuevos máximos, pero lo más probable es que el daño a corto plazo ya esté hecho», sostiene Yves Bonzon, del banco privado suizo Julius Baer.
En cualquier caso, el elemento central de cualquiera de los análisis pasa por el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio global. El bloqueo casi total de esta ruta está alterando de forma significativa los flujos globales de crudo, con pérdidas de millones de barriles diarios de suministro efectivo. «Aunque algunos buques siguen transitando bajo protección iraní, la disrupción es suficiente para tensionar el mercado», explica Sergio Ávila, analista sénior de marcados de IG. A esta consideración se añade cómo el encarecimiento del petróleo y el gas vuelve a situar en primer plano la seguridad y la independencia energética, lo que está «acelerando el respaldo político y la inversión en energías renovables y nuclear», advierte Natalia Luna, de Columbia Threadneedle Investments.
Con todo, la posible subida de tipos por parte de la Fed podría quedarse en el tintero ante el riesgo de una desaceleración económica en Estados Unidos si el conflicto se prolonga. Las principales firmas de Wall Street han recortado sus previsiones para la primera economía del mundo este año, al tiempo que han elevado sus estimaciones de inflación y desempleo, lo que aumenta la probabilidad de que se produzca una recesión.
