Publicado: agosto 30, 2025, 1:07 am

Presentar (y aprobar) los presupuestos para 2026 se ha convertido en una prioridad del Ejecutivo de Pedro Sánchez para superar la imagen de gobierno bloqueado por sus socios y moribundo, lo que le permitiría mirar al horizonte de 2027 con algo más de oxígeno. Y también es un empeño personal de la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que cerraría de esta forma con un último hito (inesperado) su hoja de servicios al Gobierno de Pedro Sánchez antes de su desembarco en Andalucía como candidata a la Presidencia de la Junta.
La negociación con los socios de investidura está ya en marcha y la aprobación el próximo martes del proyecto de ley para la quita de la deuda a la comunidades autónomas no es sino el cumplimiento de uno de los compromisos adquiridos con ERC, que los republicanos querían ver concretado en el Consejo de Ministros antes de volverse a sentar con el Gobierno.
Llevar el proyecto de presupuestos al Congreso de los Diputados requiere de la superación de un trámite previo que el año pasado acabó convirtiéndose en un obstáculo insalvable (aparentemente). Se trata de la aprobación de lo que se conoce como objetivo de déficit o senda de estabilidad, que es la herramienta que permite al Gobierno embridar a las comunidades autónomas e imponerles un límite en la tendencia deficitaria entre sus ingresos y sus gastos.
Para presentar el proyecto de Presupuestos a las Cortes, el Gobierno ha de someter previamente a debate en la Cámara ese objetivo de déficit. El año pasado el proceso se encasquilló en ese paso. A falta de acuerdo para establecer ese marco de estabilidad, el Gobierno dio por imposible la negociación con los socios y renunció (de forma inaudita) a presentar las cuentas al Congreso. En lo que va de legislatura, el Gobierno no ha conseguido sacar adelante ni un solo presupuesto y gobierna actualmente con las cuentas prorrogadas de 2023.
En esta ocasión, María Jesús Montero parece haberse convencido de que volver a renunciar a tener un proyecto de presupuestos actualizado sería infligir un nuevo golpe a la credibilidad política del Gobierno, y está dispuesta a seguir adelante a pesar de que el apoyo de los socios sigue siendo incierto.
A este respecto, fuentes del Ministerio recuerdan que la Ley de Estabilidad Presupuestaria obliga al Gobierno a presentar previamente a las Cortes una propuesta con un objetivo de déficit. Si no consigue los votos de la mayoría, ha de volver a presentarlo en el plazo de un mes. Pero, si tampoco entonces obtiene el beneplácito del Congreso, eso no significa que no pueda seguir adelante el proceso y pueda presentar un proyecto de presupuestos. De hecho, recuerdan que los Presupuestos de 2023 se aprobaron con un acuerdo parlamentario in extremis a pesar de que el Congreso había tumbado previamente por dos veces el marco de estabilidad.
O sea, el Consejo de Ministros podría aprobar a lo largo del mes de septiembre tanto el techo de gasto como el objetivo de estabilidad. El primero no tiene que refrendarlo el Congreso. El segundo sí tiene que ser presentado a la Cámara pero su aprobación no es estrictamente necesaria para que las cuentas sigan su curso parlamentario. La determinación parece ser no quemar todos los recursos en ese primer trámite, como ocurrió el año pasado, sino dejar el meollo de la negociación para el envite definitivo del proyecto de presupuestos.
María Jesús Montero mostró ayer -durante una visita a la empresa Gri Towers en Sevilla- su determinación no sólo de llevar la Ley de Presupuestos para 2026 a las Cortes sino de verla aprobada antes de dejar el Ministerio para dedicarse a preparar las elecciones andaluzas. «Me daré por satisfecha cuando el Congreso de los Diputados apruebe el nuevo proyecto de presupuestos. Mi afán es conseguir que los presupuestos se aprueben», insistió.
Mientras tanto, se sacude las críticas a su doble condición de vicepresidenta primera y candidata a la Junta justificando que es en el Gobierno donde mejor puede trabajar actualmente por el bien de los andaluces. «Como ministra de Hacienda, desde el Gobierno de España, trabajo todos los días por Andalucía». Montero no tiene prisa en dejar la cartera ministerial mientras Juanma Moreno no active el botón electoral.