María y Elisa, una amistad forjada a prueba de retos y sin límites en la cumbre - España
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María y Elisa, una amistad forjada a prueba de retos y sin límites en la cumbre

Publicado: agosto 29, 2025, 5:00 am

Varias horas después -casi nueve- de comenzar a correr los 40 kilómetros de la MCC, hermana pequeña de la gigantesca UTMB, Elisa, Sergi y María pudieron por fin parar y, entre correr y llorar, se quedaron ya solo con lo segundo. Los tres, unidos por la barra direccional, habían firmado una proeza y no quedaba claro quién había llevado a quien, si María, invidente desde los 18 años por un accidente de tráfico que también le privó del sentido del olfato, a sus guías o Elisa y Sergi a María.

El programa ‘Team Adaptive’ de UTMB, desarrollado para dar visibilidad en el trail running a los atletas con discapacidad, está detrás de un sueño que se inició hace ya tiempo. «Yo corro en la montaña desde hace cinco años y me encanta. Nunca había corrido tanta distancia, pero cuando nos presentaron la oportunidad de este reto no dudamos», cuenta María, siempre junto a su inseparable guía y amiga Elisa.

Correr 40 kilómetros una carrera de montaña como la MCC se antoja ya un reto gigantesco para cualquier mortal, «así que imagínate para una ciega que no ve donde pisa», completa María Pettit con una carcajada inmediata. Elisa Mas, su siamesa, explica el proceso: «Vamos tres personas con la barra, yo por delante avisando de todo a María, ella en el medio, y el otro guía, Sergi, detrás. Él es el timón». La teoría se complica sobremanera en la práctica, sobre un terreno plagado de piedras, raíces y obstáculos mil: «Vamos un poco como un rally, avisando de los giros, subidas, bajadas y todo lo que hay, pero tampoco sin agobiar. No puedo estar constantemente dándole información a María porque se saturaría».

En los Alpes hubo momentos para todo, porque una carrera como esta es una vida: «Tuve momentos muy buenos y otros en los que sufrí y hasta les dije que no me hablaran mucho, porque necesitaba concentrarme«, recuerda María, con las inevitables agujetas reglamentarias: «Nunca había hecho algo así y tengo las piernas bastante doloridas, pero lo importante es que acabé».

La complicidad entre María y Elisa se percibe al instante: «Somos amigas desde hace mucho tiempo y eso ayuda mucho durante una carrera, para llevar mejor todos los momentos. Durante el año también entrenamos juntas siempre que podemos y por eso la confianza es clave», coinciden. Y no es fácil esa coincidencia durante la temporada. Mientras María reparte su tiempo entre el entrenamiento y su trabajo dando conferencias para Adecco, Elisa compagina hobby, trabajo y su faceta de cantante en el grupo Mountain of Music (en breve sacará disco), con un proyecto único: «Se nos ocurrió dar conciertos en los refugios de montaña a partir de una experiencia en el Kilimanjaro y, aunque es una locura, también es un sueño que he podido hacer realidad».

De momento toca descansar y ya habrá tiempo de pensar más a lo grande: «No sé qué haré ahora porque para mi no es fácil compaginarlo todo. A mi me encanta la montaña pero yo no puedo ir sola allí o entrenar sola; siempre necesito a alguien conmigo, ir cuadrándolo todo. Pero claro que me gustaría volver a hacer otra carrera. No me asustan los desafíos aunque no los vea. Es como escalar en hielo, nunca lo había hecho y no sabía como sería hasta que no me puse el arnés, cogí el piolet y empecé a escalar. Así son todos los retos, hay que afrontarlos», concluye María, que reniega de la etiqueta de referente: «Yo no me siento un símbolo o algo por el estilo, solo intento hacer las cosas que me gustan. Si puedo ayudar o inspirar a alguien, por supuesto que es genial, pero no me siento así». Y se marchan ambos, arrancando un aplauso allá por dónde pisan, guiándose una a la otra.

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