María Jesús Montero, "desbordada" y "acelerada" por sus tres cargos: "Sánchez tendrá que decidir si le quita alguno" - España
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María Jesús Montero, «desbordada» y «acelerada» por sus tres cargos: «Sánchez tendrá que decidir si le quita alguno»

Publicado: abril 6, 2025, 2:07 am

«Mujer prevenida, vale por dos». María Jesús Montero ha superado el refrán que aconseja estar vigilante para no ser engañado y alcanzar los objetivos que se persiguen. María Jesús Montero vale por tres. Es vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, vicesecretaria del PSOE federal y secretaria general del PSOE andaluz desde primeros de año. Y ha llegado hasta aquí poco a poco, escalón a escalón -sin saltarse ninguno-, a fuerza de ser precavida, de ponerse bajo los focos lo justo y necesario, de establecer relaciones de confianza en las negociaciones con otras fuerzas políticas, de ser cercana y simpática, y de trabajar de sol a sol, primero en el Gobierno andaluz y después en el Gobierno de España desde 2018.

En su condición recién adquirida de líder de los socialistas andaluces, Montero ha dejado de lado su carácter más precavido. Un mitin en el que para criticar la absolución de Dani Alves, decidida por el Tribunal Superior de Justicia catalán, dijo que la presunción de inocencia no podía estar por encima de la denuncia de violencia sexual de una mujer, incendió el mundo judicial que, de forma unánime, le exigió respeto a uno de los fundamentos del Estado de Derecho, como es la presunción de inocencia.

Montero pidió disculpas, sus palabras fueron consideradas inconvenientes por el PSOE en su conjunto, y el escandaloso episodio ha puesto el foco sobre su papel estelar en la política española. Sus colaboradores aseguran que «se ha montado una tormenta en un vaso de agua, entre otras cosas porque es una mujer. A un hombre jamás se le hubiera cuestionado de esta forma. Se hablaría de su firmeza y poder».

Sin embargo, dentro del PSOE y del Gobierno aprecian a Montero «acelerada» y «desbordada» por sus muchas responsabilidades y está en el aire la posibilidad de que pueda abandonar algún cargo nacional. «Se le está exigiendo mucho, el presidente será el que tenga que tomar la decisión», señalan las fuentes consultadas.

María Jesús Montero nunca fue de nadie en la vida orgánica del PSOE -tampoco le gustó nunca la interna- y por eso siempre fue de todos. De Manuel Chaves, de José Antonio Griñán, de Susana Díaz. Parece que estaba esperando a Pedro Sánchez para convertirse, de verdad, en la persona de confianza de un líder político.

El presidente del Gobierno ha ido cambiando de número dos conforme cambiaban sus circunstancias. Y debido a los cambios, casi sin darse cuenta ninguno de los dos, Pedro Sánchez y María Jesús Montero son uña y carne. Ella vino a ocupar los dos puestos que antes ocupaban Carmen Calvo y Adriana Lastra. Vicepresidenta primera y vicesecretaria general. «Cuando llegó a Madrid de Andalucía, era una ministra más, las dos referentes políticas del partido y del Gobierno eran Adriana y Carmen Calvo. María Jesús supo introducirse en los entornos del poder del PSOE, se ganó la confianza del presidente y el respeto de todo el partido, por lo que su ascenso ha sido considerado por todos como algo natural».

Formalmente, es posible compatibilizar los tres cargos, y, al decir de todos los que la conocen, ella «tiene capacidad» para ejercerlos. Otra cosa es la realidad. Todas las fuentes consultadas señalan que en la práctica, la vida diaria de Montero «es de locura». Como diría su colega de banco azul, Yolanda Díaz, a la vicepresidenta primera «no le da la vida».

«Ella tiene un papel indispensable en la negociación con los socios para sacar adelante las iniciativas del Gobierno. Y casi todas tienen que ver con el reparto del dinero, que es competencia exclusiva de Hacienda. Necesitamos de todos los socios en todas las votaciones, y las negociaciones siempre son de infarto. Además, debe atender cosas de la dirección del partido, aunque el cargo que menos ejerce es el de vicesecretaria, porque el partido lo lleva Santos [Cerdán, secretario de Organización]».

La circunstancia que ha complicado la gestión de Montero, añaden dichas fuentes, es su elección como secretaria general del PSOE andaluz. Decisión tomada por Pedro Sánchez para sustituir a Juan Espadas. «Ahora sí que no dispone de tiempo suficiente para todo. De ahí que esté tan acelerada. Se multiplica para subir, bajar, y participar en decenas de actos. El reto de recuperar Andalucía para el PSOE no es cualquier cosa, es el reto más grande que tenemos. Y no es fácil. El partido necesita cerrar sus heridas, que vienen desde la pérdida del poder, y superar el desánimo. María Jesús tiene que recorrer todas las casas del pueblo de las ocho provincias y es un trabajo que necesita presencialidad», señalan desde la federación andaluza. En todo el partido se aprecia que Montero sí ha sido capaz de recuperar algo del entusiasmo perdido de las bases en Andalucía. «La oposición la critica y la desprecia llamándola Marisú de forma despectiva. Moreno no lo hace, pero manda salir a sus escuderos contra ella. Pero María Jesús habla para los suyos y los suyos la entienden, es una mujer cercana y popular».

Otras fuentes precisan que Pedro Sánchez ha asumido un riesgo cierto al designar a sus ministros como candidatos en algunas comunidades. «Los resultados electorales serán responsabilidad exclusivamente suya. El caso andaluz es paradigmático. La mayoría de Moreno parece muy afianzada y si no se acierta en la estrategia, la candidatura de María Jesús no llegará madura a las autonómicas, queda un año y se pueden adelantar unos meses».

«María Jesús tiene capacidad para gestionar sus tres cargos, lo que no tiene es tiempo. Ha cambiado el paso del PSOE andaluz, que estaba parado, y el resultado se verá en las autonómicas y en las generales, pero debería dejar la vicesecretaría general, dado que ella es la jefe de filas de una federación», señala un dirigente socialista.

No existen precedentes en los partidos gobernantes españoles de una acumulación de cargos como la que ha asumido María Jesús Montero. Hay que recordar que los socialistas criticaron con dureza a María Dolores de Cospedal cuando compatibilizó la secretaría general del Partido Popular con la Presidencia de Castilla-La Mancha.

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