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Los jóvenes de 13 años ya pueden invertir por su cuenta en Estados Unidos ¿Y en Europa?

Publicado: marzo 29, 2026, 6:08 am

Paul tiene 13 años y compra acciones desde el móvil antes de entrar en clase. Carla, a la misma edad, vende tras una caída en la apertura del mercado. Las órdenes se ejecutan sin intervención de sus padres. Los casos son ficticios, pero la operativa que describen ya existe.

En España, esa escena no es posible. Un menor no puede comprar ni vender acciones por su cuenta. Las cuentas a su nombre deben estar gestionadas por sus padres o tutores y cada operación requiere intervención adulta.

La limitación no es técnica, sino legal. La capacidad para contratar productos financieros está restringida por edad. A eso se suma el marco regulatorio europeo, donde la protección del inversor minorista se sitúa en el centro. Normativas como MiFID II refuerzan ese enfoque.

Ese esquema contrasta con lo que empieza a desarrollarse en Estados Unidos desde 2024. Entidades como Charles Schwab han lanzado cuentas para adolescentes entre 13 y 17 años con acceso individual y operativa directa.

En estas cuentas, el usuario puede comprar y vender acciones y gestionar su saldo sin autorización previa en cada movimiento. La supervisión parental se mantiene, pero sin poder intervenir en la ejecución diaria de las órdenes.

La diferencia con el modelo anterior es estructural. En las cuentas custodiales clásicas, la titularidad podía corresponder al menor, pero la gestión recaía íntegramente en el adulto. El nuevo formato desplaza la ejecución al adolescente y mantiene al padre o tutor en un papel de seguimiento.

En esa transición aparecen distintos diseños. Charles Schwab mantiene cuentas conjuntas en las que el menor accede y opera dentro de un entorno supervisado. Fidelity, por su parte, estructura su Youth Account como una cuenta de corretaje propiedad del adolescente, con capacidad de decisión directa y visibilidad para los padres.

Aprender a invertir antes de votar

Por otro lado, el despliegue de estos productos coincide con un aumento del interés por la inversión entre jóvenes en Estados Unidos. Varias encuestas del sector publicadas en 2025 sitúan ese interés por encima del 70% entre los jóvenes.

A ello se suma otro dato relevante: entre un 40% y un 50% ya ha tenido algún tipo de experiencia financiera o acceso a cuentas antes de cumplir los 18 años, según estudios de Fidelity y Charles Schwab.

Un avance que se apoya a su vez en cambios operativos del mercado minorista. Las aplicaciones móviles han reducido costes de acceso, han simplificado la apertura de cuentas y han extendido la operativa con importes bajos, ampliando el número de usuarios que pueden acceder por primera vez.

En este entorno, más del 60% de los inversores minoristas en Estados Unidos ya opera principalmente desde el móvil, a través de plataformas como Robinhood, que ha normalizado una experiencia de inversión inmediata y accesible.

A este cambio se añade un factor generacional. Más del 60% de los jóvenes inversores afirma que su aprendizaje financiero proviene de redes sociales y plataformas digitales como TikTok, YouTube o Instagram. La circulación constante de contenido sobre acciones, fondos o criptomonedas, junto con la aparición de los llamados “finfluencers”, ha adelantado el primer contacto con la inversión varios años respecto a generaciones anteriores.

Europa empieza a invertir a los 25 años

En ese contexto, la diferencia con Europa no es solo normativa. Es también generacional. Mientras en Estados Unidos el acceso al mercado se produce en la adolescencia, en Europa el primer contacto real con la inversión suele retrasarse hasta los 25 o incluso los 34 años, según distintos informes europeos sobre el perfil del inversor minorista. El marco legal europeo mantiene al menor dentro del perímetro de representación de sus padres o tutores durante toda la minoría de edad.

El Banco de España recoge en sus criterios de buenas prácticas que los menores pueden ser titulares de cuentas, pero no contratar por sí mismos, sino a través de sus representantes legales. En la operativa, los actos sobre la cuenta corresponden a quienes ejercen la patria potestad.

A ese plano civil se añade el regulatorio. La Autoridad Europea de Valores y Mercados mantiene que MiFID II refuerza la protección del inversor mediante nuevos requisitos y el refuerzo de los ya existentes. En marzo de 2026, el supervisor vinculó ese marco al recorrido del inversor minorista y a la futura estrategia de inversión minorista.

En ese proceso no se contempla la apertura de cuentas de inversión autónomas para menores. El foco regulatorio se mantiene en el inversor adulto que accede por primera vez a los mercados y en las condiciones en las que lo hace.

Por ahora, no hay iniciativas regulatorias relevantes en Europa orientadas a trasladar el modelo estadounidense. Las medidas en discusión se concentran en educación financiera y en herramientas de simulación, no en operativa real autónoma para menores. Ese límite coincide, sin embargo, con un momento en el que Estados Unidos ya ha dado el primer paso.

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