Publicado: agosto 29, 2025, 10:07 am
La leve mejoría en el último año de la tasa de desempleo juvenil, con una reducción de 2,8 puntos (33.000 jóvenes encontraron empleo) no es suficiente para erradicar uno de los grandes desafíos sin resolver durante décadas, que además provoca el éxodo de los principales talentos en busca de mejor formación y salarios. La última Encuesta de Población Activa, del segundo trimestre del año, fijó el desempleo en menores de 25 años en España en el 24,5%, la mayor tasa de Unión Europea sólo superada por Estonia (25%) y a una distancia abismal de Alemania (6,4%), Países Bajos (8,7%) o Irlanda (10,7%). En el extremo opuesto, con España, figuran Grecia (19,9%,), Italia (20,1%), Portugal (18,5%) y Suecia (23,7%). En este contexto, según recoge la Encuesta de Población Activa, más de la mitad de los menores de 25 años con empleo tienen un contrato temporal, una proporción muy superior a la media de la UE. Es decir, la oferta laboral se limita al sector de la hostelería, el comercio u otros servicios, un modelo que limita el empleo estable y frena la emancipación.
Este contraste se produce también dentro España, con distancias siderales entre diferentes CCAA. Dejando a un lado las características intrínsecas de Ceuta y Melilla (61,8% y 55,7%, respectivamente), Extremadura no logra sacudirse su principal lacra. Cierto es que los datos han mejorado (-8,77% el último año), pero es un mal estructural: la última EPA certifica que el 39,06% de los jóvenes extremeños de 16 a años 24 años no tiene trabajo. Son casi 5 puntos más que Andalucía -segunda por abajo (34,28%)- y a años luz de Baleares, que tiene el mejor comportamiento con un 13,99% de desempleo juvenil, superando en más de nueve puntos la media nacional -24,5%-. Con estos datos, la región extremeña registra más del doble de la media de paro juvenil de toda la UE.
En la última década, se produjo un éxodo de 16.300 jóvenes (-13,1%), según el informe Los Jóvenes en el mercado laboral de Extremadura, de septiembre de 2024 elaborado por la Consejería de Economía, Empleo y Transformación Digital. La población activa en este sector se desangra (-39,4%), muy por encima de la media española (-1%) y en contraste con los incrementos de jóvenes activos de la UE (+0,9%) o de la zona euro (+5,8%).
Por encima de los números, Julián Mora Aliseda, catedrático de Ordenación del Territorio de la Universidad de Extremadura, apunta a otro factor clave: «Nos quedan muy pocos jóvenes porque además cada vez nacen menos (1,1 hijos por cada mujer), pero es que encima se ven obligados a irse los más cualificados», destaca este experto, que pone el acento en el escaso tejido empresarial: «Son escasos los proyectos que apuestan por Extremadura pero encima los que lo hacen se encuentran con que se les ponen pegas por temas medioambientales en una región cada vez más despoblada». Lamenta que el 95% de los municipios rurales han experimentado en la última década una regresión económica y poblacional, «así que los jóvenes huyen en una tendencia que se mantiene y se incrementa en las últimas cuatro décadas».
Jóvenes en la recogida de sandía en Santa Amalia (Badajoz).
En Extremadura, el empleo público acapara el 33% de la población activa y muchos jóvenes invierten años en preparar oposiciones tras acabar sus estudios superiores. Otra parte muy importante se emplea en el campo, en las labores de una industria agroalimentaria que es potente pero ofrece empleo estacional, como en la recogida de cosechas que en estos meses de verano protagonizan frutas como la sandía o el melón. Estos trabajadores han pasado a ser considerados como fijos discontinuos (el 15,9%) y casi el 30% del total que tiene empleo lo hace a tiempo parcial.
Juan Francisco Caro, director extremeño del Instituto de Investigación Social Opina 360, incide en las razones culturales y geográficas de esta comunidad: «A los jóvenes les sigue costando salir de los entornos rurales para buscar empleos en las ciudades y alargan sus estudios durante años, tratan de no alejarse de la familia y no buscan empleo». De hecho, la tasa de actividad joven (población considerada activa sobre el total de la población joven es 11 puntos menor en Extremadura (26,33% frente al 37,61% de la media nacional).
Existe otro dato estremecedor: sólo el 26,7% de la población juvenil extremeña (107.800 en total) tiene intenciones de trabajar, con lo que esta tasa de actividad se sitúa por debajo de las medias europeas (41,2%, con el 54% en Alemania o el 42,5% en Francia) y la media nacional (33,1%).
Un factor clave es la formación. Mientras en la UE el número de jóvenes ocupados con nivel medio de formación es del 60%, en Extremadura se queda por debajo del 40%, a pesar del incremento de más de 11 puntos desde el 2013. Por el contrario, el porcentaje de jóvenes ocupados con un nivel de formación alto es del 30,9%, superior a la media europea.
Carolina Grau, directora general de la Fundación Deutz Business School -una iniciativa de Responsabilidad Social Corporativa del Grupo Deutz ubicada en Zafra- explica que en Extremadura existe «una baja vocación por el emprendimiento como primera opción para generar su propio puesto de trabajo y de desarrollo profesional y se está alargando el periodo de formación de los jóvenes, apostando por abordar másteres y programas de especialización sin haber tenido previamente una experiencia laboral, a través, por ejemplo, de contratos de formación para la adquisición de la práctica profesional».
En esta legislatura, el gobierno regional de María Guardiola ha aprobado una batería de programas y ayudas como Atraigo Talento (3,6 millones para ofrecer contratos de al menos un año a jornada completa a titulados menores de 30 años); Contrata Excelencia (con 4,5 millones para fomentar la contratación de desempleados menores de 30 mediante contratos profesionales de 12 meses y un 10% adicional si la contratación se produce en municipios menores de 5.000 habitantes), apoyo a autónomos y economía social (tarifa cero para emprendimiento de jóvenes) y el programa de nómadas digitales, dotado de 2 millones, que ofrece ayudas de hasta 15.000 euros por persona para atraer a jóvenes profesionales altamente cualificados que decidan establecer su residencia en Extremadura, especialmente en zonas rurales. En su primera convocatoria, este programa recibió 355 solicitudes. El consejero de Economía, Empleo y Transformación Digital, Guillermo Santamaría, advierte que ya se empiezan a tener resultados tangibles: «El número de ocupados jóvenes ha crecido en 2.600 nuevos puestos de trabajo».
Además, desde la administración regional se ha apostado en los últimos años por la implantación en el territorio de proyectos industriales de capital chino, todavía en fase embrionaria, como la gigafactoría de baterías de litio para automóviles de Envision Group Envisión en Navalmoral de la Mata (Cáceres) con una inversión de 2.500 millones, o la fábrica de cátodos de Mérida de la compañía Hunan Yuneng Technology (800 millones). Sólo para el primer proyecto, se estima que se necesitarán unos 800 técnicos de diversas áreas de formación profesional, con una especialización que abarca desde la mecatrónica industrial hasta la automatización, robótica, sistemas electrónicos y programación de la producción en fabricación mecánica.
FORMACIÓN
Desde su experiencia de formación, Grau indica que «la formación y habilidades que desarrollan los jóvenes no responden en muchos casos a la demanda real de las empresas» y añade que «el entorno industrial precisa competencias técnicas y digitales para afrontar los cambios que se están produciendo a nivel global de la economía, por lo que deben recibir más formación práctica, adaptada a los retos y dificultades que abordan las empresas, así como fomentar sus capacidades de análisis, toma de decisiones y adaptabilidad a operar en entornos de incertidumbre».
Francisco Caso es un joven de 26 años que ha entrado a trabajar en esta fundación a través del programa Contrata Excelencia: «Después de estudiar una carrera y un máster de Marketing Digital y después de haber estado dos años en Dublín, tenía muchas ganas de volver y empezar a trabajar de lo que había estudiado, pero como no tenía experiencia laboral es difícil que alguien te contrate. Sin embargo, esta beca me ha permitido incorporarme a esta empresa, aprender, ganar experiencia real y lo mejor es que puedo hacerlo en mi tierra, que lo valoro muchísimo».
El catedrático Julián Mora revela la situación en Extremadura de los jóvenes con sobrecualificación que, sin embargo, «no encuentran sectores profesionales con un empleo cualificado donde puedan desarrollarse y los escasos que existen, como los que ofrece la central nuclear de Almaraz, tienen la amenaza de cerrarse», y añade: «Se da la curiosa circunstancia de que no tenemos áreas tensionadas de vivienda, con unos precios razonables, los más bajos de España, que podrían atraer a empleos cualificados de fuera, pero no se les ofrece ese empleo de calidad porque no hay industrias ni empresas potentes, así que a los jóvenes se les ha ido robando su futuro, porque los que se quedan tienen un nivel de renta bajo porque terminan aceptando trabajos poco cualificados».
Otro de los hándicaps es el desarrollo adecuado de la Formación Profesional. Carolina Grau recuerda que existe una baja implantación y escasa apuesta por este tipo de formación, cuando por el contrario existe una alta demanda en perfiles técnicos por parte de las empresas: «Es importante ampliar las plazas de la oferta pública y privada y colaborar con la industria y el sector empresarial para adaptar los currículums al contenido real de los puestos de trabajos con una excesiva proliferación de formaciones online de escasa calidad que no permiten a los jóvenes desarrollar las competencias esperadas y necesaria en las empresas».
En general, Grau añade se produce «un alto desconocimiento de los jóvenes sobre el tejido empresarial de Extremadura; piensan que aquí no hay nada de interés y optan por buscar fuera de la región como primera opción». En cualquier caso, esta experta laboral lanza un mensaje de optimismo: «Lo relevante de estos últimos años es que existe una estrategia pública que conecta y cierra el círculo, acompañando al joven con formación y asesoramiento empresarial a lo largo del ciclo de vida de su proyecto empresarial y esto facilita que los jóvenes se queden aquí».
Juan Francisco Caro apuesta por estas ‘recetas’: «Necesitamos mucho más músculo empresarial que retenga a los jóvenes porque se terminan marchando fuera, o estudian fuera; consiguen sus importantes niveles de titulación, pero luego ya se quedan en esas comunidades y perdemos su talento para siempre porque forman en esos territorios ya su vida familiar».
Con una tasa de abandono escolar temprano todavía muy elevada (13%, en el mínimo histórico, aunque sólo superada por Rumanía) con respecto a la media de los países de la Unión Europea (9,5%), los expertos consultados coinciden en apostar por alcanzar un gran pacto de Estado en materia educativa para afrontar un reto estructural con medidas consensuadas y sostenidas en el tiempo.