Publicado: abril 3, 2026, 7:41 am

Irán ha derribado este viernes, por primera vez desde el inicio de la guerra en Oriente Próximo, un caza de Estados Unidos. Se trata de un F-15E de la Fuerza Aérea. Tras el ataque, que ocurrió en territorio iraní y que fue confirmado por funcionarios estadounidenses a Reuters y The New York Times, se puso en marcha una operación de búsqueda y rescate para hallar a posibles supervivientes. Poco después, representantes del Gobierno de EEUU confirmaron a la cadena CBS News que un piloto ha sido rescatado con vida, aunque todavía se desconoce su estado de salud. Solo se sabe que está recibiendo atención médica. En el caza había otro piloto, por lo que la operación de búsqueda, en la que también está participando Israel, continúa.
Una segunda aeronave de combate estadounidense se ha estrellado este viernes cerca del estrecho de Ormuz y su piloto ya ha sido rescatado, según ha informado el diario The New York Times. El avión A-10 Warthog se estrelló casi al mismo tiempo que el F-15 fue impactado por un misil iraní. El Ejército iraní también ha reivindicado el ataque al A-10 Warthog, el cual se habría producido durante una misión de rescate. Además, dos helicópteros UH-60 Blackhawk que formaban parte de la operación también han sido alcanzados por fuego iraní y algunos de sus tripulantes han resultado heridos de carácter leve, según NBC News.
Irán fue el primero en informar del ataque perpetrado por su Ejército contra el F-15. Un portavoz de la Guardia Revolucionaria indicó en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Mehr que la aeronave estadounidense fue alcanzada con éxito gracias a sus sistemas de defensa aérea. Además, señaló que el avión —que había sido identificado inicialmente como un F-35— quedó «completamente destruido» y que debido a la explosión era «poco probable» que el piloto hubiera podido salvarse. Poco después, la televisión iraní informó que un tripulante se había eyectado del avión, instó a la población a entregar a cualquier «piloto enemigo» a la Policía y prometió una recompensa para el que lo hiciera.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha confirmado a la cadena CBS News que el presidente EEUU, Donald Trump, ya ha sido informado del derribo del F-15. El mandatario todavía no se ha pronunciado públicamente al respecto y solo se ha limitado a declarar a la cadena NBC News que los ataques no afectarán a las negociaciones con Irán. Tras los bombardeos a los aviones, Trump se ha reunido con su equipo de seguridad nacional en el Ala Oeste de la Casa Blanca.
Quién sí se ha pronunciado sobre los ataques a los aviones militares ha sido el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, que se ha burlado de Estados Unidos. «Después de derrotar a Irán 37 veces seguidas, esta brillante guerra sin estrategia que iniciaron ha pasado de ser un ‘cambio de régimen’ a un simple ‘¿Alguien puede encontrar a nuestros pilotos? ¿Por favor?’ ¡Guau! ¡Qué progreso tan increíble! Unos auténticos genios», afirmó en un mensaje publicado en X.
De acuerdo con el diario británico The Guardian, esta es la primera vez que un avión de combate tripulado estadounidense es derribado sobre territorio enemigo desde la invasión de Irak en 2003. Cabe recordar que, aunque este ha sido el cuarto F-15 destruido desde el inicio de la guerra de EEUU e Israel contra Irán, los tres anteriores fueron derribados por fuego amigo en Kuwait el 2 de marzo. Sus tripulantes pudieron ser rescatados.
Posteriormente, el 19 de marzo, el Ejército estadounidense confirmó el aterrizaje de emergencia de uno de sus F-35 en una base en Oriente Próximo tras «una misión de combate» en Irán después de que la Guardia Revolucionaria iraní asegurara haber alcanzado el aparato. Aunque las autoridades estadounidenses afirmaron que la aeronave había aterrizado con éxito, la Guardia Revolucionaria reivindicó el ataque y señaló que el avión había sido «alcanzado» y presentaba «graves daños».
El ataque de este viernes ha tenido lugar después de que al menos 13 personas hayan muerto y otras 95 hayan resultado heridas en varios bombardeos por parte de Estados Unidos en la provincia iraní de Alborz en los que ha destruido el puente B1, el más largo de Oriente Próximo.
El derribo en territorio iraní supone un nuevo paso de la operación Furia Épica, como bautizó la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, al operativo conjunto contra Teherán, después de que, hace dos días, el mandatario prometiera atacarle «con dureza» durante las próximas dos o tres semanas. Trump ofreció un discurso a la nación este miércoles en el que, lejos de declarar el fin de la guerra, no concretó detalles de cómo se llevarán a cabo las supuestas últimas semanas de conflicto, ni de la apertura del estrecho de Ormuz.
Hasta ahora, las autoridades de Irán han confirmado más de 2.000 muertos por la ofensiva de EEUU e Irsrael, entre ellos destacadas figuras como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, respectivamente, así como altos cargos de las Fuerzas Armadas y otros organismos de seguridad.
El Pentágono, por su parte, ha confirmado que 13 militares han muerto y 365 han resultado heridos en combate desde el 28 de febrero, día en que comenzó la guerra. Siete de los fallecidos pertenecen al Ejército y seis a la Fuerza Aérea. Del total de heridos, 247 pertenecen al Ejército, 63 son parte de la Armada, 36 son de la Fuerza Aérea y 19 de la Infantería Marina. En estas cifras no se incluyen los militares que fueron objetivo de los ataques iraníes este viernes.
