Publicado: abril 2, 2026, 4:07 pm
Tres de tres en los Clásicos de esta semana, baño de realidad al Real Madrid y semifinales de la Champions femenina por octava temporada consecutiva. El Barça volvió a sacar los colores al conjunto blanco con otra goleada (6-0), la tercera en ocho días, para clasificarse a la siguiente ronda con un resultado demoledor en la eliminatoria, un 12-2 global que deja un claro mensaje a la zona noble del Bernabéu: a este Real Madrid le queda mucho trabajo por delante para llegar al nivel del FC Barcelona.
Las de Pau Quesada necesitaban un milagro para soñar con sus primeras ‘semis’ europeas. Y, con poco que perder y mucho que ganar, el técnico madridista apostó por un once muy ofensivo —Eva Navarro fue extremo y Caroline Weir se quedó en el banquillo— para intentar dar la sorpresa. Pero ni siquiera se acercó a una remontada que era utópica tras el 2-6 de la ida en el Di Stéfano.
Hay que reconocerle a sus futbolistas la actitud. Las once del Real Madrid saltaron al campo a darlo todo, dejando atrás las dos derrotas previas en los dos Clásicos anteriores, y presionaron con muchísima intensidad la salida de balón culé, buscando una ocasión de peligro en los primeros minutos. No solo no llegó, sino que el Barça, que saltó al campo como si el resultado en la capital hubiese sido un 0-0, la desactivó en apenas siete minutos de partido.
Fue Alexia Putellas, como no podía ser de otra manera, la encargada de abrir la lata. Un partido redondo para La Reina: gol para celebrar su partido 500 como blaugrana, que festejó con una reverencia a su afición, al eterno rival —le ha marcado ya 15 y es la máxima goleadora de los Clásicos— y en un día de récord en el Camp Nou, con la asistencia de 60.067 personas. Ya son
El tanto dejó tocado al Madrid y las sensaciones presagiaron lo peor. Así fue. Apenas ocho minutos después, Graham-Hansen cabeceó a bocajarro un centro medido de la de Mollet del Vallès. Pasada la media hora (33′), el partido iba ya 4-0: Irene Paredes hizo el tercero en un saque de esquina, y Ewa Pajor completó el ‘póker’ culé tras poner en la red el rechace de un remate suyo que le había sacado Misa Rodríguez. La guardameta canaria, precisamente, fue la que evitó que el bochorno fuese aún mayor, con una doble parada de muchísimo mérito justo antes del 3-0 que de poco sirvió.
La superioridad culé era aplastante. Tanta fue la diferencia, otra vez, que el equipo merengue apenas dio sensación de peligro: una jugada de Athenea, pitada durante todo el partido y al ser sustituida, que terminó con un disparo tapado por la defensa, un cabezazo que no terminó de conectar Feller y un remate de la cántabra que Irene Paredes desvió fueron los únicos acercamientos en la primera parte.
Al paso por vestuarios el global ya era de 10-2 y el billete a ‘semis’ estaba sentenciado, pero ni aun así levantó el Barça el pie del acelerador. La ‘manita’ llegó antes de la hora de encuentro, con un golazo de ‘Caro’, que picó el balón por encima de Misa a la media vuelta, ante Eva Navarro, para completar su doblete. Pero el 5-0 tampoco sació a las de Romeu. Querían más. Lo intentó de todas las maneras Claudia Pina, pero no tuvo premio la canterana. La que completó el set fue Esmee Brugts, que en el 73′ empujó un centro a media altura de Clara Serrajordi al segundo palo.
Apretó, sin piedad, en busca del séptimo. Pero ya no hubo más goles en el Camp Nou, donde la fiesta terminó de estallar con el pitido final que confirmó las octavas semifinales del Barça, que se medirá al Bayern de Múnich, y el homenaje a una histórica Alexia Putellas que ya piensa en el partido 501 de blaugrana.
