Publicado: agosto 30, 2025, 10:01 am
Apple hoy es sinónimo de innovación y productos icónicos. Su logo preside la cima de las empresas más valiosas del mundo. Pero no siempre fue asÃ. Hubo una época en la que Steve Jobs parecÃa haber tocado fondo y Bill Gates dominaba con mano firme la industria del software. Sin embargo, Jobs tenÃa claro que el tablero todavÃa podÃa girar.
Aceptó un cara a cara con Bill Gates para la revista Fortune. Pero cuando se concretaron los detalles de la entrevista conjunta sobre el futuro de los ordenadores personales, Jobs demostró que incluso en sus horas más bajas seguÃa siendo un maestro del control. La condición era clara: serÃa en su casa de Palo Alto, bajo sus reglas.
Agosto de 1991: el encuentro en territorio jobsiano
El 26 de agosto de 1991, Fortune publicó algo que hoy parece impensable: una entrevista cara a cara entre Steve Jobs y Bill Gates debatiendo «el futuro del PC». Era su primera entrevista conjunta, y la tensión se podÃa cortar con un cuchillo.
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Jobs no habÃa llegado hasta ahà por casualidad. Como recordarÃa años después Brent Schlender, el periodista que condujo la entrevista, el cofundador de Apple «se hizo de rogar» para el encuentro. Si querÃan juntarlo con Gates, tendrÃa que ser en su terreno. En su nueva casa de Palo Alto. Con sus condiciones. Incluso estando en clara inferioridad comercial, él controlaba la narrativa. Gates dominaba el mercado, pero Jobs dominaba la conversación. La cosa no tardó en ponerse interesante. Los dos antiguos niños prodigio de la informática, ahora treintañeros, no se anduvieron con rodeos.
Jobs, con su franqueza habitual, se refirió a Microsoft como un «small orifice» (orificio pequeño). Gates, con su humor sarcástico, le devolvió la pelota inmediatamente: «¡Es un orificio muy grande!»
Pero más allá de las pullitas, Gates también acusó a Jobs de estar celoso del éxito de Microsoft. Era cierto que en 1991, Microsoft estaba en su mejor momento mientras Jobs luchaba por mantener a flote NeXT y hacer crecer Pixar. Ni siquiera formaba parte de Apple.
La estrategia de ir contracorriente
Lo interesante es que Jobs ya tenÃa clara su estrategia para el futuro. Mientras Gates dominaba el software, Jobs defendÃa algo que en 1991 sonaba casi a derrota: que Apple debÃa seguir construyendo su propio hardware y software.
Windows está trayendo a los PC grandes nuevas tecnologÃas que Apple y otros pioneros desarrollaron. Pero mientras tanto (y han pasado siete años desde que se introdujo el Macintosh), sigo pensando que decenas de millones de usuarios de PC usan innecesariamente una computadora que es mucho peor de lo que deberÃa ser.
Era 1991. Faltaban cuatro años para Windows 95, el sistema que consolidarÃa definitivamente el dominio de Microsoft frente a Apple. Pero Jobs ya intuÃa que el control total del ecosistema serÃa la clave del futuro.
Jobs preparaba el futuro desde fuera de Apple
En aquel momento Bill Gates estaba en la cima de su éxito, pero Jobs tenÃa algo que Microsoft nunca podrÃa copiar: NeXT, la empresa que años después le darÃa a Apple el sistema operativo que necesitaba para su resurrección.
Jobs estaba construyendo su futuro mientras parecÃa estar perdiendo la guerra del presente. En 1997, cuando volvió a Apple, trajo consigo toda la experiencia y tecnologÃa de NeXT. El resto es historia: iMac, iPod, iPhone, iPad… Gates lo reconocerÃa años después: Jobs tenÃa un don especial para anticipar lo que la gente querÃa antes de que la gente misma lo supiera.
Aquella entrevista de Fortune de 1991 fue una de las pocas ocasiones en las que Jobs y Gates dieron una entrevista conjunta. La segunda serÃa en la conferencia D5 de 2007, cuando ya habÃan enterrado parcialmente el hacha de guerra y Jobs habÃa demostrado que su estrategia funcionaba. En 2007, el tono fue cordial, casi nostálgico. En 1991, con Jobs en su momento más vulnerable, la tensión era real y las heridas estaban abiertas.
Incluso en su peor momento, Jobs nunca perdió el control de su historia. PodrÃa haberse sentido pequeño, fracasado, pero no. Él creÃa en sà mismo incluso cuando ni en su propia empresa (Apple) confiaban en él.
Hoy, cuando recordamos aquella época, es fácil pensar en Jobs y Gates como enemigos irreconciliables. Pero la realidad es que siempre se respetaron profesionalmente. Incluso colaboraron: Microsoft desarrolló Excel y Word para Mac, y fueron fundamentales para que Apple superara su crisis.
¿Se pasó Jobs aquel caluroso agosto de 1991? Seguramente. La diplomacia no era lo suyo. Tampoco brilló nunca por la «humildad corporativa». A los que trabajaron codo con codo con él les costarÃa ponerse de acuerdo: para unos fue el mejor jefe que jamás tuvieron. Para otros, una pesadilla diaria.
Treinta años después, el debate sigue abierto. Lo que está claro es que, para bien o para mal, Jobs nunca aceptó jugar en campo ajeno… y terminó cambiando el marcador de toda la liga.
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La noticia
Estaba en el punto más bajo de su carrera, pero Steve Jobs ya «ponÃa en su sitio» a Bill Gates: la entrevista fue en su casa y bajo sus condiciones
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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