Publicado: marzo 18, 2026, 7:08 pm

Los precios del petróleo y el gas natural se han vuelto a disparar este miércoles después de que Israel bombardeara el mayor yacimiento de gas natural del mundo, South Pars, que Irán y Catar comparten en el golfo Pérsico. Los ataques elevan el precio del petróleo por encima del 6% y se acerca a los 110 dólares el barril en el caso del Brent, la referencia para el mercado europeo. Un nivel que no se veía desde julio de 2022, cuando todavía coleaba el shock inicial de la invasión rusa de Ucrania, que llevó al Brent a superar la barrera de los 100 dólares durante varios meses.
Los ataques también han provocado un repunte en los precios mayoristas del gas natural, que escalaban un 7% hasta alcanzar los 55 euros el megavatio hora. Una cifra que ronda el máximo alcanzado desde que empezó la guerra en Oriente Próximo, pero que todavía está muy lejos de los niveles que se alcanzaron en los primeros compases de la guerra en Ucrania. La producción diaria de gas en South Pars alcanzó un récord de 730 millones de metros cúbicos en 2025, según el servicio oficial de noticias del Ministerio de Petróleo de Irán, Shana.
El umbral de los 110 dólares representa un nivel clave para los analistas. Desde Fidelity prevén que, si se mantiene en la banda alta de entre 90-110 dólares el barril, el lastre macroeconómico «sigue siendo manejable». «La inflación general sube modestamente y el crecimiento se desacelera, pero permanece por encima del potencial en varias economías. Las posturas de política se mantienen en general neutrales con cambios direccionales limitados», precisan.
Desde el origen del conflicto, el petróleo acumula una revalorización de alrededor del 50% que se traslada ya plenamente a los precios en el surtidor. El Gobierno constató el martes que las gasolinas se han disparado ya hasta un 28% desde que empezó la guerra y reconoce que supone «el mayor reto». Se espera que el Ejecutivo apruebe un paquete de medidas económicas de respuesta el próximo viernes, que está previsto que se focalicen en los sectores más afectados (agrario, transporte y logística) y en la factura de la luz.
Interrogado sobre los ataques sucedidos este miércoles, el Ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se ha limitado a señalar que el Gobierno sigue de cerca los acontecimientos y que existe una «enorme incertidumbre» respecto al impacto final que pueda tener la guerra. «Es importante señalar que la situación que tenemos hoy no es la que teníamos en 2022», ha señalado el ministro.
El boletín petrolero de la Unión Europea publicado este miércoles, que recoge datos hasta el 16 de marzo, arroja un aumento del precio del gasóleo del 11,61%, y marca un nuevo máximo al tocar los 1,836 euros por litro, su precio más alto desde julio de 2022. Se trata de la décima semana consecutiva que registra subidas, en línea con la gasolina, cuyo coste se eleva un 6,75%, hasta los 1,708 euros por litro. Tras esto, llenar un depósito de 55 litros de gasóleo cuesta más de 100 euros y el de gasolina 93,04 euros.
La guerra ha desatado el caos en Oriente Próximo, con riesgos crecientes para los mercados energéticos. Además de paralizar prácticamente el estrecho de Ormuz -la principal vía de transporte de petróleo del mundo-, Irán ha realizado ataques en toda la región, reduciendo con ello la producción. «Estos vuelven a poner el foco en la realidad física del suministro en la guerra: los recortes de energía se agudizan cada día«, comenta Florence Schmit, estratega de energía de Rabobank.
El repunte coincide con la reunión de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos que, previsiblemente, mantendrá los tipos de interés en el 2% este miércoles. Sin embargo, la importancia del encuentro radica en los mensajes que puedan transmitir acerca de las perspectivas a futuro y del impacto de este conflicto en la economía. En este contexto, desde Payden & Rygel señalan que la clave para la Fed será «evitar» una sobrerreacción ante un fenómeno que consideran «transitorio».
«Estamos ante un ‘shock’ energético significativo, pero ni excepcional ni comparable a los episodios más severos del pasado. La economía estadounidense presenta hoy mayores amortiguadores: el peso de la energía en el consumo es menor, la dependencia del petróleo se ha reducido y el impacto sobre la inflación subyacente sigue contenido», explican.
Al otro lado del Atlántico, en Europa, el Banco Central Europeo (BCE) dirimirá mañana sobre los tipos. El mercado descuenta que mantendrá el precio del dinero en el 2% a la espera de contar con más información. En este contexto, la presidenta de la Junta Única de Supervisión del organismo, Claudia Buch, ha instado a la banca a vigilar su exposición a los sectores más vulnerables a un aumento de los riesgos externos ante la incertidumbre generada por Oriente Próximo.
