Publicado: abril 1, 2025, 2:07 pm
Apenas ha arrancado la semana y al Gobierno se le han abierto distintas vías de aguas que pueden provocar desgaste. La polémica por las declaraciones de la vicepresidenta María Jesús Montero por el caso Alves, la distribución de los menores migrantes no acompañados porque las comunidades alegan tener sobreocupación, y su plan para las universidades que ha despertado las críticas del PP y en el que en su presentación se habló en términos duros -«máquinas expendedoras», «chiringuitos»- de algunas universidades privadas. El Ejecutivo defiende su plan y niega que sea un ataque a las instituciones privadas. O, al menos, no todas.
El Ejecutivo quiere poner coto a la creación de universidades privadas y va a endurecer los criterios de creación, reconocimiento y autorización de universidades y centros universitarios, entre otras medidas. «Esto no va de universidades públicas contra privadas, esto va de universidades buenas contra malas», ha defendido Pilar Alegría, portavoz del Gobierno, tras la reunión del Consejo de Ministros. Defienden en el Ejecutivo que este plan ha sido trabajado de la mano de las instituciones públicas y privadas, que las privadas, de hecho, estaban invitadas al acto en el que Pedro Sánchez desgranó el plan y que no esperaban que se interpretase como un ataque a los centros privados. De hecho, en privado llegan a mostrar su sorpresa por esto.
«En EEUU se conoce como universidades de garaje. Hablamos de centros privados que lo único que tienen de universidad es el nombre. Suelen ser fondos de inversión que lo único que buscan es generar negocio. Centros privados que tienen un número escaso de estudiantes o que no ofertan un número claro de grados ni de másteres. Son sencillamente un negocio para expender títulos», ha descrito Alegría, haciendo una descripción algo más detallada, en ese propósito de desvincularse de una guerra contra las universidades privadas.
Lo que sí hace el Gobierno es poner el foco en comunidades del PP como Madrid y Andalucía, para denunciar que no se está destinando inversión a los centros públicos, mientras sí proliferan los privados, ajenos a esa necesidad de dinero público. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, respondió al Gobierno acusándolo de «llevar el guerracivilismo a todo». Además, criticó duramente los intentos del Gobierno por impedir la creación de nuevos centros universitarios privados: «Cualquier persona física o jurídica de carácter privado y de nacionalidad española tiene libertad para la fundación y dirección de centros docentes privados, es un derecho consagrado en la Constitución», reclamó.
«A la señora Ayuso yo la veo siempre muy elocuente, intentando introducir debates absolutamente estériles y le pediría que se remangara y se pusiera manos a la obra, que cumpliera con sus obligaciones y destinara más fondos a la educación pública», ha incidido la portavoz del Gobierno tras recordar que Madrid ha recortado un 30% la financiación a sus universidades públicas y es la segunda autonomía que tiene los precios de los créditos de grado más caros.
«¿Qué problema tiene el Partido Popular, la señora Ayuso y el señor Feijóo de garantizar la calidad en las universidades de nuestro país?», ha ahondado Alegría, añadiendo que los gobiernos populares de Andalucía, Madrid y Murcia han votado en contra de que se reduzcan los precios de las matrículas universitarias.