Publicado: abril 3, 2025, 8:02 am
La temporada del Atlético de Madrid está prácticamente acabada. En apenas tres semanas, el conjunto rojiblanco ha pasado de ser candidato a todo después de unos meses muy buenos y de euforia a decir adiós a la Champions en octavos de final, quedarse a las puertas de la final de la Copa del Rey y quedarse por el camino en la lucha por LaLiga.
A finales de marzo, el equipo liderado por Simeone afrontaba un mes ilusionante. En el horizonte más cercano se vislumbraban tres partidos ante el FC Barcelona, dos de Copa y la vuelta de liga, más la eliminatoria de los octavos de la Champions ante el Real Madrid. Sabían que era difícil, pero la ilusión y la confianza en el grupo hacían creer, pero al final todo salió cruz.
El Atlético comenzó su maratón de partidazos con un arreón inicial ante el FC Barcelona que le puso 0-2 en el marcador de la ida de las semis de Copa en apenas seis minutos. La alegría duró un cuarto de hora. Dos acciones consecutivas de los blaugranas igualaron el choque para luego ponerse 4-2 por delante. Aun así, los de Simeone consiguieron el empate en los instantes finales. El 4-4 de un partido épico invitaba a seguir creyendo en derrotar a los de Flick.
A las dos semanas llegó el gran varapalo. Después del 2-1 en la ida de la Champions en el Santiago Bernabéu, en el Atlético confiaron en dar la vuelta a la eliminatoria. Solo un cuestionado doble toque de Julián Álvarez en aquel penalti anulado de la tanda y el error de Marcos Llorente le separó de su objetivo.
El Metropolitano vivió su primera noche duda de las varias que quedaban por llegar. Tras meter el primer gol a los segundos de arrancar la vuelta, el Atleti no pudo batir a un gran Courtois y todo pasó a decidirse en una tanda de penaltis que se convirtió en el foco de la polémica por el lanzamiento de la ‘Araña’.
Julián Álvarez lanzo el segundo penalti del Atlético en la tanda. Lo marcó, pero el colegiado finalmente lo anuló al considerar que el argentino había tocado en dos ocasiones el balón, una decisión en el punto de mira durante varias semanas por la cuestionada claridad de las imágenes. Luego, Llorente falló su ocasión y el Real Madrid consiguió el pase, lo que supuso la caída de la moral rojiblanca.
Sin tiempo para recuperarse de la eliminación, el Metropolitano afrontó otro partido de altura unos días después, esta vez en LaLiga. El 16 de marzo, los del Cholo parecían tener la confianza intacta al ponerse 2-0 ante el Barça de Flick a falta de 20 minutos para el final del encuentro. Pero los culés remontaron. Nueva estacada al Atlético. Del alivio del 2-0 a un 2-4 que dejó la moral por los suelos entre la afición rojiblanca.
En apenas cinco días el Atlético de Madrid decía adiós a la Champions y a la Liga, sobre todo después de su anterior derrota ante Getafe y su empate después ante el Espanyol. Ya solo le quedaba la Copa del Rey, pero enfrente seguía teniendo al mismo rival, quizá el más complicado esta temporada.
La afición del Atlético acudió al estadio como de costumbre, pero el ambiente ya dejaba ver que la ilusión no era la misma que solo un mes atrás. Los recientes varapalos hacían difícil mantener la motivación y eso se vio en el terreno de juego y en las gradas.
Antes de la media hora Ferran Torres adelantó al Barça en una primera parte nula de los rojiblancos. A la vuelta de vestuarios parecía que los de Simeone salían con otra cara, pero solo fue un espejismo. El Atlético buscó el gol del empate durante apenas un cuarto de hora. El resto, dominio absoluto del conjunto blaugrana.
El pitido final de Munuera Montero en la vuelta de las semis de Copa certificó un nuevo varapalo rojiblanco después de un mes que, tanto fuera como en casa, se tradujo en un naufragio absoluto y un tramo decisivo de temporada para olvidar que deja al conjunto madrileño a nueve puntos en LaLiga, sin títulos y sin ilusión en lo que queda de campaña.