Publicado: abril 4, 2025, 10:07 am
No pasa muy a menudo, pero pasa. A veces, el interés de los ciudadanos se sitúa tan por encima de la batalla partidista que al PSOE y al PP les resulta difícil confrontar entre ellos. Cuando no imposible. Y además afloran su sentido de Estado, claro. Ocurrió con la reforma del artículo 49 de la Constitución, para sustituir el término «disminuidos» por «discapacitados». Ha ocurrido siempre en la lucha contra la violencia de género. Y sucede ahora en la respuesta a la guerra comercial de Donald Trump contra el mundo entero y contra la UE en particular, con aranceles del 20%.
Tanto en Génova como en La Moncloa son optimistas sobre el punto de partida para una posición común de defensa de los sectores afectados, pero en el PP quieren esperar a conocer todos los detalles, y apuntan que en todo caso será la UE la que marque el paso. En Bruselas hay acuerdo de populares y socialdemócratas, lo que allana el entendimiento en Madrid.
Por el momento, las señales son positivas por ambas partes. «Hoy ha estado bien», dicen ambos sobre el líder rival. Es la primera vez en mucho tiempo que en los cuarteles generales de socialistas y populares se cruzan piropos de este tipo.
En La Moncloa dicen que la reacción de Feijóo les ha parecido razonable, bastante ajustada. Y que lo que ha dicho esta en sintonía con la posición del Gobierno. Y que las críticas del líder de la oposición por el acercamiento táctico del Gobierno a China las ven normales.
En el PP aseguran que «hoy sí», Sánchez ha ido en la dirección correcta y por tanto «la puerta está abierta» para un pacto, pero le piden más: sobre todo, implicar a las comunidades autónomas en los planes de contingencia contra los aranceles estadounidenses, cosa que en el Gobierno ven con buenos ojos.
Tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo coincidieron ayer en criticar con dureza el «ataque» de Trump a la UE y, por tanto, a España. «La administración de EEUU ha decidido atacar de forma unilateral este vínculo» entre EEUU y Europa «desplegando un paquete de aranceles sin precedentes», dijo el líder socialista. «A este tipo de decisiones unilaterales sólo cabe oponerse de manera clara y contundente y quien ataca los intereses comerciales de mi país no contará con nuestra condescendencia», apuntó Feijóo.
Las críticas del PP tienen ahora otro destinatario: Vox. El partido de Santiago Abascal es el único que se ha salido del consenso europeísta, llegando a culpar a Feijóo y Sánchez de que Trump castigue a las empresas españolas. En Génova creen que Vox se ha metido en «un callejón sin salida», uniendo su suerte a la de un dirigente que «ataca directamente» los intereses del campo -un caladero claro de Vox- y las principales industrias españolas. «Nadie que diga ser patriota puede respaldar esta decisión ni tampoco minimizarla», aguijoneó Feijóo en un acto de El Español.
Otra novedad es que, esta vez sí, el Gobierno llamó de inmediato al PP para reunirse y debatir de sus planes. El ministro de Economía citó al vicesecretario económico del PP a una reunión en el Ministerio. Juan Bravo fue acompañado de los populares Paloma Martín y Francisco Conde.
La sintonía de populares y socialistas la reconoció también una figura muy influyente en el PSOE de Sánchez como es José Luis Rodríguez Zapatero. El ex presidente del Gobierno ve «tranquilizador» el mensaje del líder de la oposición contra el movimiento «proteccionista» y «contra la libertad de comercio» de Trump. Es «un ataque a nuestra agricultura, a nuestra industria y en definitiva a la gente», dijo Feijóo, para quien no cabe la «condescendencia» de Vox.
«Ciertamente, yo, si fuera una persona de derechas tendría una confusión tremenda», dijo Zapatero, para quien asistimos a la «dimisión de EEUU como líder mundial».