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Cáncer de mama en España: por qué los cribados no cubren a las mujeres de 40 años y sí a las de 70

Publicado: mayo 27, 2026, 11:08 pm

A María Varela le detectaron cáncer de mama metastásico en estadio IV a sus 42 años. «Fui al médico por una lumbalgia y salí con un cáncer sin cura que ha calado ya en varios huesos por todo mi cuerpo», explica en su petición de Change.org iniciada a finales de 2025 solicitando el acceso a la primera mamografía a los 40. Tal ha sido su repercusión, además de la evidencia científica, que ha hecho posible que el Ministerio de Sanidad aprobase la pasada semana la ampliación del cribado de cáncer de mama a mujeres de entre 45 y 74 años, dejando atrás la horquilla de entre 50 y 69, una pauta que data desde el año 1990. Tal y como anunció el Gobierno, «las comunidades y ciudades autónomas dispondrán de un plazo máximo de tres años para iniciar la modificación del programa y de hasta seis años para alcanzar una cobertura de invitación cercana al 100% en los nuevos grupos de edad». Además, el número de mamografías a realizar no varía: seguirán siendo cada 2 años. «Cada comunidad tendrá que elaborar los protocolos y organizarse para poder llevarlo a cabo», indica a ABC la doctora Isabel Echavarría, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica ( SEOM ) acerca del plazo otorgado. «Entiendo que es razonable y además muchas comunidades ya lo estaban ampliando -prosigue-. Supongo que la mayoría lo irán haciendo de forma relativamente precoz». La sanidad, al ser competencia autonómica, permite a los diferentes territorios respetar la horquilla que el Ministerio de Sanidad determina pero cada autonomía puede ampliar ese mínimo. Esto ha hecho que las mujeres valencianas o melillenses hayan tenido su primera mamografía a los 45 años mientras que las de Extremadura o Cantabria a los 48 y las asturianas y gallegas a los 50. Con la ampliación del cribado, «se elimina la desigualdad territorial», añade la experta. Según la doctora Echavarría, la SEOM «valora positivamente la ampliación de este cribado» pues no hay que olvidar que ya en 2022 «la Comisión Europea recomendaba ampliarlo a la franja de edad desde los 45 a los 74». La Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) estima que en 2026 se diagnosticarán más de 8.000 cánceres en adultos jóvenes en España, unos 3.400 en hombres y unos 4.800 en mujeres. El cáncer de mama representará el 20,5% de los casos. Además, en 2024, el cáncer de pulmón (6.691) superó por primera vez al de mama (6.563) como tumor responsable de una mayor mortalidad en mujeres. «Es verdad -prosigue la doctora- que en mujeres jóvenes de 45 a 50 no hay una evidencia científica clara de que reduzca la mortalidad pero sí que hay ciertos modelos que se han hecho en Estados Unidos que sugieren que sí podría reducirse. Sí se ha visto en el informe de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (RedETS) que sería una estrategia costoefectiva». Con respecto a las féminas de 70 a 74 años, «sí parece que podría reducir la mortalidad y además tiene sentido ampliar la edad de cribado en estas franjas cuando la esperanza de vida va aumentando, siempre que el cribado se realice en mujeres que tienen una esperanza de vida de al menos 10 años». Los cánceres más frecuentemente diagnosticados en mujeres en España en 2026 serán los de mama (38.318) y los de colon y recto (17.655), tal y como recoge el informe ‘Las Cifras del Cáncer en España 2026’ de la SEOM. En 2023, además, se detectaron 8.781 nuevos casos en mujeres de 55 a 64 años. Según los últimos datos disponibles del Sistema de Información Epidemiológica del Cáncer en España (SIEC), esta franja de edad es siempre la más alta de las series, pero lejos de ser una mala noticia, el dato pone en relieve cómo la detección permite frenar el avance de la enfermedad. Así, si se analizan los datos de mortalidad por cáncer de mama, se observa cómo las mujeres de 55 a 64, pese a ser las más numerosas en detección de la enfermedad, no son las que arrojan las tasas de mortalidad más altas. El registro más alto de mortalidad lo anotan las mujeres de 95 años en adelante con una tasa en 2024 de 281 mujeres de cada 100.000. Por detrás se situó la franja de edad de 90 a 84 años (204/100.000 hab.), seguida por la de 85 a 89 (150/100.000 hab.). Pese a que la tasa de mortalidad por cáncer de mama en mujeres de 30 a 34 años en 2024 es del 2,05 por 100.000 habitantes (de las más bajas) es la que más ha subido desde 2013 (ha pasado de ser un 1,53 por 100.000 a un 2,05). Además, las mujeres de 35 a 39 años, pese a no estar incluidas en la campaña de cribado, son las que más han visto reducir su tasa de mortalidad (de 7,081 a 4,303 por 100.000 habitantes). «Con respecto a la mortalidad en mujeres jóvenes, estas pacientes no están incluidas en los programas de cribado ni es previsible que lo estén porque la incidencia es muy baja», explica la doctora Echavarría. «Las campañas de cribado no tienen mucho sentido si la incidencia es tal en una en una franja de edad concreta -continua-. Además, las técnicas a día de hoy no son adecuadas para este grupo de población porque al tener las mamas más densas, la mamografía es una técnica que puede no ser especialmente rentable en ellas». Sí reconoce la secretaria científica de la SEOM que por suerte «cada vez hay mayor concienciación sobre que incluso una mujer joven puede tener un cáncer de mama. Y, por supuesto, también se han mejorado mucho los tratamientos en casos precoces e incluso cuando la enfermedad está avanzada. Gracias a eso, está mejorando la supervivencia». Si las pruebas se han estado haciendo hasta los 69 años es «porque los grandes estudios demostraron la reducción de la mortalidad con las mamografías hasta esa edad», apunta la experta, «pero cada vez hay más datos de que también podrían beneficiarse hasta los 74 años y aumentar la esperanza de vida. Por eso tiene sentido que se amplíen los programas de cribado, pues es una población en la que la incidencia del cáncer de mama es más alta». La alta tasa de mortalidad en las mujeres de más de 85 años se debe, «en primer lugar, por la edad, a causas no oncológicas, y también a que en algunos casos depende de la situación clínica de las pacientes y que no se pueda hacer el tratamiento óptimo. Dentro de que la edad no sea una limitación, sí lo van a ser las comorbilidades, las enfermedades que tenga esa paciente y sobre todo su situación general», aclara la doctora. En lo que se refiere a morbilidad hospitalaria, son las de entre 65 y 84 años las que desde 2020 presentan un índice de ingresos mayor por la enfermedad. Por detrás se sitúan las mujeres de entre 45 y 64, seguidas por las más ancianas (85 – 94). En concreto, el grupo de edad de entre 65 y 74 años es el que arroja la tasa más alta de morbilidad, un conjunto que no estaba incluido en la horquilla mínima establecida por el Ministerio de Sanidad. Asimismo, entre las mujeres de 75 a 84 años la tasa de morbilidad es la segunda más alta. «Las franjas de edad en las que se realiza el cribado se establecen en base a ensayos clínicos que demuestran una reducción de la mortalidad al implementar los programas de cribado o, al menos, que haya evidencia que sugiera que lo podría hacer porque tenemos que tener claro que los cribados no están exentos de riesgos», recuerda la doctora Isabel Echavarría. «Al final, estos exámenes que detectan lesiones premalignas, lesiones o tumores pueden sobrediagnosticar en una población de edad en la que probablemente no les vaya a dar problema por encima de los 75 años. Por eso, a día de hoy, no se incluyen: no se ha demostrado que los beneficios superen a los riesgos. Habrá que ver en un futuro, según la esperanza de vida, si tiene sentido», concluye.

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