Publicado: marzo 30, 2025, 2:07 pm
Aitor Esteban anticipó en la víspera de su designación formal como presidente que el PNV debe «ponerse las pilas» ante un escenario político plagado de incertidumbres y con Bildu pisándole los talones. El mensaje se compartió con rapidez entre los casi 700 asistentes a un cónclave interno que fue diseñado para reforzar la marca y el liderazgo político del PNV en Euskadi y a punto estuvo de convertirse en el Rosario de la Aurora. Solucionado mal que bien el relevo de Andoni Ortuzar por el de Esteban, los cuadros del PNV respaldaron ‘a la búlgara’ las cinco ponencias que definen una ‘hoja de ruta’ que aboga por el «pragmatismo», reclama que Euskadi llegue sea reconocida como una «nación» en Europa y ordena a sus cuadros «reevaluar» su relación con los ciudadanos para «conectar mejor con ella». La nueva dirección ya trabaja para que «el partido» no siga fagotizado por la gestión en las instituciones.
Aitor Esteban pretende recuperar la «bicefalia» no sólo en momentos críticos como las decisiones sobre los relevos de los cargos institucionales sino para representar, día a día, a un PNV difuminado por la gestión. El nuevo presidente del PNV tendrá que aclarar esta misma mañana en el vetusto frontón Atano III cómo pretende llevar a cabo este resurgimiento forzado por la pérdida de casi 100.000 votos y la amenaza electoral de EH Bildu que en el gran examen de las autonómicas de 2024 se quedó a tan solo 29.000 votos de diferencia. Esteban recibirá hoy la makila de un Andoni Ortuzar que ayer ya asumía con una sonrisa su nueva condición de jeltzale (militante del PNV) y con el respaldo de Imanol Pradales, un lehendakari avalado por la anterior dirección y que tendrá ahora que buscar un nuevo equilibrio en esta nueva «bicefalia».
Las cinco ponencias que desde ayer conforman el núcleo ideológico y organizativo del PNV para los próximos cuatro años fueron avaladas por más del 92% de los 345 compromisarios presentes en el Atano III. Casi una treintena de asistentes cuestionó -con su abstención o su voto en contra- la que establece los criterios generales para cambiar un modelo organizativo decimonónico que incluye procesos internos de seis meses de duración como el que ha hecho tambalear la unidad interna de un partido conformado por más de 21.000 afiliados y con cientos de cargos públicos en el País Vasco y en Navarra. El objetivo es «evolucionar para seguir siendo la fuerza líder», resumió ayer Imanol Lasa el dirigente del PNV de Guipúzcoa que ha liderado el documento ratificado por la Asamblea General. La constante apelación al «liderazgo» político del PNV constata una preocupación creciente ante los últimos resultados electorales. El PNV solo mantuvo ese liderazgo en las urnas de las elecciones vasca en Vizcaya (60.000 votos de diferencia en las autonómicas de 2024) pero va por detrás de Bildu en Guipúzcoa (29.000 votos) y en Álava (4.000)
El PNV de Esteban reforzará su presencia política con «portavoces locales» y se compromete con una «escucha activa» con la sociedad que no le resultó muy efectiva en el proceso interno que inició en 2022 cuando ya empezaba a vislumbrar la necesidad de una reacción ante el protagonismo político de EH Bildu.
Mientras Esteban se afana en recuperar el músculo interno, el PNV aspira a que Euskadi sea reconocida como «nación» en Europa. Los nacionalistas abogan por «el diálogo, el pragmatismo y los acuerdos» en este objetivo muy alejados de proclamas soberanistas. Pero mantienen este objetivo con la apuesta por mecanismos de representación propios como la Macrorregión Atlántica y la puesta en marcha de una «diplomacia» política en todos los ámbitos internacionales.