Publicado: agosto 29, 2025, 4:01 pm
Durante años, los ladrones de protagonismo en mi escritorio eran los mismos: el monitor, el teclado mecánico que suena como una bendita máquina de escribir, los AirPods que me acompañan desde la mañana hasta la madrugada. Y entre todos ellos, siempre escondido bajo la mesa, estaba ese accesorio humilde pero imprescindible: la regleta de enchufes. Nunca pensé en ella como algo que mereciera atención. Era como el cable coaxial de la tele en los noventa: esencial, pero invisible.
Sí, también podéis cambiarle el color a los enchufes
El Genki Moonbase, cuyo nombre ya mola por si solo, rompe esa lógica. Desde que lo conecté por primera vez tuve la sensación de estar inaugurando un accesorio que no quería esconder. Lo coloqué en medio de la mesa, y en lugar de afearla, parecía que la completaba. La estética es un cruce entre algo salido de una peli de ciencia ficción de los 50 y Cyberpunk 2077, con tonos negros y azules que recuerdan a una estación espacial salida de Starfield. Genki ha conseguido lo que parecía imposible: convertir una regleta en pieza central de la decoración tecnológica. En una parte más de para nuestro setup que queremos enseñar también.
El botón lateral es táctil y permite cambiar entre los diferentes colores de los enchufes (o apagarlos del todo)
El efecto va más allá de lo visual. Pesa casi un kilo, lo suficiente como para transmitir solidez, y su cable trenzado de metro y medio me recuerda a esos viejos cables de los equipos de audio de los ochenta, preparados para durar décadas. No parece un accesorio temporal – parece un objeto que podría acompañarte tanto en un estudio creativo como en la mesa de mando de una nave espacial.
Una “central eléctrica” portátil… en tu escritorio
Dependiendo de la configuración del país, el diseño de los enchufes cambia. En EEUU y UK, son algo más discretos
Lo que realmente convierte al Moonbase en algo distinto es su versatilidad. Estamos hablando de un 7 en 1: tres tomas de corriente y cuatro puertos USB-C capaces de entregar hasta 240W en conjunto. En la práctica, significa que puedo tener el MacBook Pro cargando a máxima velocidad, el iPad conectado, el iPhone al lado, y aún me sobra para alimentar la Nintendo Switch y un par de periféricos más. Todo desde un único bloque compacto (que no es horrible).
La Moonbase tiene 3 enchufes tradicionales y 4 puertos USB-C
Genki lleva años trabajando con tecnología GaN (nitruro de galio), lo que permite que este cargador genere menos calor y mantenga una eficiencia altísima. Eso se nota en el día a día: puedo conectar varios dispositivos exigentes a la vez y el Moonbase apenas se inmuta, aunque sí es cierto que al tacto se siente algo templado incluso sin uso, como con una temperatura constante. Es un detalle que recuerda que aquí dentro hay una auténtica planta de energía miniaturizada.
La protección y la seguridad de la Moonbase es buenísima ante cortocircuitos y demás calamidades
Las pruebas que hice me convencieron de que no se trata de una simple “regleta con USB”. Hay inteligencia detrás de cómo reparte la energía: el puerto principal puede dar hasta 140W de carga si se usa en solitario, lo que es suficiente para portátiles de gama alta. Y si conectas varios dispositivos, regula automáticamente los vatios para que ninguno se quede sin lo necesario. En la práctica, se traduce en menos cargadores por el escritorio, menos cables enredados… una sensación muy cercana a lo que yo imagino como un “futuro ordenado” – al menos con los cables mínimos que necesitamos tener. Y por qué no decirlo, un alivio para mi TOC cuando veo muchos cables en la mesa.
La experiencia de usarlo en el día a día
Aquí todavía habían demasiados cables en la mesa: después de instalar el Genki toca agrupar cables para que todo quede perfecto
Lo más curioso del Moonbase es cómo cambia tu percepción de algo tan básico como enchufar cosas. Obviamente nunca había tenido un regleta de ciencia ficción como esta. No te parece que estás escondiendo un ladrillo de plástico negro, sino que interactúas con un accesorio con personalidad. Ese aro de LEDs que rodea las tomas – con varios colores configurables – no es solo estético, también sirve como indicador de estado. Si el sistema detecta que un dispositivo pide más potencia de la que puede entregar, se enciende un rojo de alerta, casi como si fuera un reactor nuclear entrando en modo seguro.
El color de los enchufes se puede cambiar, y también sirve como alerta si la Moonbase detecta algún problema con algún dispositivo
Con la mesa cargada de gadgets, agradecí también las protecciones de seguridad avanzadas. Personalmente creo que no lo tenemos demasiado en cuenta en nuestras casas: sobrecargas, picos de voltaje, cortocircuitos… Nunca piensas en ello hasta que ocurre, pero saber que tus equipos más caros (que si son de Apple, serán todos) están protegidos da una tranquilidad enorme. Y más en un tiempo en que muchos trabajamos con un único portátil que lo es todo: oficina, cine, estudio de música y consola portátil.
¿Inconvenientes? Alguno hay. El primero es el precio, 114.95€, que lo coloca en la categoría de capricho premium. Y aunque lo justifica con diseño y potencia, no es el accesorio más accesible que quizás queramos comprar. Además, si eres de los que siempre exige la máxima velocidad de carga en todos los puertos a la vez, notarás cierta reducción de vatios cuando se usan todos simultáneamente. No es dramático, pero es una limitación que conviene conocer, y siempre teniendo en cuenta que estamos con un accesorio de 7 puertos que se controlan inteligentemente.
Un futuro donde incluso las regletas tienen personalidad
El Moonbase sinceramente me ha encantado. Me recuerda a esos objetos cotidianos que de repente cambian de estatus, como cuando Apple decidió que unos auriculares podían ser algo más que un accesorio barato que venía en la caja, y con los AirPods creó un icono cultural. Aquí, Genki ha hecho algo parecido con un accesorio que siempre dimos por sentado – pero que sobre todo, que es utilísimo tener a mano (y a la vista) en el día a día.
La comparación no es exagerada: el Moonbase no solo organiza tu energía, organiza tu mesa y, en cierto modo, tu manera de relacionarte con la tecnología. No es el típico dispositivo que escondes detrás del monitor, es el que quieres enseñar cuando alguien entra en la habitación. Como un vinilo de colección en un salón, o ese teclado mecánico retroiluminado que sacas con orgullo como una buena Fender se exhibe en casa de un guitarrista.
En definitiva, el Genki Moonbase es bastante más que un cargador múltiple. Nos recuerda que incluso en los detalles más mundanos – como enchufar algo a la corriente – puede haber diseño, personalidad y una pizca de emoción. No será para todos, es caro, a algunos les parecerá excesivo – pero para quienes vivimos rodeados de tecnología, una idea así se convierte en un pequeño centro de control que hace que todo funcione mejor. Y lo hace, por fin, con algo de rollazo. ¿Por qué no?
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La noticia
Las regletas solían ser invisibles. El Genki Moonbase llega para que ahora quieras que presumir de ellas
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Pedro Aznar
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