Publicado: agosto 28, 2025, 10:07 pm
«España cumple su compromiso con la OTAN». El Gobierno saca pecho tras el informe de la Alianza Atlántica que estima que el país alcanzará este año un gasto militar correspondiente al 2% de su Producto Interior Bruto (PIB). Según estos datos preliminares, el gasto nacional en Defensa habrá crecido más de un 43% respecto a 2024, al pasar de 22.600 millones de euros a los 33.100 millones de este curso. Una cifra con la que España alcanza por primera vez el objetivo de gasto acordado por los Estados miembros en la Cumbre de Cardiff (Reino Unido) de 2014 para la década posterior. El informe de la OTAN, sin embargo, deja al descubierto los problemas de reclutamiento en las Fuerzas Armadas a los que se enfrenta el país, que desde entonces ha visto decrecer su número de efectivos en 3.600. De los 121.800 militares de hace diez años a los 118.200 actuales.
El comunicado de la Alianza coincidió con la visita de la ministra de Defensa, Margarita Robles, este jueves a Berlín, donde compartió rueda de prensa con su homólogo alemán, Boris Pistorius, justo un día después de que el Gobierno del canciller Friedrich Merz aprobase un proyecto de ley para recuperar el servicio militar, inicialmente voluntario aunque con la opción de volver a convertirlo en obligatorio en caso de necesidad.
Robles descartó que el Ejecutivo de Pedro Sánchez pueda llegar a plantearse una medida similar a la que ahora deberá ser ratificada por el Bundestag: «Apoyamos el sistema que tenemos en este momento, Alemania tiene su modelo y España el suyo», zanjó.
España es el octavo país con mayor contingente de uniformados de cuantos integran la Organización del Tratado del Atlántico Norte, por detrás de Estados Unidos (1.300.000), Turquía (494.500), Polonia (233.800), Francia (204.700), Alemania (186.400), Italia (171.200) y Reino Unido (138.100) y por encima de Grecia (111.700) o Canadá (77.100).
De este top 10, España es el tercer Estado europeo que más militares ha perdido desde 2014. Únicamente, el Reino Unido (30.600 efectivos menos) e Italia (12.300) han experimentado una reducción mayor en sus filas, aunque sus Ejércitos siguen siendo superiores en número al español. Salvo Estados Unidos (que hace una década contaba con 38.000 militares más, pero cuyas cifras siguen estando a mucha distancia), el resto de países han incrementado sus Fuerzas Armadas y, en algún caso, de forma muy significativa, como Polonia, que en el año 2014 tenía 99.000 uniformados.
El pasado mayo, el presidente del Observatorio de la Vida Militar, Mariano Casado, expresó su preocupación por los procesos de reclutamiento de la escala básica (Tropa y Marinería) en la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, en la presentación de la memoria anual correspondiente a 2023. En recientes declaraciones a EL MUNDO, el máximo responsable de este organismo consultivo de las Cortes Generales lamentaba que «se habla mucho de grandes programas y gasto en Defensa, pero no del personal».
«Un teniente recién egresado cobra menos que un Guardia Civil en la misma situación», señalaba Casado como ejemplo de un factor común «en todas las escalas» y que contribuye «al malestar y la desmoralización». Uno de los problemas detectados es la convocatoria de plazas inferior al número de bajas por finalización de contrato o pérdida de aptitudes psicofísicas.
España, además, se enfrenta a un horizonte demográfico que no permite aventurar un cambio de tendencia, ya que el progresivo envejecimiento de la población reducirá el potencial nicho de candidatos a ingresar en la carrera militar.
Los datos del informe de la OTAN reflejan que el gasto militar español ha ido reduciendo la proporción destinada al personal en los últimos años. Si en 2014 representaba el 67,3%, hoy no llega al 28% incluyendo pensiones. El 35,3% corresponde a misiones y gastos derivados, el 32,3% a equipos e investigación y el 4,6% a infraestructuras.
Las crisis económicas entrelazadas tras la pandemia del covid y la invasión rusa de Ucrania acarrearon un cambio de prioridades en el gasto público. En la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid en junio de 2022, Sánchez anunció un aumento progresivo del gasto militar de España con el objetivo de alcanzar ese porcentaje en 2029. Sin embargo, la nueva llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la continuidad del conflicto bélico en el Este de Europa volvieron a acelerar a principios de este año las exigencias de su cumplimiento.
Con datos estimados de 2024 y 2025, la OTAN señala que todos sus miembros, salvo Islandia, que no cuenta con Fuerzas Armadas, cumplen ya con el objetivo de gasto de Cardiff, cuando el año pasado eran solamente 19 de 31 los que alcanzaban este hito. En la cumbre galesa, solo Estados Unidos, Grecia y el Reino Unido sobrepasaban el 2%.
Junto a España se sitúan en este porcentaje Bélgica, República Checa, Luxemburgo y Portugal, mientras que otra decena de países registran gastos en Defensa de entre el 2 y el 2,1% de su PIB.
Aumento de la inversión
El pasado abril, Sánchez puso en marcha el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa de España y Europa como fórmula para saltar del 1,4% del PIB en Seguridad y Defensa de 2024 al 2% este año. Una inversión de 10.470 millones de euros adicionales a los ya destinados a estas políticas que aseguró que no implicarían subidas de impuestos, mayor déficit público o reducir la inversión en el Estado del bienestar.
El acuerdo del Consejo de Ministros llegaba tras las amenazas de Trump de abandonar la OTAN si sus socios no se comprometían a equilibrar el gasto militar y después de la aprobación del plan de rearme acordado por la Unión Europea, con la relajación de las reglas fiscales para que los países inviertan masivamente en el ámbito militar o la creación de un instrumento de 150.000 millones de euros en préstamos.
En la última cumbre de la OTAN, celebrada en junio en La Haya (Países Bajos), Sánchez se desmarcó del objetivo de inversión del 5% del PIB en Defensa hasta 2035, como exige Estados Unidos (3,5% en inversión directa y 1,5% en gastos relacionados con la seguridad). El presidente del Gobierno aseguró que con un 2,1% el país «podrá mantener todo el personal, equipamiento e infraestructuras» requeridas por la Alianza para hacer frente a las posibles amenazas. El gasto por cápita español es de 676 dólares por habitante, lejos del de EEUU, que casi lo cuadruplica con 2.470, o el de Polonia, que con su fuerte crecimiento supera los 940.
Sin embargo, el objetivo del 2% ya supuso en abril un problema para el jefe del Ejecutivo, tanto con Sumar, su socio de coalición, como con varios de los partidos que apoyaron su investidura. La intención del Gobierno de presentar un proyecto de Presupuestos Generales del Estado tendrá en este asunto uno de sus principales escollos, con grupos como Podemos, que marca como línea roja para sentarse a dialogar cualquier aumento del gasto militar, un asunto en que otros partidos del bloque de izquierdas, como Esquerra Republicana, EH Bildu o el BNG tampoco se alinean con el PSOE o en el que Junts exige que parte de ese aumento en la inversión en Defensa revierta en Cataluña.