Publicado: abril 4, 2025, 6:07 am
«Tú coges un coche eléctrico con su batería de litio ardiendo, lo sumerges en agua, lo mantienes varios días ahí dentro, y cuando parece que ya está frío lo sacas… Y vuelve a arder. En países donde estos incendios se apagan así les sucede constantemente».
«Hay mantas térmicas que aguantan hasta 1.600 grados centígrados de temperatura, y que se utilizan para extinciones de este tipo. Encierras el coche eléctrico ahí, lo mantienes bien cubierto un tiempo… Pero es que en cuanto abres la manta vuelve a entrar el oxígeno, y el incendio se reaviva, aunque hayan pasado días».
¿Días? «Sí, sí, días».
«Deberíamos tener contenedores llenos de agua donde sumergir estos vehículos para poder apagar estos fuegos, porque son muy diferentes de los habituales, mucho más intensos. Bueno, y hay que adaptar todos los garajes en acceso, ventilación, compuertas, rociadores de agua, zonas independientes para estos coches… Lo que hay ahora no vale. Hay que aislar esos coches en lugares donde se pueda responder a un incendio con mínimas garantías. Esta es la cruda realidad».
Son frases de Rafael Moro, de 69 años, quien fue director de Bomberos, Protección Civil y Policía Municipal de Alcorcón durante siete años, entre 1992 y 1999, y actualmente vicepreside la Asociación Española de Lucha Contra el Fuego (Aself).
Moro, que desgrana en esta entrevista las propuestas de la asociación, no quiere resultar alarmista, ni «demonizar los vehículos eléctricos», tras la muerte de dos bomberos el pasado miércoles tratando de extinguir el incendio de un Porsche híbrido en un garaje de la ciudad del sur de Madrid. Una tragedia que, dice, «se produjo por mala suerte, por la confluencia de varias desgracias justo en ese momento y lugar, porque los bomberos de Alcorcón sí están preparados para hacer frente a estos incendios, no como muchos otros en toda España».
Sin embargo, explica Moro, «hay que decir las cosas, y el de las baterías de litio es un reto para el que en general, como país, no estamos preparados. Son fuegos mucho más intensos que los habituales, difíciles de extinguir y muy poco estudiados. Pero ojo, no sólo en los coches eléctricos: también se están empezando a usar estas baterías en casas, para guardar energía solar. Es un problema grave, porque vamos a empezar a ver incendios graves en casas, y dependiendo de en qué lugares se produzcan, no va a haber recursos para apagarlos. En ciudades grandes sí, pero en otras…».
Y pone un ejemplo: «Ávila, sin ir más lejos. Hay entre seis y ocho bomberos habitualmente de guardia para toda la provincia. Si están en un sitio, no pueden estar en otro, como suele suceder. Si les cae un incendio así, no sé cómo lo harían, la verdad».
Moro, vicepresidente de una asociación que agrupa a 890 bomberos entre activos e inactivos, y que desde 2022 realiza seminarios para formar a efectivos sobre cómo enfrentar fuegos de este tipo -«en el primero se presentó la manta térmica que ahora estamos utilizando»-, hace también un juicio poco tranquilizador: «Ni siquiera sabemos con exactitud qué tipo de incendio genera una batería de litio, al menos nosotros».
¿Qué quiere decir ese «al menos nosotros»? ¿Que la industria automovilística quizás sí, pero quienes tienen que apagar los incendios no? «Nosotros, al menos, no lo sabemos, no puedo decir más. Por eso pedimos que se cree un instituto nacional de estudio del litio. No está descrito qué genera, y cada parque de bomberos acaba haciendo una cosa distinta para apagar estos incendios: no hay ninguna unidad sobre cómo tratarlos. Es más, tampoco hay ningún plan para cuando arda un camión con batería de litio, o un autobús. No hay método para luchar contra eso. La implantación de estas tecnologías eléctricas va mucho más rápida que la planificación de qué se hace si arden y hay que decírselo a la gente».
Moro, que explica que su asociación tiene varios expertos investigando por su cuenta el tema -y que han contribuido al Procedimiento de Intervención en Emergencias de Madrid capital-, llega incluso a señalar que «en realidad, el Estado debería obligar a que con la compra de cada coche con batería de litio, una parte de ese dinero fuera destinado a investigar cómo parar estos incendios… Sé que esto no le gustará a las automovilísticas, pero quizás sí a las aseguradoras», señala.
«Además, hay otra derivada importante», agrega: «La contaminación que genera el litio es enorme, mayor que casi cualquier otra. Los procesos de descontaminación son mucho más complejos. El agua en que se sumergieran los coches debería descontaminarse, e incluso la ropa de los bomberos que intervinieran», asegura.
Sobre esto narra una experiencia cercana: «En la localidad donde yo vivo recientemente se registró un incendio en un domicilio, provocado porque ardió la pila de litio de una de estas aspiradoras autónomas domésticas», dice. «Pues al haber ardido litio, la aseguradora de la casa obligó a los propietarios a tirar absolutamente todo de dentro de la vivienda. Lo daban todo por contaminado. Todo».
«El problema», continúa, «es que aún no se sabe qué causa el litio, pero el litio está ya por todas partes en nuestras vidas, y lo va a estar muchísimo más. Por eso hay que investigarlo seriamente, y para ello el Estado, que no tiene la responsabilidad de apagar los incendios en los hogares y los garajes [la poseen las comunidades autónomas], sí debe tomar las riendas de esto a nivel general. Hay que investigar y preparar lo mismo normativas que depósitos de agua, y esto lo debe hacer el Estado central, creemos», finaliza.