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Enfermería: Un curso para recuperar el humanismo en tiempos de alta tecnología

Publicado: noviembre 7, 2026, 11:08 pm

La sanidad nunca había tenido tantos recursos tecnológicos, ni tanta capacidad para diagnosticar, tratar y anticiparse a la enfermedad. Esta evolución convive con uno de los grandes retos del sistema: evitar que la creciente tecnificación, la presión asistencial y la estandarización de los procesos terminen alejando a los profesionales de la realidad de la persona que tienen delante. Humanización, en este contexto, deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una competencia profesional. Esta es la premisa del Curso Enfocado Humanización de la Atención Sanitaria, impulsado por la Fundación Humans en colaboración con la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra y su Unidad de Programas Profesionales, en colaboración con Merck, «que actuó como catalizador para ponernos en contacto a dos entidades que compartimos el mismo ADN en la visión del humanismo sociosanitario», explica el doctor Julio Zarco, presidente de la Fundación Humans y gerente del Hospital Niño Jesús. El programa busca trasladar a la práctica el Cuidado Centrado en la Persona (CCP) y hacerlo, además, desde una perspectiva interdisciplinar con todas las especialidades del ecosistema sociosanitario. Ana Choperena, decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra, sitúa el origen de la iniciativa precisamente en las transformaciones que está viviendo el sistema sanitario. La formación, explica, surge ante «la necesidad real de humanizar la práctica clínica diaria, donde la tecnificación y la estandarización a menudo despersonalizan los cuidados y generan desgaste emocional en los profesionales». Y advierte de las consecuencias: «Cuando descuidamos la dimensión humana, la relación terapéutica y la confianza en el sistema, todo lo anterior se resiente». La propuesta pretende «integrar los valores del humanismo en la propia práctica asistencial mediante competencias concretas: empatía, compasión, escucha activa, la relación profesional-paciente, la propia experiencia del paciente… una serie de valores que constituyen el humanismo sociosanitario y que son los mismos que tiene la Universidad de Navarra desde hace décadas», explica Zarco. Estas competencias son importantes en todos los perfiles sociosanitarios, pero muy especialmente la enfermería. También incorpora una dimensión que cobra especial relevancia en un entorno de elevada exigencia profesional: «Cuidarte para cuidar», centrada en la salud mental y el bienestar de los sanitarios, apunta Choperena. Esta visión enlaza con la que defiende Julio Zarco: el avance tecnológico y la humanización no son caminos contrapuestos. «Debemos tener una alta capacitación y una capacitación tecnológica adecuada pero, antes que eso, debemos tener una alta capacitación humana. Y esa es la que no podemos perder». La clave estaría, precisamente, en conseguir que la innovación continúe avanzando a la vez que las dimensiones relacionales del acto asistencial. El programa, que se imparte en modalidad online en una plataforma financiada por Merck para facilitar la conciliación de los profesionales con su actividad. Su carácter multidisciplinar se refuerza con la participación de ámbitos como Medicina, Farmacia o Arquitectura y de la Clínica Universidad de Navarra, además de la Facultad de Enfermería, que lidera el programa. Uno de sus elementos diferenciales es que la humanización se mide: los participantes evalúan su punto de partida mediante el cuestionario validado PCPI-S, Person-Centred Practice Inventory Staff. Choperena insiste en que «este curso no se trata de una declaración teórica de buenas intenciones, sino de una propuesta disciplinar, que incluye herramientas científicas validadas que evalúan el impacto real de la atención sanitaria». El cambio de perspectiva también afecta al papel del paciente. Para Zarco, una atención auténticamente humanizada implica incorporarlo, junto a su entorno, al propio proceso asistencial: «Si conseguimos que el paciente, su familia y su entorno sean una variable más del equipo sociosanitario, habremos conseguido un objetivo muy importante». Choperena lo expresa desde el objetivo que se persigue: «El paciente pasa de ser un caso clínico, a ser reconocido en su totalidad, considerando sus valores, historia de vida y preferencias». El objetivo es integrar a la persona y a su familia mediante decisiones compartidas y conseguir que la mirada del profesional y la vivencia del paciente se aproximen, favoreciendo la satisfacción, la adherencia terapéutica y la confianza. El enfoque integral es una de las principales fortalezas del programa, que ya ha formado a un millar de sanitarios. Porque humanizar el sistema en su conjunto difícilmente puede depender solo de la voluntad individual de sus profesionales. Implica incorporar esa perspectiva a equipos, espacios, procesos y formas de liderazgo. El programa comenzó en mayo de 2025 en el Servicio Aragonés de Salud y posteriormente ha formado a profesionales de la Región de Murcia. Cada edición admite un máximo de 250 alumnos para preservar la calidad pedagógica y el acompañamiento. En un momento en el que inteligencia artificial, automatización y medicina de precisión están ampliando las posibilidades y los resultados asistenciales, el proyecto reivindica una idea aparentemente sencilla pero crucial: la excelencia técnica y el cuidado humano no compiten entre sí. El reto consiste en avanzar en ambos al mismo tiempo. Y, para ello, la humanización no puede quedar únicamente en la vocación. También hay que enseñarla, entrenarla, medirla y convertirla en cultura sanitaria. Julio Zarco y Ana Choperena definen en tres los pilares sobre los que se asienta el humanismo asistencial: Las competencias relacionales, que tienen que ver con todas las destrezas, habilidades y aptitudes que deben tener los profesionales para enfrentarse a la enfermedad, al dolor a la perdida y a la enfermedad. La experiencia del paciente, porque una dimensión crucial del humanismo es la participación activa y proactiva del paciente en la toma de decisiones compartida. «Cuando el paciente se convierte en una variable más del equipo, se consigue sanar mejor y acortar los tiempos», apunta Zarco. El liderazgo humanístico, una forma de abordar la asistencia anclada en los principios del humanismo y un diseño de procesos asistenciales integrados que tiene que ver con una determinada mirada, con una determinada perspectiva de cómo hacer las cosas y que tiene que ver más con la planificación y la gestión. «La experiencia humanizada del paciente comienza desde el primer contacto en admisión», recuerda Choperena.

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