Publicado: octubre 2, 2026, 11:29 am

Christa Pike tenía 18 años cuando en 1996 fue condenada a muerte por un asesinato. Llevaba tres décadas en el corredor de la muerte y el estado de Tenesse (Estados Unidos) iba a ejecutarla este miércoles. Durante más de una hora, sus responsable penitenciarios intentaron matarla. Para su sorpresa, fracasaron. La paradoja es que ahora esas mismas autoridades trabajan para salvarle la vida.
Tras dos intentos de ejecución con inyección letal, Christa se encuentra ahora en estado crítico en una habitación de un hospital no revelado, según explicaron sus abogados, Randy Spivey y Stephen Ferrell. Los letrados han pedido que a Pike se le conmute la pena de muerte.
Christa Pike, una infancia de abusos
Pike nació en marzo de 1976 en Beckley, Virginia Occidental. Su infancia fue una pesadilla. Según contó ella misma, sufrió abusos físicos y sexuales por parte de la pareja de su madre. Los servicios sociales se ocuparon de ella temporalmente y llegó a abandonar su hogar, Además, cuando tenía 11 años la violó un vecino, según informó The Intercept. A los 12 Christa intentó suicidarse, según relató una tía suya.
Con 15 años, Pike fue sorprendida entrando ilegalmente en un centro comunitario para robar dulces y fue enviada a un centro de evaluación juvenil en Carolina del Norte. En esa institución, que al parecer aplicaba un régimen disciplinario estricto, la chica permaneció más de un año. Allí obtuvo su certificado de equivalencia de educación secundaria. Christa llegó a trabajar como asistente de maestro.
«Al conversar con Christa, llegué a comprenderla», escribió un consejero que trabajó con ella en una carta de solicitud de clemencia de la que da cuenta People. «Aunque enfrentaba problemas psicológicos y las consiguientes dificultades de comportamiento, pude ver que era una buena chica que intentaba encontrar su lugar en el mundo. Nunca la vi actuar de manera agresiva o violenta. Intentaba descubrir cómo sanar sus traumas y cómo afrontar las dificultades de su vida, a pesar de carecer de una red de apoyo», relató este terapeuta.
El asesinato de Colleen Slemmer
La noche del 12 de enero de 1995, Pike —junto con su novio Shipp y su amigo Peterson— llevó a una zona apartada del campus a una compañera del programa de formación laboral Job Corps en Knoxville. Se llamaba Colleen Slemmer y tenía 19 años. Los cuatro estudiantes se dirigieron juntos al bosque.
Ya en la umbría de los árboles, Pike y Shipp atacaron a Slemmer. El novio declaró que incluso grabó un pentagrama en el cuerpo de la joven, según The New York Times. El cuerpo de la chica fue hallado a la mañana siguiente y la policía inició la investigación del asesinato. En apenas 36 horas, los tres adolescentes fueron detenidos y acusados formalmente.
Los investigadores efectuaron las detenciones después de que Christa tomara un fragmento del cráneo de Slemmer y se lo mostrara a al menos una persona. En aquel momento, tanto los investigadores como los medios de comunicación vincularon el asesinato con el fenómeno del «pánico satánico» que imperaba entonces, debido al pentagrama y a la supuesta presencia de un altar satánico en la habitación de Shipp, según Mean Girl Murders, la serie documental de Discovery.
«Los medios me retrataron como una persona malvada, como una adoradora del diablo», afirmó Pike tiempo después en ese documental. Al tiempo, negó ser ella quien estaba interesada por el culto satánico: «A mí nunca me interesaron esas cosas».
Poco después de ser detenida, Pike confesó el crimen y relató lo sucedido, según informó WBIR. Alegó que creía que Slemmer estaba interesada en Shipp, por lo que inicialmente solo quería amenazarla y pelear con ella, pero fue incapaz de «poner freno» a la situación, según consta en los documentos judiciales. Pike, Shipp y Peterson fueron hallados culpables del asesinato, pero sólo ella fue condenada a muerte.
Cómo fue la fallida ejecución
Fue el pasado miércoles. Era la segunda ejecución en Tennessee en apenas cuatro meses. Siete periodistas presenciaron el fallido acto en la cámara que la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville, tiene para aplicar la pena de muerte.
A las 19:26 (hora local), los funcionarios de la prisión abrieron las cortinas de la cámara de ejecución. Christa estaba sujeta a la camilla de ejecución, se le había colocado una vía intravenosa en el brazo derecho y su consejero espiritual estaba a su lado.
El alcaide Kenneth Nelsen le preguntó si tenía algunas últimas palabras antes de recibir la inyección letal, informa USA Today. «Voy a dejar este mundo tal como pasé la mayor parte de mi vida: con amor», dijo Pike, según Damon Lawrence, reportero del Roane County News. «Estoy en paz y lista para partir», dice que dijo. La mujer también expresó que estaba «lista para ser libre» y que «este es un día feliz», según señaló Kim Chandler, reportera de Associated Press.
Christa comenzó a recibir la primera dosis de pentobarbital. Según relataron estos testigos, en cierto momento se hizo evidente que estaba reaccionando al fármaco. «Siento que el brazo está a punto de estallar», dijo Pike, según la periodista Tori Gessner, de la WKRN. Algunos de los allí presentes vieron cómo le caía una lágrima del ojo derecho.
Minutos después, la mujer dio cuatro respiraciones profundas y marcadas. Su cuerpo se elevaba y parecía que iba a despegarse de la camilla. A las 19:39, Pike levantó la cabeza y miró la vía intravenosa que tenía en el brazo.
Movía las piernas con tanta frecuencia que acabó tirando al suelo la sábana que la cubría. A las 19:43 movía la mandíbula. A las 19:45 respiró hondo y dijo algo que ninguno de los presentes llegó a entender. Luego bostezó. Gessner comentó: «Todos nos miramos pensando: ‘Sigue viva'».
Todos nos miramos pensando: ‘Sigue viva'»
Con Pike «roncando claramente», dicen los testigos, a las 19:46, el estado cerró las cortinas que separaban la cámara de ejecución de la sala de testigos. Según relataron los periodistas, permanecieron echadas durante unos tres minutos, presumiblemente para administrar la segunda dosis de pentobarbital.
Cuando volvieron a abrirse a las 19:49, la mujer «roncaba muy fuerte con la boca abierta», dijo Gessner. Cinco minutos después, emitió un fuerte gruñido, levantó la cabeza y volvió a roncar. A continuación, su cuerpo se levantó de nuevo de la camilla.
A las 8:01, Pike soltó un suspiro profundo y cuatro minutos más tarde «su cuerpo se arqueó mientras jadeaba buscando aire». De repente, las cortinas se cerraron bruscamente. Eran las 8:05, según los testigos. Estuvieron echadas durante casi 50 minutos, mientras se escuchaban los ronquidos y la respiración de la mujer.
Entonces, a las 8:53, se cortó el micrófono en la cámara de ejecución y el alcaide tomó la palabra: «Que los testigos abandonen el lugar, por favor». Al tiempo, llegaron vehículos de emergencia. Según informó la Corte Suprema de Tennessee, una ambulancia trasladó a Christa a un hospital para recibir atención médica.
¿Qué hacer cuando fallan dos dosis?
Pike había sobrevivido a dos dosis de pentobarbital (la segunda se considera una medida de respaldo por si la primera no resulta letal). El protocolo de ejecución del estado no contempla qué hacer cuando fallan dos dosis, algo que no había ocurrido en la historia de las inyecciones letales en EEUU, según comentaron expertos en medios locales.
«Christa ha soportado un castigo mayor que cualquier otra persona en la historia de la pena de muerte en Estados Unidos», declaró Spivey, uno de los abogados de la mujer, en conferencia de prensa. El letrado indicó que se usaron al menos siete agujas para administrar la inyección letal en el transcurso de una hora, y que al menos una de estas parecía doblada cuando la extrajeron de su brazo.
En su momento, Pike solicitó la muerte por un pelotón de fusilamiento compuesto solo por mujeres, pero en este estado esa no es una opción. «No era miedo a morir. Era miedo a una muerte prolongada, dolorosa y traumática, y eso fue lo que sucedió, solo que sin llegar a morir», señaló el abogado.
No hay palabras. Es un atropello. ¿Cómo pueden dormir por las noches?»
Spivey ha instado al gobernador del estado, Bill Lee, a conmutar de inmediato la pena de muerte a Christa. Lo que ha hecho Lee tras el incidente ha sido suspender las ejecuciones para este año. Además, ha pedido una investigación, algo con lo que está de acuerdo la Fiscalía General.
La fallida ejecución fallida de Christa Pike está suscitando dudas sobre la capacidad del estado para aplicar la pena de muerte. Al parecer, es la primera persona conocida que sobrevive tras la administración de fármacos letales, según el Death Penalty Information Center (Centro de Información sobre la Pena de Muerte), una ONG con sede en Washington.
«Este intento fallido es el peor que hemos visto», declaró Robin Maher, directora del centro, en un comunicado. «La incompetencia del Departamento Correccional de Tennessee toca fondo», afirmó Abraham Bonowitz, cofundador de la ONG. «No hay palabras. Es un atropello. ¿Cómo pueden dormir por las noches?«, aseguró indignado.
