Publicado: septiembre 30, 2026, 6:08 am

A mediados de junio, la periodista y locutora Àngels Barceló cumplía su último día en la Cadena Ser, donde llevaba 21 años informando, y en concreto el programa Hoy por hoy, frente al que se ponía cada día.
«He acordado con la casa y con su complicidad que lo dejo aquí, porque la casa tiene que empezar a trabajar en lo que viene. Entonces pasamos página. Yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la página de la derecha», compartía Barceló, casi por sorpresa, con su equipo y sus oyentes.
Desde entonces, poco o nada se sabía de la periodista, más allá de los rumores que la vinculan en un futuro a La Séptima, la nueva cadena de televisión que echará a andar en noviembre.
Ahora, algo más de tres meses después de su despedida pública, la comunicadora ha reaparecido para hablar, por primera vez, de su nueva vida lejos de Madrid y muy cerca de Barcelona.
En una entrevista concedida al programa Bàsics, de Betevé, ha reconocido que todavía no se explica cómo era capaz de llevar el ritmo de vida de estos últimos años, y «no solo por las horas de sueño, sino por la tensión, la responsabilidad, la presión…». «No lo entiendo. Poder decidir lo que hago y cuándo lo hago es un hallazgo. Nunca lo había practicado. Por eso ahora soy tan feliz«, asegura.
Ahora, vive con su marido, el periodista y documentalista Josep Morell, en el peublo playero Cabrera de Mar, situado entre Vilassar y Mataró, cerca de Barcelona. «Llevo en Madrid desde el 97. He vivido más en Madrid que en Barcelona. Siempre he dicho que no es la ciudad en la que quería envejecer, y estaba envejeciendo. De hecho, ya me he empadronado en Cataluña, mi retorno ya es aquí».
Según ella, «Madrid es especialmente hostil«. Barcelona «es mucho más amable porque tiene el mar y porque es mi ciudad, y es mucho más bonita», asegura. «No he encontrado ninguna calle que se parezca al Paseo de Gracia o a la Rambla de Cataluña. En Madrid no he encontrado nada que se parezca a eso», remata.
No obstante, no Barceló, que se siente «muy decepcionada con los políticos», no le pierde la cara a la capital: «No quiero perder el pie de Madrid porque, al final, cuando una ha estado allí tanto tiempo, tiene muchos lazos profesionales y también personales».
