Publicado: septiembre 24, 2026, 1:07 am
Una de cal y otra de arena. El paÃs por un lado, el dirigente por otro. El palo y la zanahoria. En un lapso de sólo unas horas, Pedro Sánchez hizo un alegato a favor de la relación entre España y Estados Unidos para después protagonizar un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas durÃsimo contra Donald Trump. Quince minutos de oposición frontal sin mencionar su nombre, pero con alusiones implÃcitas muy claras. «He visto lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes»; «Desprecian la ciencia y asume que hay paÃses tan poderosos que pueden abusar del resto y no necesitan a nadie para prosperar»; «Impidiendo que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional»; «frente a la motosierra que ha recortado casi un tercio de la ayuda mundial al desarrollo»… A buen entendedor…
Una intervención en la que el presidente del Gobierno apeló a Ceuta para reivindicar los valores de la ONU y como una muesca más del ataque dialéctico y polÃtico que, considera, sufre su gobierno progresista por defender valores como los derechos humanos. «Sé que, en momentos asÃ, la tentación es elegir el atajo. Ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad. Pero, mi paÃs España no va a hacerlo. Y tampoco una ciudad española Ceuta -hizo hincapié en la españolidad de la ciudad autónoma-. Porque su ciudadanÃa está demostrando que se puede afrontar una crisis sin renunciar a la decencia, manteniendo la legalidad y respetando los derechos humanos».
La crisis migratoria como argumento ante los lÃderes de la ONU de las dos visiones que confrontan en el mundo hoy dÃa. Un contexto en el que Sánchez se presenta como ‘resistente’, como el polÃtico que aguanta frente al avance y la pujanza de las «fuerzas reaccionarias». «Saldremos más fuertes precisamente por eso. Porque España no elige el camino más fácil. Elige el camino más justo. Lo sabe el mundo entero. las fuerzas reaccionarias que quieren destruir el orden multilateral no paran de atacarnos por ello. Quieren que nos acobardemos. Quieren que nos rindamos».
Sánchez y su manual de resistencia en el foro por excelencia del multilateralismo. «No nos vamos a callar. Los españoles no vamos a dar un paso atrás. No vamos a dejar de creer que la humanidad puede seguir progresando y que, entre todos, podemos construir un mundo mejor». De un lado él y su llamamiento a la movilización de los progresistas. De otro, los «poderes reaccionarios»: «Estas ideas están siendo atacadas por actores polÃticos y gobiernos que quieren devolvernos a un pasado gris. No hace falta señalarlos. Todos sabemos quiénes son y cuál es su modus operandi. Empiezan cuestionando las reglas. Después las incumplen».
A media tarde del miércoles, en un acto organizado por la Cámara de Comercio España– Estados Unidos, buscó la distención y conciliación con EEUU, que no con Donald Trump. «Somos socios esenciales, compañeros de travesÃa. Lo que une a España y EEUU es más sólido que el acero del puente de Brooklyn«. En su discurso ante el plenario de la ONU no hubo matices y se vislumbró el choque con Trump y esa estrategia por dibujar un lÃder antagónico al presidente de EEUU. No lo mencionó. No hizo falta. Las alusiones eran claras.
«Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5%. Y hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para evitar agresiones contrarias a la Carta de las Naciones Unidas. Sancionando a los agresores rusos. Imponiendo un embargo de armas al Gobierno de Netanyahu. Impidiendo que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional». Y aún más: «Hemos movilizado recursos para hacer más. Y frente a la motosierra que ha recortado casi un tercio de la ayuda mundial al desarrollo en apenas dos años, España ha duplicado su inversión en cooperación».

