Publicado: septiembre 23, 2026, 12:07 pm

El Congreso ha vivido una mañana muy atípica con un mismo protagonista: el gas pimienta. El vaciado por «accidente» de un spray propiedad de una diputada del PP ha provocado el precinto de tres baños y varias zonas de las dependencias de la Cámara, así como que varias personas se hayan visto afectadas por su inhalación.
El incidente arranca en realidad en el Pleno, durante la sesión de control al Gobierno, cuando la diputada del PP Ana Belén Vázquezmuestra en su cara a cara con el ministro Fernando Grande-Marlaska un bote de gas pimienta para denunciar que muchas personas en Ceuta lo tienen que llevar para protegerse. La reacción de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, fue abroncar a la parlamentaria popular por exhibir un «arma» y la expulsó temporalmente para que entregara el bote a la Policía.
Sin embargo, ese bote de gas pimienta es el mismo que ha protagonizado el posterior incidente en el Congreso, en un episodio insólito que ha provocado la clausura de varias dependencias tras accionarse por error.
Según han admitido fuentes del PP, Vázquez no entregó inmediatamente el bote a la Policía, como se le había requerido, sino que se lo dio públicamente a un trabajador del PP para que éste lo limpiara, ya que iba a mostrarlo en varias entrevistas en televisión, y para que eliminara los restos que pudiera haber del vaciado que, según ella, había hecho «en la calle», y por lo que el bote estaba «vacío» cuando lo exhibió en el hemiciclo.
Este trabajador del PP fue a uno de los baños de la planta baja del edificio situado en el número 36 de la carrera de San Jerónimo para limpiar el bote creyendo que estaba vacío, y por «accidente» accionó el spray, liberando los últimos restos de gas pimienta. Luego fue a un segundo baño de ese mismo pasillo para cerciorarse de que el bote estaba limpio y allí comprobó de que también estaba completamente vacío.
El trabajador del PP no ha sufrido ningún síntoma por el contacto con el gas, sin embargo, el paso de los minutos fue causando estragos en esa zona, porque el gas pimienta comenzó a contaminar tanto el baño de hombres como el de mujeres. Y de ahí toda la zona de alrededor.
Poco después saltó la alerta en la zona del primer baño. Dos funcionarios vieron a una mujer salir seriamente perjudicada y que presentaba síntomas como tos, ojos rojos y había vomitado. Esta persona forma parte de una delegación de Mauritania que estaba de visita en el Congreso y que fue vista luego por los servicios médicos.
Tras dar aviso, la Policía Nacional procedió a precintar tanto el baño de hombres como el de mujeres, que están enfrente de la cafetería de autoservicio de la planta baja del edifico, y que también se vio afectada por la toxicidad del gas, que llegó incluso a las cocinas. También se cerró el segundo baño por desprender olor a gas.
Hay varias personas afectadas de manera leve por contacto con el gas tóxico, además de la primera mujer mauritana. La mayoría son trabajadores del Congreso. «Es que me están llorando los ojos», comentaba una de las ujieres a otra en el pasillo donde están los baños, según pudo atestiguar EL MUNDO. No era la única, al menos había otra mujer que presentaba síntomas visibles de enrojecimiento de ojos.
Con el paso de las horas se informó de que más personas habían manifestado haber estado expuestas al gas pimienta y que describían tener síntomas como picor de garganta u ojos rojos. Todos de manera leve y sin necesitar atención médica.
La Policía cerró temporalmente también los despachos de Vox y EH Bildu que se encuentran en esa zona como medida de precaución después de que se dieran quejas por el olor.
La Policía Nacional ha abierto una investigación por este incidente. Sin embargo, la situación ha quedado clarificada después de que el PP haya admitido que todo ha sido fruto de un accidente durante el lavado del bote propiedad de Vázquez.
La Policía precintó también un tercer baño situado en un edificio diferente. En concreto, en la ampliación que se une con el Palacio a través del famoso patio del Congreso. El baño clausurado se encuentra próximo a la sala Ernest Lluch, en un extremo del edifico, cerca ya del acceso de entrada que hay por la calle Cedaceros.
El protocolo que se sigue en estos casos es el de proceder a la ventilación de la zona durante varias horas, hasta que el gas tóxico desaparezca.
