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Prevenir hoy, ahorrar mañana: las vacunas como inversión de futuro

Publicado: septiembre 20, 2026, 6:18 pm

Prevenir enfermedades, evitar hospitalizaciones y reducir costes sanitarios, sociales y laborales. Los beneficios de la vacunación van mucho más allá de la protección individual. Sin embargo, las vacunas siguen contabilizándose como un gasto sanitario, pese a su capacidad para generar importantes retornos económicos, sociales y de salud. El cambio de perspectiva empieza incluso en la contabilidad. Pedro Irigoyen , subdirector general de Inspección de los Tributos, recordó que las vacunas se contabilizan como gasto corriente, aunque su impacto va más allá. «No se pueden considerar las vacunas, en ningún caso, como un gasto corriente en sentido estricto», afirmó. Además de reducir gastos futuros, «ayudan a sostener la sanidad» al ahorrar costes sanitarios y laborales. En un país que envejece y en el que aumentan las necesidades asistenciales, prevenir la enfermedad significa también reducir presión sobre hospitales, centros de salud, servicios sociales y sistemas de dependencia. Para Cristina Ibarrola , presidenta de Unión del Pueblo Navarro y concejal en el Ayuntamiento de Pamplona, las vacunas «son una inversión clarísima». A medio y largo plazo, sostuvo, pueden reducir costes sanitarios, sociosanitarios, de dependencia y relacionados con la productividad. Pero demostrar ese retorno requiere medir. Ibarrola lo resumió en una frase: « Dato mata relato ». «Evaluar el número de hospitalizaciones evitadas, el impacto en calidad de vida o en el trabajo permitiría conocer qué obtiene la sociedad de los recursos destinados a vacunación», añadió. Jaime Pérez , presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), coincidió en la necesidad de avanzar desde los porcentajes de cobertura hacia indicadores capaces de mostrar resultados concretos. «El sistema tiene que reivindicar su valor demostrando que no es simplemente «yo vacuno al 70%», sino «yo evito esto»». Es decir, muertes evitadas, ingresos hospitalarios que no llegan a producirse o reducción de la carga de enfermedad. «Cuantificar ese impacto permitirá explicar mejor a la ciudadanía y a los responsables políticos por qué prevenir no es gastar, sino anticiparse». La información no sirve únicamente para demostrar el retorno de la inversión. También permite dirigir mejor las políticas. Para Mario Fontán , vocal asesor de la Secretaría de Estado del Ministerio de Sanidad, disponer de mejores datos permitirá identificar « aquellos grupos donde podemos estar fallando más » y comprender las razones. Una cobertura insuficiente no responde necesariamente al rechazo de las vacunas. En ocasiones existen barreras laborales, sociales, culturales, idiomáticas o dificultades de acceso al sistema sanitario. De ahí la necesidad de complementar las campañas generales con actuaciones específicas dirigidas a los colectivos que presentan peores coberturas. Esa filosofía está ya presente en la gestión autonómica. Elena Andradas , directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, explicó que la región trabaja para conocer no solo cuántas personas se vacunan, sino qué impacto tiene esa vacunación. Los sistemas de información permiten además localizar con mayor precisión las brechas. La misma utilización de los datos para mejorar las coberturas guía la estrategia de Castilla-La Mancha. Joaquín Torres , director general de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha, resumió el objetivo de esta transformación: « Transformar la información en captación y la captación en protección ». Cuando se detectan brechas, Castilla-La Mancha intensifica las actuaciones mediante jornadas extraordinarias sin cita y SMS dirigidos a la población diana. Pero los datos, por sí solos, no bastan si no existe confianza. Pérez alertó sobre el crecimiento de movimientos que considera más «anticiencia» que simplemente antivacunas. « Necesitas que la gente confíe en el profesiona l», señaló. El papel de los sanitarios resulta, por tanto, determinante. Comunicar mejor los resultados y devolver esa información a los profesionales se convierte así en una herramienta para reforzar la confianza de la población. España cuenta con un calendario común, pero son las comunidades autónomas las que gestionan su aplicación. Andradas defendió el modelo descentralizado como «una fuente de fortaleza», al permitir alcanzar consensos técnicos y, al mismo tiempo, adaptar las políticas a las características de cada territorio. Desde el Ministerio, Jorge del Diego , vocal asesor de la Dirección General de Salud Pública, señaló que el modelo autonómico es la realidad sobre la que hay que trabajar, aprovechando sus ventajas y corrigiendo sus debilidades. Incluso el hecho de que una comunidad avance antes en determinadas medidas puede ejercer un efecto tractor sobre las demás. Torres fijó dos condiciones para que esa descentralización funcione: «Un suelo común de derechos» y «la evaluación común de resultados». «El calendario común lo que nos ofrece es coherencia, evidencia científica y, además, equidad. Pero las comunidades lo que establecemos es la adaptación de ese derecho al territorio», explicó. La sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud centró buena parte del debate. Ante el envejecimiento y el aumento de la demanda asistencial, Fontán defendió que mejorar el sistema no pasa solo por aumentar el presupuesto, sino también por «saber qué no hacer o qué hacer mejor» e incorporar innovaciones que aporten valor. En ese contexto, las vacunas ocupan una posición privilegiada porque permiten actuar antes de que aparezca la enfermedad. Y su retorno no termina en el hospital o en el centro de salud: una población más sana supone también menos bajas laborales, menor dependencia, mayor autonomía y productividad y menores costes sociales. Madrid aportó cifras concretas de esa apuesta preventiva. Entre 2019 y 2026, ha incrementado un 144% su inversión en programas de prevención y prevé continuar aumentando la destinada a vacunación en 2027. Los resultados empiezan a cuantificarse: en las cohortes vacunadas frente al herpes zóster en 2023 y 2024 se redujeron un 20% los ingresos hospitalarios por neuralgia posherpética. La estrategia responde también al envejecimiento de la población y a la necesidad de reducir la presión asistencial asociada a las edades más avanzadas. Castilla-La Mancha, por su parte, ha situado la prevención entre las siete líneas estratégicas de su nuevo Plan de Salud 3.0 «One Health» , con una visión transversal que implica a otros ámbitos de la Administración y busca que la protección de la población no dependa del lugar en el que viva. La prevención también implica prepararse frente a futuras amenazas sanitarias. Del Diego destacó los acuerdos de compra anticipada y centralizada, incluso a escala europea, para responder con rapidez ante una emergencia. «Hay tantísima evidencia científica entre lo que supone prepararse frente a algo y lo que supone arreglarlo… La diferencia de gasto es enorme». El reto final es conseguir que la prevención deje de ocupar un espacio secundario y pase a formar parte estructural del funcionamiento del sistema sanitario. Eso implica mantener la incorporación de nuevas vacunas, reducir los tiempos de evaluación, mejorar las coberturas en adultos y grupos de riesgo, facilitar el acceso, reforzar la confianza, disponer de información prácticamente en tiempo real y evaluar de forma continua los resultados. Irigoyen llevó esa reflexión al futuro del Estado del bienestar. «La mejor medicina es la medicina preventiva», afirmó, tanto por su impacto sobre la calidad de vida como por su capacidad para favorecer la sostenibilidad de la sanidad y reducir costes indirectos como el absentismo laboral. Porque prevenir no significa únicamente evitar enfermedad . Es reducir hospitalizaciones, dependencia y presión asistencial; ganar años de vida saludable, mejorar la productividad, anticiparse a futuras amenazas y utilizar mejor los recursos públicos. Las vacunas, como concluyó Andradas, «son una de las mejores inversiones en salud y, además, es una inversión estratégica y tiene que ser estructural».

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