Publicado: septiembre 16, 2026, 4:08 am
Manuel (‘Lolo’) y Julián González llevan seis meses en prisión provisional por el crimen de Francisca Cadenas (59 años), la mujer que desapareció en Hornachos (Badajoz) en 2017, y mantienen una vida al margen del resto de internos y de los funcionarios. No hablan con nadie. Ahora, tras la reconstrucción del asesinato temen convertirse en objetivo de otros presos y se muestran molestos por su protagonismo en los medios. «Nos sentimos muy juzgados por salir tanto en televisión», dijo uno de ellos, según ha podido saber EL MUNDO.
En la cárcel, no buscan compañía, no participan en la dinámica habitual del módulo y apenas mantienen contacto con otros internos. Tampoco conversan prácticamente con los funcionarios. Su día a día transcurre en el módulo destinado a personas mayores. Llevan una rutina silenciosa y deliberadamente independiente que se ha acentuado en los últimos días aunque la televisión ha alterado esa indiferencia.
Los hermanos, según detallan fuentes penitenciarias, están enfadados y preocupados por la exposición pública que ha adquirido el caso. La reconstrucción del crimen realizada el pasado lunes en Hornachos los ha alterado porque son conscientes de que el resto de población reclusa los tiene bajo lupa. Las imágenes y los detalles que se están conociendo sobre el caso también llegan a la prisión.
Según fuentes conocedoras de su situación penitenciaria, los dos hermanos temen que esa notoriedad pueda acabar volviéndose contra ellos y se conviertan en objetivo de posibles agresiones. Los hechos de los que se les acusan contravienen las leyes de la prisión: ni violadores, ni maltratadores, ni pederastas ni asesinos de niños. Y ellos, según la investigación en curso, pueden ser agresores sexuales.
Es una de las pocas cuestiones que parece haber conseguido romper la actitud distante que ambos mantienen entre rejas. Su estancia en prisión se desarrolla con escaso contacto social y sin apenas conversaciones con quienes custodian el módulo. Hasta ahora, el contacto de los hermanos con los funcionarios ha sido extraordinariamente reducido. El silencio sólo lo rompió su queja cuando salió de la Enfermería por un episodio relacionado con la salud. «Nos juzgan por salir tanto en la televisión», espetó en una expresión con la que parecía restar importancia a la dimensión de lo ocurrido y al enorme impacto que el crimen de Francisca Cadenas ha provocado en Hornachos.
La desaparición de Francisca Cadenas (59 años) fue súbita, casi inexplicable. Se esfumó a apenas 50 metros de su casa la noche del 9 de mayo de 2017. Salió con la intención de volver en pocos minutos. De ahí que dejara la puerta abierta, su teléfono dentro y lanzara al aire una frase a su hijo pequeño, que en ese momento tenía 22 años: «No te hagas la cena. Cuando vuelva, te la hago yo». Pero Francis, como la conocían todos en Hornachos (Badajoz), no regresó.
Siete años después, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se puso a los mandos el pasado noviembre. Doce meses después, lo resolvió. Según las pesquisas, Julián, el menor de los hermanos, la obligó a entrar en su casa y abusó de ella antes de matarla. Los investigadores entienden que fue una «acción conjunta» con Lolo. Ambos la estrangularon, la descuartizaron y escondieron sus restos óseos en el patio de su vivienda, ubicada en la misma calle que la de Francisca Cadenas, durante nueve años.

