Publicado: septiembre 10, 2026, 4:10 am
Superaba ya la media hora su intervención en TVE y Pedro Sánchez se fue viniendo tan arriba que cometió un ‘lapsus’. Desveló que la investigación judicial ha ampliado sus requerimientos contables al partido. «Las donaciones nos han pedido ahora», afirmó el líder socialista sin que lo hubiera hecho público la Audiencia Nacional.
No suele ser el jefe del Ejecutivo propenso a anunciar iniciativas judiciales sobre su partido y tampoco es adecuado que lo haga, pero el episodio muestra que Sánchez ejerce también como secretario general del PSOE y dedica tiempo a saber en detalle qué tipo de información están solicitando los jueces.
El movimiento del juez es lógico tras dar credibilidad al testimonio de Víctor de Aldama sobre que se disfrazó un pago venezolano y de constructoras para el partido en el poder mediante una llamativa fiebre de donaciones a Ferraz en plena pandemia.
Como ya publicó este diario el pasado abril, el PSOE admite que recibió en 2020 un récord de donaciones privadas, que es una fórmula legal de financiación de los partidos siempre que cada aportante no supere los 50.000 euros. Llegó a recibir 837.506 euros en 2020, según la información oficial facilitada por el PSOE al Tribunal de Cuentas, un récord en la ‘era Sánchez’ precisamente en el año en que era más difícil recaudar. El argumento del PSOE es que tal plusmarca se debió a una exitosa campaña del partido entre sus simpatizantes para conseguir fondos para investigar una vacuna contra la pandemia y que el dinero fue transferido al Instituto Carlos III.
Aldama aseguró ante el Supremo que él mismo fue el vehículo del «pico de donaciones» que recibió el partido y que fue Koldo García el que le dijo que ya se montaría un sistema de asignaciones a personas de confianza para que canalizaran el dinero en forma de donaciones aprovechando la vía legal del pitufeo donante. Sánchez insistió en TVE en que no hay que darle credibilidad a Aldama y fuentes socialistas deslizan que éste sabía por el informe del Tribunal de Cuentas correspondiente a 2020 -publicado en junio de 2024- que se habían producido más donaciones de lo habitual aquel año. Y que aprovechó ese dato para «montar una mentira».
La Justicia dirá, pero hay un elemento sorprendente en la versión oficial. Si tan positiva fue esa campaña, es llamativo que Ferraz no la haya querido repetir en años siguientes -con mejor situación económica- para esta misma u otras causas nobles. A aquella campaña, iniciada el 5 de abril de 2020 en pleno estado de emergencia en España, se le llamó «corazón socialista» y fue «dirigida a militantes, cargos y estructura» del PSOE. Sin embargo, «se han unido muchas personas que, sin ser militantes del PSOE, sus ideales progresistas junto a los valores de la solidaridad y la justicia social, han decidido que esta era su causa, que es la causa de toda la sociedad española y mundial», explicó entonces el gerente de la época, Mariano Moreno Pavón.
Aldama aseguró que hizo pagos con destino al PSOE entre finales de 2019 y principios de 2020 y Ferraz asegura que puede acreditar que transfirió dinero al Instituto Carlos III. La investigación judicial analiza si hubo no sólo financiación irregular, sino blanqueo y no suelta el hueso lanzado por Aldama de que pudo beneficiarse el PSOE y la Internacional Socialista de un oscuro contrato ficticio con Apamate Corporate&Trust, la empresa del chavista Francisco Flores conectado a Delcy Rodríguez, que es la misma que contrató a la apadrinada por José Luis Rodríguez Zapatero.
Sánchez se muestra tajante en que no existe tal financiación irregular del partido y lamentó que el PSOE «ha hecho un striptease como no se le ha pedido nunca al PP». Tiene razón el líder socialista en que su fuerza política ha aportado en los últimos años más datos públicos de sus cuentas que el resto de partidos y que los requerimientos judiciales a Ferraz están siendo exhaustivos, pero la experiencia del pasado dicta precisamente que las cajas B no aparecen nunca en la información oficial ni en los informes del Tribunal de Cuentas.
«Yo no sé si nos imputarán o no nos imputarán», concedió el secretario general del PSOE en TVE. Y esa duda no pareció un lapsus.

