Publicado: julio 22, 2026, 11:55 am
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México se encuentra en un momento decisivo para consolidarse en el panorama tecnológico global. La «fiebre» de centros de datos es la oportunidad para aprovechar su cercanía con Estados Unidos. Sin embargo, el país aún está lejos de generar y distribuir la energía necesaria para poner en funcionamiento los proyectos previstos para 2030 y, por lo tanto, otras naciones de Latinoamérica surgen como opciones viables para captar este auge. En términos de cifras, el panorama es ambicioso y retador. Actualmente existen unos 279 megavatios en operación destinados a centros de datos, pero la meta establecida por la industria es alcanzar los 1,500 MW para el año 2030, aunque para alcanzar el objetivo sin colapsar el sistema eléctrico nacional se requiere una potencia de reserva de al menos 2,000 MW. “Hay que abrir el mercado y facilitar que las empresas generales de energía desarrollen esa generación», menciona Carlos Forero, director de operaciones de Odata, quien resalta que ante la falta de una respuesta ágil en este sentido, la inversión internacional podría mirar hacia otros horizontes en la región, como Brasil, Chile o Colombia.
Brasil, el mercado más maduro De acuerdo con un análisis de la firma White & Case, Brasil es un mercado atractivo para la industria de centros de datos por poseer un mercado energético abierto a proyectos de generación y otros ya establecidos que facilitan la llegada de capitales, además de que concentra alrededor de un 40% de la inversión del sector, al tiempo que las empresas de hiperescala se expanden rápidamente gracias a una infraestructura fiable de energía y agua. “Además de las instalaciones a gran escala” se lee en el informe, “Brasil está experimentando un auge en los centros de datos periféricos, es decir, instalaciones más pequeñas y personalizadas que dan servicio a clientes específicos con proyectos de energía dedicados”. Por otra parte, existe un fuerte apoyo regulatorio y muestra de ello es la legislación anunciada en mayo de 2025, conocida como Redata, la cual ofrece incentivos fiscales para la importación de equipos, con el objetivo de atraer más inversión extranjera.
Chile, una industria que apuesta por energías renovables México supera a Chile en capacidad instalada bruta, pues opera unos 280 MW frente a los 140 MW de Chile. Sin embargo, Chile destaca como el centro digital relevante ante la inversión por su estabilidad, talento humano y matriz energética 100% renovable, principalmente solar y eólica.
De acuerdo con declaraciones de Soledad Vogliano, investigadora del grupo ETC, una organización que monitorea el impacto de las tecnologías emergentes, al medio Mongabay, otro aspecto relevante es su cercanía con los puertos de entrada de cables submarinos de fibra óptica, los cuales le brindan ventajas para el funcionamiento de estos centros de datos. Sin embargo, es importante resaltar que estas instalaciones subterráneas son otra de las infraestructuras digitales a gran escala que también genera conflicto en las comunidades, comenta la especialista, que reclaman la ausencia de consultas públicas antes de la instalación de estos equipos.
Colombia, el centro digital en crecimiento Colombia, por otra parte, destaca estratégicamente por una red de 12 cables submarinos, lo que la ubica como el segundo país con mejor infraestructura de este tipo en la región, solo detrás de Brasil. Según información del análisis Data Center Construction 2025, elaborado por Turner & Townsend, este país tiene cinco condiciones particularmente favorables para el desarrollo de su industria de data centers. El primero es la eficiencia económica respecto a costos de construcción, que son significativamente inferiores al promedio regional, pues alcanzan los 1,265 dólares por metro cuadrado, mientras que otras capitales sudamericanas superan los 1,400 dólares e incluso los 1,900 dólares por m². Otro punto es su posición geográfica, que facilita su conectividad regional; el tercero es la disponibilidad de infraestructura eléctrica; el capital humano calificado; y un marco regulatorio que ofrece condiciones de estabilidad para inversiones de largo plazo, se lee en el documento.
México no quiere desaprovechar la oportunidad de los data centers México es el segundo mercado más importante de la región en la industria de los data centers, primordialmente por la confianza que ha puesto Estados Unidos en el país, ya que casi la mitad de la inversión extranjera directa provino de esta nación en 2024. Forero resalta que el principal atractivo del país es su posición respecto a Estados Unidos, pues la cercanía con las firmas que invierten directamente le permiten tener una mayor relación; no obstante, su mayor reto es energético. «Lo que es muy relevante es cómo invitamos a privados y articulamos un ecosistema con el gobierno para que se desarrolle toda la capacidad que necesitamos simultáneamente. No es un solo proyecto. Son muchos», comenta el especialista de Odata. Por su parte, Adriana Rivera, directora ejecutiva de la MEXDC, hace hincapié en la necesidad de «impulsar políticas públicas de alto impacto para la planeación de los centros de datos. No podemos reaccionar por proyecto, sino que debemos hacerlo con estrategia». En este sentido, la vocera destaca que la iniciativa privada tiene el plan de invertir alrededor de 8,000 millones de dólares hacia 2031 en infraestructura que será donada a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Antes de dar a conocer esta cifra, Rivera ya había dado a conocer una inversión de 340 millones de dólares para la modernización de la infraestructura eléctrica, concentrando estos esfuerzos principalmente en la región del Bajío, donde se están utilizando para la construcción de subestaciones de alto voltaje, reforzamiento en líneas de transmisión y patios de maniobra. Además de la generación eléctrica, Forero apunta que otro factor crítico es la planeación a largo plazo, ya que los proyectos de infraestructura eléctrica no son inmediatos; su desarrollo suele tomar entre 24 y 36 meses, una ventana de tiempo que exige negociaciones y permisos hoy mismo para poder cumplir con las proyecciones de demanda. “Lo que yo encuentro más importante”, concluye, “es que comencemos a actuar ya, a estructurar cómo se desarrollan proyectos. Si dejamos pasar un año más, no estoy seguro de si la demanda se pueda mantener en el país».
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