Publicado: julio 17, 2026, 3:00 am
Cuando comenzó hace más de un mes este Mundial citius, altius, fortius, como corresponde a cualquier cosa en la que está implicado EEUU, pensamos que los espectadores necesitaríamos varias pausas de hidratación. Pero, 102 partidos después, hemos llegado en plena forma, con una España brillante que nos ha vuelto a emocionar, y a unir, una tarea más complicada aún que ganar a Francia en una semifinal.
A este lado del Atlántico, esperamos que ese baño que hace 20 años le daba el astro Messi a un bebé Lamine Yamal se transforme en el campo en un baño de España a Argentina, en una final hablada en castellano que tan poca gracia le hará al anfitrión. Si no, al menos, nos podremos confortar con una selección que ha demostrado la importancia del equipo sobre la individualidad.
Y con la retranca que nos caracteriza, con frases ya inolvidables de las retransmisiones como «Cucurella con Porro». Ay, ¿qué vamos a hacer a partir del lunes? ¿Hablar de corrupción?
